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López Rabadán reconoce a la Sociedad de Escritores por sus 50 años de proteger los derechos de autor
La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, llevó a cabo la entrega de reconocimientos a la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) por su labor de cincuenta años de acompañamiento a las personas creadoras, representar sus intereses y proteger sus derechos de autor.
Mensaje de la diputada Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, durante la “Ceremonia de entrega de reconocimientos a la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) con motivo de su 50 Aniversario”, en Palacio Legislativo de San Lázaro
Ciudad de México, 21 de agosto de 2026
Muchas gracias. Buenas tardes.
Ha sido para mí un gusto saludarlos de mano y decirles: esta es su Cámara de Diputados, literal, literal. Me refiero a: cada servidor público que ustedes vean aquí, cada objeto que ustedes vean aquí es pagado con sus impuestos, así es que literal, es su Cámara de Diputados.
Muchísimas, muchísimas gracias por venir a este espacio deliberativo y plural.
Saludo con aprecio al maestro Manuel Rodríguez Ajenjo, muchísimas gracias, presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México.
Saludo y agradezco también su presencia, a Gloria López, directora general de la SOGEM, que además pluraliza, en términos de género, este espacio.
Quiero dar la bienvenida y agradecer a escritoras y escritores que hoy nos acompañan.
Sean todas y todos bienvenidos a esta Cámara de Diputados.
Nos reúne una celebración profundamente significativa para la cultura nacional, esto es: los primeros 50 años de la Sociedad General de Escritores de México.
Durante medio siglo, la SOGEM ha sido la casa de quienes convierten las palabras en historias, de quienes escriben para el teatro, el cine, la televisión, la radio, de quienes cultivan la literatura y enriquecen con su creatividad la vida cultural de nuestro país.
México es una nación que se reconoce en sus relatos, en las páginas de sus escritoras y escritores encontramos nuestra memoria, nuestra identidad, nuestras preocupaciones y también nuestras aspiraciones. Por ello, defender a quienes escriben es también defender a la cultura, la libertad de expresión y el derecho de nuestra sociedad a imaginar un futuro mucho mejor.
Desde su fundación en 1976, la SOGEM ha cumplido una tarea absolutamente indispensable: acompañar a las personas creadoras, representar sus intereses y proteger sus derechos de autor. Su trabajo nos recuerda que detrás de cada libro, de cada obra teatral, de cada película, de cada programa de televisión o producción radiofónica, existe una persona que dedicó su talento, su tiempo y su sensibilidad para crearla.
Las obras tienen un valor cultural incalculable, pero también son el trabajo y el sustento de sus autores; por eso, proteger los derechos de autor constituye un privilegio.
Es nuestra obligación en esta Cámara de Diputados reconocer con justicia el esfuerzo de quienes hacen posible la creación.
La SOGEM también ha contribuido a formar nuevas generaciones de escritoras y escritores. Sus espacios educativos, cursos y talleres, han permitido compartir conocimientos, perfeccionar vocaciones y mantener viva una comunidad que se renueva constantemente.
Hoy, esa labor adquiere una relevancia especial. Las plataformas digitales y la inteligencia artificial han transformado de manera trascendente la posibilidad de producir, circular y utilizar las obras. Ante esta nueva realidad, debemos asegurar que la innovación avance con reglas claras, responsabilidad y pleno respeto a sus autores.
El desarrollo tecnológico debe ampliar las posibilidades de la creación, sí, pero nunca invisibilizar y mucho menos sustituir los derechos de las personas creadoras.
Desde la Cámara de Diputados, eso que consideramos un privilegio y es poderlos proteger, también debe generar un diálogo permanente con la comunidad artística y cultural para construir una legislación que proteja su trabajo y responda a los desafíos de nuestro tiempo.
Hoy reconocemos a quienes han hecho posible estos 50 años, a sus fundadores, a sus dirigentes, a sus trabajadores, por supuesto, a sus escritores y escritoras que han confiado en esta institución.
Que este aniversario sea motivo de orgullo, pero también sea una nueva etapa de fortaleza, unidad y defensa de la creación.