El portal de noticias donde los políticos se miden y son medidos.
Alejandro Domínguez impulsa endurecer penas por falsificar y alterar medicamentos
Con el objetivo de fortalecer el marco jurídico mexicano y blindar la seguridad en la cadena de suministro farmacéutica, el diputado federal Alejandro Domínguez presentó una iniciativa de reforma al artículo 464 Ter de la Ley General de Salud. La propuesta busca adecuar las sanciones penales y administrativas a la gravedad real que representa la falsificación, adulteración, contaminación y alteración de medicamentos en el país.
A toda acción corresponde una reacción y en el caso de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) es indiscutible la desaprobación o rechazo del pueblo.
Ninguna de sus acciones en calles, carreteras, casetas de cobro o bloqueos en puntos de la línea fronteriza ha contado con la simpatía del pueblo. Para nada. La gente no se ha enganchado con este movimiento magisterial.
Debe quedar claro que no se trata de todos los maestros y mucho menos de la mayoría. Hay que recordar que existe otra organización, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que siempre ha puesto por delante el diálogo, el acuerdo.
Cosa distinta ha sido el comportamiento de la coordinadora, que a ratos se vuelve virulenta. Está a la vista la forma en que encapuchados, acompañantes de sus manifestaciones, tratan de tirar paredes metálicas y no dudan en darse de golpes con la policía.
Por desgracia, hasta comerciantes y ciudadanos de a pie pagan las consecuencias. Sufren asaltos los pequeños negocios y no hay quien responda por los daños. Tampoco los agresores son detenidos.
Quizás quienes recurren a la violencia no sean maestros, porque se supone que estudian para enseñar a millones de escolares. Lo cierto es que aparecen cada vez que la CNTE hace sus marchas. A la autoridad no le queda otra que amurallar inmuebles públicos y privados, para protegerlos.
Al margen de sus demandas formales, que generalmente pueden ser consideradas justas, lo que se cuestiona son sus métodos para exhibir su fuerza, para tratar de poner contra la pared al gobierno en turno. Existe el tufo de que los líderes hacen doble juego, por arriba de la mesa las peticiones institucionales y por abajo el chantaje, la exigencia de recursos para financiar el movimiento y sus actividades particulares.
Por eso, es muy probable que a la dirigencia le haya caído como una cubetada de agua fría el anuncio en Palacio Nacional de que en lo sucesivo se buscará el contacto directo con las bases.
El gobierno hablaría directamente con los maestros, convencido de que no todos y ni siquiera la mayoría avala las acciones violentas que promueven sus líderes al plantear las demandas del magisterio.
A los maestros, a las bases, ya se les debe hacer raro, por decirlo de manera suave, el uso excesivo de recursos para pagar traslados, autobuses, alimentación y tiendas de campaña.
Y el dinero que les pudiera llegar por debajo de la mesa a dirigentes, seguro que los maestros, solo lo ven pasar.
Lo peor de todo para ellos es la mala imagen que se ha generado con la rudeza de las manifestaciones. Deben estar conscientes que en ningún caso se ha conseguido la simpatía del pueblo. Por el contrario, la gente ya se hartó. Los reprueban. Hay quienes hasta intentan salir al paso de las marchas para impedir el cierre de vías de comunicación o destrozos en inmuebles.
Es el karma de la CNTE: total rechazo del pueblo.
A lo mejor a los líderes, con tal de alcanzar sus objetivos y beneficios personales, les vale gorro que el pueblo los vomite, nada más que dicha actitud ya también colmó a los propios maestros.
Hay maestros que les debe preocupar la impresión que dejan en los padres de familia y en los propios escolares que se quedan sin clases porque sus profesores andan de alborotadores.
Una prueba más del equivocado camino de la coordinadora ha sido la respuesta de la gente al intento de crear desorden en la inauguración del mundial de futbol en México. Millones de aficionados en todo el país se volcaron a disfrutar de la fiesta deportiva, en el estadio, en plazas públicas, en restaurantes y en los domicilios.