Intervención inicial de Roberto Velasco Álvarez, Secretario de Relaciones Exteriores, durante su comparecencia ante el Pleno del Senado de la República, en el marco del análisis del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo

14 de octubre de 2026

Muy buenos días a todas y a todos.

Saludo con respeto a las senadoras y a los senadores de esta Cámara, ante la cual comparezco para presentar la Glosa en materia de Política Exterior del Segundo Informe de Gobierno de la primera mujer presidenta de nuestra historia, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo.

Nuestra política exterior descansa en principios constitucionales ineludibles y en la convicción de la presidenta Sheinbaum. La diplomacia mexicana existe para servir al pueblo de México.

Hoy vengo a informar cómo se ha cumplido este mandato con plena disposición al diálogo con ustedes. Lo resumo en cinco hechos:

Primero. Nuestra red consular, una de las más extensas del mundo, amplió y modernizó su capacidad para atender a las comunidades mexicanas en el exterior con servicios más sencillos y de mejor calidad.

Atendimos 152 mil 466 casos de protección y en 2026 realizamos en promedio 36 visitas diarias a centros de detención migratoria.

Segundo. Condujimos con soberanía la relación política con América del Norte.

Con Estados Unidos dialogamos y cooperamos en todos los campos, de manera especial en seguridad, siempre con base en cuatro principios: respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua y cooperación sin subordinación.

Tercero. Desplegamos una diplomacia activa que tendió puentes de diálogo y cooperación con todas las naciones, desde América Latina y el Caribe hasta Europa, Asia Pacífico, África y el mundo árabe.

Cuarto. Pusimos esa presencia al servicio de la economía nacional.

Nuestras embajadas facilitaron inversiones por más de mil 500 millones de dólares. Cada resultado se traduce en bienestar, porque la política exterior se mide en familias protegidas y en empleos sostenidos.

Quinto. Fortalecemos a quienes lo hacen posible.

Iniciamos la primera revisión en 26 años de las condiciones del Servicio Exterior Mexicano y abriremos sus puertas a las lenguas indígenas y al talento de todo el país.

Doy cuenta ahora de cada compromiso, comenzando por las personas, razón de ser de nuestra política exterior.

La defensa de nuestro país empieza por las comunidades mexicanas que viven fuera de él.

En abril, dije ante este Senado de la República que su protección es la prioridad número uno de nuestra política exterior. El Consulado es la primera línea de defensa de sus derechos y la protección consular, con apego a la Convención de Viena, es una de las expresiones más contundentes de nuestra soberanía. Donde haya una persona mexicana, allí estará México.

Nuestra protección está presente también dentro de los centros de detención migratoria en Estados Unidos.

En 2026 realizamos nueve mil 632 visitas, 36 cada día.

Ante los lamentables casos de personas mexicanas lesionadas o fallecidas bajo la custodia o durante operativos migratorios, hemos reforzado las gestiones para esclarecer los hechos y exigir, con el mayor rigor, responsabilidades.

Enviamos 16 notas diplomáticas al Departamento de Estado y 20 denuncias a las fiscalías encargadas de las investigaciones. Promovimos investigaciones ante autoridades estadounidenses y mantuvimos comunicación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Cada caso tiene nombre y apellido. Cada familia merece una respuesta. Esta Cancillería las buscará todas, una por una.

Proteger a nuestra comunidad exige también prevenir y generar bienestar.

Con el Instituto de las Mexicanas y los Mexicanos en el Exterior como puente con nuestras comunidades, las ventanillas de salud beneficiaron a más de un millón y medio de personas.

Distribuimos 45 mil 326 tarjetas FINABIEN gratuitas para enviar remesas de forma segura y el Sorteo México con M de Migrante recaudó 115 millones de pesos para fortalecer la asistencia jurídica y la protección consular.

Detrás de cada persona mexicana en el exterior está todo el Estado mexicano, cónsules, abogados y acciones legales concretas. Esa es una diplomacia que defiende a las personas y ve por sus intereses.

La defensa de las personas es indisociable de la relación con nuestro vecino del norte.

En abril, afirmé ante ustedes que donde hay soberanía auténtica hay perspectivas propias y que la frontera compartida divide territorios, pero entrelaza economías y sociedades. Con esa convicción conducimos nuestra relación con Estados Unidos, con serenidad, firmeza y con diálogo permanente.

Por instrucción de la presidenta Sheinbaum, esa relación se sustenta en los principios constitucionales de política exterior.

Cooperamos desde la defensa de nuestros intereses y con la soberanía como punto de partida, dialogamos con base en principios, no en coyunturas.

Sobre esos principios descansa una cooperación en seguridad que hoy da resultados concretos.

Los decomisos mensuales de fentanilo en la frontera sur de Estados Unidos disminuyeron 67 por ciento entre octubre de 2024 y agosto de 2026, de acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país, lo que refleja un menor flujo de esa droga.

Los encuentros irregulares en la frontera norte se redujeron 97 por ciento, respecto de su máximo de 2023.

México ha capturado además a cinco integrantes de la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI, un resultado sin precedentes en la región.

Y ha retirado de circulación más de 35 mil armas de fuego, cerca de 80 por ciento provenientes de Estados Unidos.

Dentro de nuestro país, la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, que combina inteligencia, investigación, coordinación institucional, atención a las causas y presencia territorial, redujo 52 por ciento el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y septiembre de 2026.

Son avances que reflejan una política nacional de seguridad eficaz y una cooperación en seguridad internacional basada en principios.

Así, hemos construido vías de diálogo profundo y constante con el Departamento de Estado y con la Embajada de Estados Unidos en México.

En ese mismo sentido, quiero plantear con claridad una convicción: la cooperación internacional en seguridad es una herramienta importante y tiene una sola puerta de entrada, la que marca la ley a través de la Cancillería.

Así lo establecen la Constitución que reserva al Ejecutivo Federal la conducción de la política exterior y la Ley de Seguridad Nacional. Este orden protege a las instituciones y a las personas que participan en esa cooperación.

Con Canadá, una nación entrañable y estratégica para nuestro país, profundizamos una relación que va más allá del marco trilateral, a través del Plan de Acción 2025-2028.

Con ambos socios cooperamos como iguales y esa es la mejor forma de ejercer nuestra soberanía, dando resultados, cooperando estrechamente y decidiendo como mexicanos.

Más allá de América del Norte, México construye la mejor relación posible con todos los países, sin importar su signo ideológico, a partir de la cooperación y de nuestro marco constitucional.

En América Latina y el Caribe entendemos la integración como instrumento para resolver retos comunes.

México asumió la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico y la AMEXCID lleva la cooperación internacional a nuestra región, porque el bienestar al sur de nuestra frontera es parte del bienestar de México.

Con Perú, el diálogo con el nuevo gobierno nos permitió restablecer las relaciones diplomáticas. Lo hicimos tras el otorgamiento del salvoconducto a la persona asilada en nuestra embajada, conforme a la Convención de Caracas y desde el respeto a nuestra Constitución y a la tradición mexicana de asilo.

Agradezco a Brasil haber asumido la representación de los intereses de México en el Perú durante ese periodo.

La cercanía con nuestra región se demostró también en los momentos más difíciles.

Ante los sismos que golpearon a Colombia y a Venezuela, México movilizó, en cuestión de horas, equipos de rescate y ayuda humanitaria en favor de sus pueblos.

Quiero reconocer, ante el Senado de la República, el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas. La Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina hicieron posible que esa ayuda llegara a tiempo.

Mi reconocimiento personal, también, a las organizaciones de la sociedad civil que se sumaron a estas labores de forma valiente.

Mantenemos nuestra solidaridad histórica con el pueblo cubano. La solidaridad forma parte de la identidad de nuestra diplomacia.

En el ámbito multilateral, llevamos la posición de México a la tribuna más alta. Durante el debate general de la Asamblea de las Naciones Unidas, representamos y defendimos a México y sus intereses, con voz propia y con apego a nuestros principios constitucionales.

Desplegamos una diplomacia orientada al entendimiento, a la defensa de la democracia y de los derechos humanos de todas las personas, a la solución pacífica de las controversias y al respeto irrestricto del derecho internacional.

También para eso existe la diplomacia, para abrir el diálogo donde hay diferencias.

Impulsamos además la iniciativa franco-mexicana para restringir el uso del veto en el Consejo de Seguridad, en caso de atrocidades masivas, y convocamos, junto con Qatar, Noruega y Suiza, un encuentro ministerial para fortalecer las capacidades de mediación, prevención temprana y despliegue rápido de las Naciones Unidas, porque cada conflicto que la diplomacia previene vale más de todos los que la fuerza pretende resolver.

Asimismo, copresidimos con Noruega la iniciativa UN80 Global, para unas Naciones Unidas más eficaces y sostenibles.

En materia de derechos humanos, recibimos al Alto Comisionado de las Naciones Unidas y a la Comisión Interamericana e impulsamos resoluciones sobre pueblos indígenas, personas migrantes y mujeres indígenas.

La presencia política cobra pleno sentido, además, cuando se traduce en resultados económicos.

Partimos de América del Norte, porque la integración económica con nuestros socios es la base de nuestra competitividad.

Junto con la Secretaría de Economía, hemos respaldado políticamente la revisión del acuerdo comercial con Estados Unidos, una negociación que avanza en su propio carril y que la Cancillería acompaña con interlocución permanente ante el Departamento de Estado y desde nuestra Embajada en Washington.

Hoy, México tiene las menores tasas arancelarias entre los socios comerciales de Estados Unidos y registra un crecimiento histórico de sus exportaciones.

Sobre esa base ampliamos nuestra presencia en todas las regiones del mundo.

Con Europa, el 22 de mayo celebramos en la Ciudad de México la VIII Cumbre México-Unión Europea, donde se firmaron el Acuerdo Global Modernizado y el Acuerdo Comercial Interino.

Su entrada en vigor profundizará nuestro acceso preferencial a un mercado de 450 millones de personas y la Comisión Europea anunció que movilizará cinco mil millones de euros para proyectos estratégicos en México.

La relación con la Unión Europea se acompañó de una intensa agenda política.

En junio recibimos al ministro federal de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, con quien reactivamos la Comisión Binacional Alianza para el Futuro, después de casi 10 años.

La relación con España atraviesa también uno de sus mejores momentos. En abril, la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Pedro Sánchez se reunieron en Barcelona y, en junio, la Presidenta recibió en Palacio Nacional al rey Felipe VI; con el ministro José Manuel Albares y su equipo, a quienes también recibimos en mayo, trabajamos día con día para profundizar nuestra colaboración.

Con la región de Asia-Pacífico desarrollamos también una agenda de alto nivel.

En agosto recibí al ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, con quien acordamos crear un grupo de trabajo sobre el Acuerdo de Asociación Económica y el TIPAT, así como un diálogo económico de alto nivel.

Posteriormente visité Corea, donde avanzamos en el Plan de Acción México-Corea 2026-2030, y China, donde me reuní con el canciller Wang Yi e inauguramos el nuevo Consulado de México en Chongqing.

A ello se sumaron el fortalecimiento de nuestra vinculación con los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

En un mes estaremos en China en la reunión de la APEC 2026, donde participará la presidenta Claudia Sheinbaum.

Estos acercamientos fortalecen el Plan de Diplomacia Económica, que lleva el Plan México al mundo con el apoyo de nuestra red diplomática, el sector privado y los Estados de la República.

Nuestras embajadas realizaron 700 acciones de promoción económica y en el marco de los encuentros de la presidenta Sheinbaum con los líderes de Francia, Singapur, Alemania, Suiza, Corea y la Unión Europea promovieron visitas de delegaciones empresariales a nuestro país.

Todo lo que he descrito es posible gracias a quienes lo sostienen todos los días, mis compañeros de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Como lo he afirmado, el Servicio Exterior es un activo estratégico del Estado y sus integrantes, desde las y los titulares hasta el personal local, cuentan con mi gratitud y respaldo.

Hoy vengo a decir cómo se traduce todo esto. Por primera vez en 26 años, la Secretaría está revisando las condiciones del Servicio Exterior Mexicano.

Lo hacemos con un criterio sencillo. Quien cuida a los mexicanos en el exterior merece que su país también lo cuide. Como primera medida, daremos plena aplicación a la ayuda para educación preescolar y educación especial de los dependientes económicos del personal del servicio exterior.

Quienes se encuentren en territorio nacional tienen acceso a este derecho a través de los servicios del ISSSTE. Quienes están en el exterior contarán con apoyo para guarderías, educación preescolar y educación especial en casos de discapacidad permanente. Cuidar a quienes cuidan también es política pública.

Por instrucciones de la Presidenta actualizaremos también los honorarios de las personas prestadoras de servicios profesionales independientes y del personal local en las adscripciones con mayor rezago frente al costo de vida, comenzando por aquellos que llevan más tiempo sin un ajuste, en algunos casos de hasta 18 años.

Esta medida beneficiará a las compañeras y los compañeros con menores ingresos de las representaciones de México en el exterior. Mil 231 personas en 68 representaciones de nuestro país en el mundo.

Estas medidas se financiarán con los recursos existentes mejor distribuidos y con criterios de eficiencia y economía en el gasto público. Cuidar a nuestra gente es cuestión de prioridades.

Abriremos además más y mejores oportunidades para las mujeres y para las nuevas generaciones dentro del servicio exterior.

Y esta Cancillería ya ha sabido hacerlo antes. En 1935 el presidente Lázaro Cárdenas nombró a Palma Guillén enviada extraordinaria y ministra plenipotenciaria de México en Colombia, la primera mujer en encabezar una misión diplomática de México.  Aquella decisión abrió una puerta que a nosotros nos toca ampliar.

Con ese propósito, por primera vez en la historia de esta institución, la convocatoria de ingreso a la rama técnico-administrativa incluirá las cuatro lenguas indígenas más habladas por la comunidad mexicana en Estados Unidos.

Maya, Mixteco, Náhuatl y Zapoteco. Cerca de 500 mil connacionales de origen indígena podrán así, ser atendidos por su consulado en su propia lengua.

Descentralizaremos, además, las sedes del examen para que el talento de todo el país pueda participar y ampliaremos los perfiles profesionales convocados.  Buscamos un servicio exterior que se parezca más al país que representa.

Estimadas senadoras y senadores, nuestra política exterior es una política de Estado, producto de nuestra historia, nuestros valores y nuestra convicción de que la soberanía y el interés nacional no se negocian, no se limitan y no se subordinan a nadie.

Las doctrinas Juárez, Carranza y Estrada siguen siendo su sustento y este gobierno las reafirma, actualiza para responder a los retos del presente.

La diplomacia es el terreno del diálogo y de los acuerdos, pero también de la defensa de lo propio.

Para un país cuya historia está marcada por invasiones e intervenciones extranjeras, el derecho internacional es nuestra principal arma.

Lo expresó Venustiano Carranza en 1918: todos los países son iguales, deben respetar mutua y escrupulosamente sus instituciones, sus leyes y su soberanía. Hay quienes confunden la firmeza con estridencia.

La Cancillería mexicana siempre ha sabido que la firmeza se ejerce con serenidad.

Vivimos un contexto mundial que como en mucho tiempo no ocurría y plantea enormes desafíos y uno de los momentos de mayor complejidad para la diplomacia mexicana. Frente a él nos corresponde actuar con dignidad, con unidad, con inteligencia y con sentido del momento histórico.

Si algo resume el año, del que hoy rindo cuentas, es que cooperación y soberanía avanzan juntas. Cooperamos más que nunca y decidimos siempre como mexicanos.

Así se traduce nuestra diplomacia: comunidades protegidas, cooperación con resultados y una voz propia en el mundo.

Como lo ha señalado la presidenta Sheinbaum evocando a Morelos, “solo el pueblo determina el destino de México”. En esa frase está contenida la tarea de esta Cancillería.

Cada una de las 36 visitas diarias de nuestro personal consular a un centro de detención, cada acuerdo que abre un mercado para nuestros productores, cada principio que sostenemos en los foros internacionales persigue un mismo fin: garantizar que el pueblo de México sea siempre el que define su propio destino.

Quedo a su disposición ahora para escuchar con atención sus preguntas y comentarios.

Muchas gracias.

Texto: Cámara de Senadores | Fotografía: Secretaría de Relaciones Exteriores