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Campuzano González exige rescatar a Pemex de la improvisación y la opacidad
Ciudad de México, 18 de marzo de 2026
México no necesita una empresa usada como bandera propagandística, sino una empresa fuerte que genere valor para la Nación, destaca
La senadora panista Gina Campuzano González afirmó que el verdadero homenaje al legado histórico del 18 de marzo debe traducirse en responsabilidad institucional, transparencia y decisiones técnicas sólidas para rescatar a Petróleos Mexicanos (Pemex) de la improvisación, el endeudamiento y la opacidad.
“Defender a Pemex no significa condenarlo a cargar con decisiones equivocadas, sino rescatarlo de la improvisación, del endeudamiento excesivo, de la falta de mantenimiento, de la opacidad en contratos y de una visión de corto plazo que ha debilitado su capacidad operativa”, remarcó.
Durante la sesión de la Cámara alta, desde la tribuna, recordó que la expropiación petrolera de 1938 fue “una de las fechas más significativas en la historia de México”.
La legisladora por Durango subrayó que aquella decisión representó una afirmación de soberanía, de dignidad nacional y de autoridad del Estado mexicano frente intereses que, durante años, pretendieron colocarse por encima de la ley.
Defender a Pemex, continuó, es entender que una empresa productiva del Estado debe ser eso, productiva, transparente, técnicamente sólida y financieramente viable.
“México no necesita una empresa usada como bandera propagandística, necesita una empresa fuerte que genere valor para la nación”, acotó.
Campuzano González sostuvo que nuestro país no puede darse el lujo de desperdiciar sectores estratégicos ni de tomar decisiones energéticas desconectadas de la competitividad, de la inversión y del empleo.
“La energía debe ser palanca de desarrollo regional, de fortalecimiento industrial y de oportunidades para las familias mexicanas, no un lastre para las finanzas públicas”, resaltó.
Lo que debe hacerse, consideró, es sanear a Pemex con disciplina financiera, transparentar cada contrato y cada peso público, fortalecer sus capacidades técnicas, priorizar la seguridad industrial y el mantenimiento, y abrir espacio a la innovación y a las alianzas que beneficien al país.
“Ésa es una ruta seria, patriótica y responsable. La expropiación petrolera nos enseñó que cuando México actúa con firmeza institucional puede defender su destino, pero también nos obliga a no traicionar ese legado con decisiones improvisadas, opacas o ideologizadas”, expuso.
De igual modo, la legisladora de Acción Nacional advirtió que el sector energético nacional enfrenta desafíos graves, particularmente tras los incidentes reportados en la refinería de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco.
Señaló que lo ocurrido, incluyendo explosiones, fallas operativas y pérdidas humanas, revela deficiencias que van más allá de lo técnico.
“Los incidentes reportados no sólo encienden alertas sobre la seguridad industrial, sino que evidencian problemas más profundos: improvisación, opacidad y una preocupante falta de rendición de cuentas en uno de los proyectos más emblemáticos de este narcogobierno de Morena”, denunció.
Campuzano González advirtió que los accidentes en instalaciones estratégicas no pueden minimizarse y sostuvo que la seguridad de las y los trabajadores debe estar por encima de cualquier interés político.
“Debemos decirlo con claridad: la seguridad de las y los trabajadores no puede ser sacrificada por cumplir plazos políticos ni por sostener narrativas oficiales”, afirmó.
Asimismo, cuestionó las decisiones de planeación respecto a Dos Bocas, al señalar que “una refinería que prometieron como símbolo de soberanía, hoy refleja lo que pasa cuando se gobierna sin escuchar a los expertos”, ya que, dijo, cuando hay pérdidas de vidas humanas queda claro que la improvisación y los caprichos salen demasiado caros.
Por último, mencionó como un tema pendiente el combate al huachicol fiscal y criticó la falta de acción gubernamental frente a los señalamientos existentes.
“Los mexicanos tampoco olvidamos algo muy grave: el huachicol fiscal, que, con todas las pruebas que tiene la Fiscalía, estamos en el gobierno del ‘no pasa nada’. Así es Morena gobernando”, concluyó.
Ciudad de México, 18 de marzo de 2026
Versión de la intervención de la senadora Gina Campuzano González, al referirse, en el apartado de Efemérides, al “88 Aniversario de la expropiación petrolera en México”
Con su venia, presidenta.
Hoy, 18 de marzo, recordamos una de las fechas más significativas en la historia pública de México: la expropiación petrolera de 1938, decretada por el presidente Lázaro Cárdenas del Río.
Aquella decisión no fue solamente un acto jurídico o económico, fue sobre todo una afirmación de soberanía, de dignidad nacional y de autoridad del Estado mexicano frente intereses que, durante años, pretendieron colocarse por encima de la ley.
Ese hecho marcó un parteaguas y dio origen, meses después, a Petróleos Mexicanos como empresa del Estado, encargada de conducir una tarea estratégica para la Nación.
Pero conmemorar esa fecha no puede significar quedarnos atrapados en la nostalgia. Honrar la expropiación petrolera exige entender su verdadero sentido. No se trató de sustituir una dependencia por otra, ni de convertir un símbolo nacional en pretexto para la opacidad, la ineficiencia o el uso político de los recursos públicos. Se trató de defender el interés de México, de hacer valer el Estado de derecho y de colocar la riqueza energética al servicio del desarrollo nacional.
Ése es el fondo histórico que debemos preservar.
Honrar esa fecha significa asumir con responsabilidad el presente y hoy, lamentablemente, el sector energético nacional enfrenta desafíos graves que no podemos ni debemos ignorar. Uno de los más recientes y preocupantes es lo ocurrido en la refinería de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco. Los incidentes reportados, incluyendo explosiones, fallas operativas y pérdidas humanas, no sólo encienden alertas sobre la seguridad industrial, sino que evidencian problemas más profundos: improvisación, opacidad y una preocupante falta de rendición de cuentas en uno de los proyectos más emblemáticos de este narcogobierno de Morena.
Porque lo ocurrido en Dos Bocas no se puede minimizar. Una refinería que prometieron como símbolo de soberanía, hoy refleja lo que pasa cuando se gobierna sin escuchar a los expertos. Se construyó en una zona que se inunda y hoy esa decisión está pasando factura. La falta de mantenimiento y las decisiones mal tomadas dejaron de ser un problema técnico. Hoy son un asunto de responsabilidad porque cuando hay pérdidas de vidas humanas, queda claro que la improvisación y los caprichos han salido demasiado caros para los mexicanos.
Y los mexicanos tampoco olvidamos algo muy grave: el huachicol fiscal, que es fecha y que, con todas las pruebas que tiene la Fiscalía, estamos en el gobierno del “no pasa nada”. Así es Morena gobernando.
Desde esta tribuna debemos decirlo con claridad: la seguridad de las y los trabajadores no puede ser sacrificada por cumplir plazos políticos ni por sostener narrativas oficiales. Cada accidente, cada falla, cada incidente en instalaciones estratégicas, como Dos Bocas, representan no sólo un riesgo humano, sino también un síntoma de decisiones mal planeadas y de una ejecución deficiente.
Porque defender a Pemex no significa condenarlo a cargar con decisiones equivocadas. Defender a Pemex significa rescatarlo de la improvisación, del endeudamiento excesivo, de la falta de mantenimiento, de la opacidad en contratos y de una visión de corto plazo que ha debilitado su capacidad operativa.
Defender a Pemex es entender que una empresa productiva del Estado debe ser eso, productiva, transparente, técnicamente sólida y financieramente viable.
México no necesita una empresa usada como bandera propagandística, necesita una empresa fuerte que genere valor para la Nación.
México no puede darse el lujo de desperdiciar sectores estratégicos ni de tomar decisiones energéticas desconectadas de la competitividad, de la inversión y del empleo.
La energía debe ser palanca de desarrollo regional, de fortalecimiento industrial y de oportunidades para las familias mexicanas, no un lastre para las finanzas públicas.
Lo que debe hacerse es muy concreto: sanear a Pemex con disciplina financiera, transparentar cada contrato y cada peso público, fortalecer sus capacidades técnicas, priorizar la seguridad industrial y el mantenimiento, abrir espacio a la innovación y a las alianzas que beneficien al país, y construir una estrategia energética integral que combine seguridad, competitividad y sustentabilidad.
Ésa es una ruta seria, patriótica y responsable.
Compañeras y compañeros, la expropiación petrolera nos enseñó que cuando México actúa con firmeza institucional puede defender su destino, pero también nos obliga a no traicionar ese legado con decisiones improvisadas, opacas o ideologizadas.
El mejor homenaje a aquel 18 de marzo no está en repetir el pasado, sino en estar a la altura de su responsabilidad.
Es cuanto, presidenta.
Muchas gracias.
Texto, Fotografía y Video: Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Senadores