Mensaje del diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador del Grupo Parlamentario de Morena

Ciudad de México, 20 de julio de 2026

Qué tal. Buen lunes para todos y para todas, y buena semana.

Eduardo Galeano escribió en “El Fútbol a sol y sombra” que ese deporte es, ante todo, música del cuerpo y fiesta de ojos o de los ojos. Un fenómeno capaz de convocar multitudes con una fuerza que pocas expresiones culturales alcanzan.

El escritor uruguayo lo entendía como algo más allá de un negocio, que lo es, o de un simple juego que lo es, lo veía como un arte popular y como una manifestación cultural en la que una nación también aprende a contarse a sí misma.

Quizá por eso la pasión termina convirtiéndose en identidad, porque un gol, una derrota o un triunfo dejan de pertenecer únicamente a quienes están en la cancha y pasan a formar parte de la memoria colectiva.

El futbol tiene esa virtud atípica de condensar emociones, compartir el mismo entusiasmo y proyectar hacia el exterior la imagen de un país.

El Mundial del 2026 con México como anfitrión, junto a Estados Unidos y Canadá, fue más que una competencia deportiva, pues durante semanas se convirtió en un escaparate de lo que somos y, sobre todo, de la nación que hemos decidido construir en este país.

Por eso, hizo bien la presidenta Claudia Sheinbaum en aceptar la invitación que le formulara el presidente de los Estados Unidos. Hizo bien por cortesía, por diplomacia y por intensificar las relaciones bilaterales y profundizar las preocupaciones que nos asiste como nación independiente y soberana.

El no haber aceptado, la mitad o menos hubiera criticado y cuestionado esta decisión. El aceptar, pues seguramente la otra mitad o la oposición cuestionará que haya ido.

Pero, la presidenta ha demostrado para mí tres cosas fundamentalmente: La primera, honestidad y rectitud en el desempeño de su función; segunda, firmeza y prudencia en el manejo de la cosa pública; y tercera, defensora incansable de nuestra soberanía.

Una mujer que nunca en la historia de México habíamos tenido. Primero, la primera mujer presidenta; segundo, con ese carácter y esa firmeza que nos hace admirarla y sentirnos bien representados en nuestra patria.

Saludos.

Buen inicio de semana.

Texto y Fotografía: Cámara de Diputados