Mensaje del diputado Raúl Bolaños-Cacho Cué, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, luego de rendir protesta como presidente de la Mesa Directiva para el Tercer año de ejercicio de la LXVI Legislatura, en Sesión Preparatoria en Palacio Legislativo de San Lázaro

Ciudad de México, 31 de agosto de 2026

Honorable Asamblea:

Soy de los que creen que los cargos pasan, pero la huella que dejamos en las personas permanece.

Por eso recibo esta responsabilidad con enorme gratitud y con plena conciencia de lo que significa.

A cada una y a cada uno, diputadas y diputados de esta soberanía, muchas gracias.

Su confianza me honra y, al mismo tiempo, me compromete.

Quiero agradecer especialmente a la y los coordinadores parlamentarios: a Ricardo Monreal, de Morena; a Elías Lixa, del PAN; a mi coordinador, Carlos Puente; a Reginaldo Sandoval, del Partido del Trabajo; a Rubén Moreira, del PRI; y a la única mujer coordinadora a Ivonne Ortega, de Movimiento Ciudadano.

Gracias por el respaldo a la propuesta de integración de esta Mesa Directiva, pero, sobre todo, gracias por su disposición para construir acuerdos, porque la política también consiste en eso: En saber que podemos pensar diferente y, aun así, encontrar un punto de encuentro.

Mi gratitud también a mi familia política, el Partido Verde, por esa confianza que han depositado en mí para proponerme al asumir esta altísima responsabilidad.

A mis compañeras y compañeros de Morena, del Partido Verde y del Partido del Trabajo, les digo que representar a nuestra coalición, la que llevó a la primera mujer, la doctora Claudia Sheinbaum, a la Presidencia de la República, es un altísimo honor que no me permite fallar.

Y a mis compañeras y compañeros de la oposición: del PAN, del PRI y de Movimiento Ciudadano, les digo algo con absoluta claridad: Esta presidencia los va a escuchar, pero mucho más importante, los va a respetar porque no somos ustedes y nosotros, todos somos México. Porque esta Cámara no le pertenece a una mayoría, a una minoría o a un partido. Esta Cámara le pertenece a todas y todos los mexicanos.

Deseo también reconocer a quienes me precedieron en la presidencia de esta Mesa Directiva. A la diputada Ifigenia Martínez, cuya trayectoria, congruencia y compromiso con México, dejan un legado que permanecerá en esta institución y en muchas generaciones.

Al diputado Sergio Gutiérrez Luna y a la diputada Kenia López Rabadán, quienes condujeron esta Cámara en momentos complejos y que dejan también una huella de responsabilidad institucional.

A quienes integraron e integran esta Mesa Directiva, mi reconocimiento y mi compromiso para trabajar juntos.

Compañeras y compañeros:

Este tercer año legislativo se desarrolla en un contexto electoral. La competencia política es parte de la democracia, pero no podemos permitir que la competencia política nos haga olvidar para qué estamos aquí. Estamos aquí para representar, estamos aquí para escuchar, estamos aquí para legislar, pero, sobre todo, estamos aquí para servir a México.

Aspiro a que cuando se hable de esta Cámara de Diputados no se hable solamente de nuestros desencuentros, sino de nuestra capacidad para resolverlos.

Una Cámara que entienda que la pluralidad no es una debilidad, al contrario, es nuestra mayor fortaleza. Una Cámara donde podamos debatir con firmeza sin dejar de respetarnos, donde podamos defender nuestras convicciones sin dejar de escuchar, donde los argumentos tengan más fuerza que los insultos y donde entendamos que detrás de cada posición política, hay millones de familias que esperan de nosotros algo más que una discusión: esperan resultados.

Estoy convencido que la política puede volver a ser un punto de encuentro. Podemos pensar distinto sin dejar de respetarnos. Podemos debatir con intensidad sin convertir al otro en enemigo. Y podemos no coincidir en muchas cosas, pero coincidir en una que es esencial: México está por encima de nosotros mismos.

Sé, que habrá momentos difíciles, y precisamente en esos momentos será cuando esta presidencia actuará con mayor serenidad, firmeza e imparcialidad.

Les doy mi palabra: conduciré las sesiones con absoluta neutralidad y con estricto apego a la ley. No habrá privilegios, no habrá exclusiones; habrá reglas claras y serán aplicadas para todos por igual. Porque presidir esta Cámara no significa representar una sola voz, significa garantizar que todas las voces sean escuchadas. Ese será mi compromiso.

Que esta legislatura sea recordada por la altura de sus debates, por la seriedad de sus decisiones y por la capacidad para construir acuerdos.

Que cuando termine este año, podamos mirar atrás y decir que hicimos nuestro trabajo, que escuchamos, que debatimos, que construimos y que, aun en medio de nuestras diferencias, ayudamos a que México avanzara.

Porque detrás de cada iniciativa, de cada discusión y de cada decisión, hay personas, familias, historias, sueños y millones de mexicanas y mexicanos que esperan de nosotros un mejor país.

A todas y todos ustedes: muchas gracias.

A Oaxaca, mi gratitud.

A México, mi compromiso.

¡Qué viva la democracia!

¡Viva la Cámara de Diputados!

¡Y qué viva México!

Muchas gracias.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados