Legisladores buscan preservar cocinas comunitarias, riqueza cultural de los pueblos originarios

Ciudad de México, 29 de agosto de 2026

Son espacios que atienden necesidades alimentarias y mantienen prácticas agroecológicas, destacan

La preservación de cocinas, comedores y huertos comunitarios en los pueblos indígenas y afromexicanos contribuye al rescate de las tradiciones y platillos culinarios, así como a impulsar la socialización de las comunidades, lo que garantiza el derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y culturalmente adecuada, aseguraron las y los integrantes de la Comisión Permanente.

Destacaron que estas acciones no sólo atienden necesidades alimentarias inmediatas, sino que preservan saberes culinarios, semillas nativas, prácticas agroecológicas y formas propias de organización que forman parte del patrimonio biocultural de las comunidades.

Por tal motivo, las y los legisladores exhortaron a los gobiernos de las 32 entidades federativas, para que fortalezcan el uso de cocinas tradicionales, así como los comedores y huertos comunitarios en los pueblos indígenas y afromexicanos.

En el dictamen aprobado por la Asamblea, destacaron que los huertos comunitarios pueden fortalecer la autosuficiencia alimentaria, reducir costos de operación, promover dietas saludables y recuperar prácticas agrícolas tradicionales.

“Su impulso debe considerarse parte integral de una política pública orientada a la justicia social, la soberanía alimentaria y el reconocimiento efectivo de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos”, precisaron en el documento.

Impulsar políticas que garanticen el desarrollo comunitario y regional, explicaron, representa una forma para mejorar sus condiciones de vida y bienestar común y fortalecer sus economías.

Actualmente, el Gobierno federal, a través del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), opera casas y comedores comunitarios mediante el Programa de Apoyo a la Educación Indígena, los cuales brindan servicio de alimentación y hospedaje a cerca de 84 mil niñas, niños, adolescentes y jóvenes indígenas.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores