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Impulsan reforma para incluir enseñanza digital y financiera en el sistema educativo nacional
El diputado Eduardo Gaona Domínguez (MC) propuso reformar y adicionar el artículo 38 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, con el objetivo de incorporar la enseñanza digital y financiera en el sistema educativo nacional.
Claudia Sheinbaum Pardo encabeza Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza, primera Embajadora Histórica de México
Ciudad de México, 29 de marzo de 2026
“Al recordarte, Margarita, también honramos a todas las mujeres, porque en la lucha cotidiana y extraordinaria de ellas, en su entrega y en su memoria, late el corazón eterno de la nación”, señaló
La Jefa del Ejecutivo Federal, montó guardia de honor en la tumba de Margarita Maza y del presidente Benito Juárez García; además de develar una placa conmemorativa al nacimiento de la primera Embajadora Histórica de México
La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó el Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza, primera Embajadora Histórica de la República Mexicana, como parte del homenaje y reconocimiento a todas las mujeres mexicanas que, con su lucha cotidiana y extraordinaria, han sostenido y transformado a México.
“Margarita, primera Embajadora Histórica de México; como la primera mujer Presidenta, te nombro y con ello enaltecemos tu legado, que resuena con más fuerza que nunca. Con admiración infinita te rendimos tributo y ofrecemos un reconocimiento que no conoce el paso del tiempo; pero al evocarte no te nombro sola, te nombro junto a todas ellas: mujeres valientes, compañeras incansables, madres, hijas, esposas, heroínas silenciosas y visibles que han dado forma a nuestra patria con sus manos, su inteligencia y su amor. Desde los hogares hasta las aulas, desde los campos hasta las ciudades, e incluso más allá de nuestras fronteras, las mujeres han sostenido y transformado este país que tanto amamos.
“Porque en cada una de ellas vive la misma fuerza que en ti, la certeza de que México se construye todos los días con dignidad, con entrega y con esperanza. Y hoy, al recordarte, Margarita, también honramos a todas las mujeres, porque en la lucha cotidiana y extraordinaria de ellas, en la lucha cotidiana y extraordinaria de las mujeres mexicanas, en su entrega y en su memoria, late el corazón eterno de la nación”, enfatizó desde el Museo Panteón de San Fernando.
La Jefa del Ejecutivo Federal recordó que la vida de Margarita Maza fue prueba viva de que el amor por la patria lo puede sostener todo: ya que entre 1864 y 1867 desde Nueva York defendió la causa republicana y con determinación hizo comprender que México libraba una lucha digna y legítima por su libertad frente al poder europeo.
Por ello, la primera mandataria señaló que rescatar la historia permite reconocer trayectorias y nombrarlas con la misma dignidad y profundidad que a sus contrapartes masculinas, ya que reconocer a estas mujeres es un acto de justicia y de visibilización de que muchas de las victorias que hoy se celebran no hubieran sido posibles sin ellas.
“Cuando regresó a México, en 1867, tras la caída del imperio, no volvió simplemente una mujer, regresó un símbolo. En Veracruz y en la Ciudad de México: el pueblo la recibió con honores que nacían del corazón, reconociendo en ella no solo a la esposa del presidente Juárez, sino a la guardiana de la esperanza; de la esperanza nacional en los momentos más sombríos”, resaltó.
Durante la ceremonia, la Jefa del Ejecutivo Federal, en compañía de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez; así como de los secretarios de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; de Defensa, general Ricardo Trevilla Trejo; y de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, montaron guardia de honor en la tumba de Margarita Maza y del presidente Benito Juárez García; además develaron una placa conmemorativa al nacimiento de la primera Embajadora Histórica de México.
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, destacó que, por primera vez en la historia, una mujer Presidenta da reconocimiento a otra, lo que es un gesto que repara la memoria histórica y abre los espacios para que las mujeres dejen de ser invisibilizadas en la vida pública.
La historiadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Tamara Gabriela Aranda Ramos, recordó que Margarita Maza fue objeto de persecución política por el régimen de Santa Anna, lo que la obligó al exilio en Estados Unidos. Desde ahí se sumó como colaboradora diplomática de Matías Romero, representante legítimo de México; papel crucial para generar opiniones favorables hacia la causa republicana. Por ello, el 21 de marzo de 2026 fue reconocida como primera Embajadora Histórica por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
En el Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza estuvieron presentes, Sofia Gamio Sánchez Juárez, descendiente de la familia Juárez Maza en la sexta generación; las secretarias de Cultura, Claudia Curiel de Icaza; de Mujeres, Citlalli Hernández Mora, y el director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montes.
Ciudad de México, 29 de marzo de 2026
Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza
Versión estenográfica del evento encabezado por la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, desde Ciudad de México
MODERADORA: Escuchemos el mensaje que dirige la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Muy buenos días, sobre todo a los descendientes de la familia Juárez Maza. Muchas gracias por acompañarnos el día de hoy.
Gracias a la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Al General Ricardo Trevilla Trejo.
Al Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles.
A todos los que se encuentran el día de hoy aquí con nosotros.
Los libros de historia han tendido a colocar en el centro a los hombres que proclaman gestas e historias.
México ha tenido los más extraordinarios héroes que guiaron nuestro rumbo, se adelantaron a su tiempo y entregaron su vida por la libertad, la independencia y la soberanía.
Sin embargo, en los márgenes de estos relatos —aunque nunca en la insignificancia— han permanecido las esposas de estos mismos héroes: mujeres que, en los momentos más críticos, asumieron responsabilidades complejas, sostuvieron causas enteras y enfrentaron sacrificios profundos sin claudicar ni traicionar sus principios.
La mayoría de esas mujeres no fueron figuras pasivas, ni meras acompañantes. Fueron, en muchos casos, estrategas, proveedoras, mensajeras, defensoras y, sobre todo, pilares morales en contextos de incertidumbre y peligro.
Mientras la historia celebra las victorias en el campo de batalla o en la arena política, ellas sostenían la retaguardia, protegían familias, financiaban movimientos, resguardaban información vital y tomaban decisiones que implicaban riesgos personales enormes.
Su valentía no siempre fue estruendosa, pero sí constante, decisiva y muchas veces silenciosa.
El problema no ha sido su ausencia en los hechos, sino en el reconocimiento.
Durante mucho tiempo, la sociedad ha reducido su papel a una nota al pie, a una mención secundaria subordinada al protagonismo masculino. Esta minimización no solo es injusta, sino que también empobrece a nuestra comprensión del pasado, al ignorar la complejidad y la dimensión colectiva de los procesos históricos.
Casos como el de Josefa Ortiz, Leona Vicario y Margarita Maza evidencian esta deuda. Todas encarnan la fortaleza, la lealtad y el compromiso en circunstancias adversas. No se limitaron a acompañar: participaron activamente, tomaron decisiones difíciles y enfrentaron consecuencias reales por sus convicciones. Y, aun así, su reconocimiento ha sido tardío e insuficiente.
Esa conciencia no es nueva: ya, en 1831, en su respuesta a Lucas Alamán, Leona Vicario alzó la voz con claridad y firmeza ante el intento de minimizar la participación femenina.
Escribió: “En todas las naciones del mundo ha sido apreciado el patriotismo de las mujeres, ¿por qué mis paisanos, aunque no lo sean todos, han querido ridiculizarlo como si fuera un sentimiento impropio de ellas? ¿Qué tiene de extraño ni ridículo el que una mujer ame a su patria y le preste los servicios que pueda para que a éstos se les dé por burla, el título de heroísmo romancesco?”.
Sus palabras no solo defendían su propia trayectoria, sino que interpelaban a toda una sociedad que aún no estaba dispuesta a reconocer, en igualdad de términos, el valor de sus mujeres.
En el caso de Margarita Maza, su vida estuvo marcada por un sacrificio constante que trascendió lo doméstico y lo íntimo. Durante los años más duros del exilio de Juárez, de la Reforma, y de la intervención extranjera, Margarita no solo sostuvo a su familia en condiciones adversas, sino que enfrentó la distancia, la incertidumbre y la pérdida de algunos de sus hijos con una entereza excepcional.
Separada de su esposo por largos periodos, con hijos a su cargo y en contextos hostiles, su resistencia cotidiana fue una forma de lucha silenciosa que permitió que el proyecto republicano tuviera continuidad emocional y moral.
En los años en que la patria parecía desmoronarse bajo el peso de la intervención extranjera, ella permaneció firme, lejos de México, pero profundamente unida a su destino.
Entre 1864 y 1867, desde Nueva York, no solo defendió la causa republicana: la encarnó con una convicción que trascendía fronteras. Sin título oficial, pero con una autoridad moral incuestionable; se convirtió en la voz de un país herido que se negaba a rendirse.
Gracias a su determinación, logró que en tierras extranjeras se comprendiera que México no libraba una simple disputa interna, sino una lucha digna y legítima por su libertad frente al poder europeo.
Con una voluntad indomable, tejió una red de apoyo que movilizó conciencias y recursos. Bazares, encuentros culturales, y actos públicos se transformaron en trincheras de resistencia, donde cada gesto solidario se convertía en esperanza para quienes combatían en suelo mexicano.
Y, sin embargo, mientras lograba sostener a toda una causa, ella misma vivía en la más estricta austeridad, en una modesta casa de la calle 13, demostrando que su compromiso no conocía concesiones ni privilegios.
El destino puso a prueba su fortaleza de la manera más cruel: la pérdida de dos de sus hijos pequeños, arrebatados por la enfermedad en medio de las condiciones adversas.
Las cartas de Margarita a su esposo Benito son desgarradoras al llorar y sufrir la pérdida y el alejamiento. Pero ni siquiera ese dolor inconmensurable logró quebrar su espíritu.
Rechazó toda ayuda destinada a su propio bienestar, sosteniendo con una dignidad inquebrantable que cada recurso debía servir únicamente a la República.
En ese gesto, profundamente humano y a la vez heroico, se reveló la grandeza de su carácter, y el amor absoluto que sentía por su patria.
Cuando regresó a México en 1867, tras la caída del imperio, no volvió simplemente una mujer: regresó un símbolo.
En Veracruz y en la Ciudad de México: el pueblo la recibió con honores que nacían del corazón, reconociendo en ella no solo a la esposa del presidente Juárez, sino a la guardiana de la esperanza; de la esperanza nacional en los momentos más sombríos.
Su vida fue prueba viva de que el amor por la patria puede sostenerlo todo, incluso en la distancia, incluso en el dolor, incluso cuando todo parece perdido.
Revisar la historia con una mirada más justa, implica rescatar estas trayectorias, nombrarlas con la misma dignidad y profundidad que a sus contrapartes masculinas.
No se trata de desplazar a unos para colocar a otras, sino de comprender que los grandes momentos de la historia rara vez son obra de una sola figura. Son el resultado de redes de apoyo, de resistencias compartidas y de sacrificios que, aunque no siempre visibles, fueron indispensables y también heroicos.
Reconocer a estas mujeres es también un acto de justicia en el presente. Es admitir que la lealtad, el coraje y la inteligencia no tienen género, y que muchas de las victorias que hoy se celebran no habrían sido posibles sin aquellas que, desde posiblemente entonces llamadas “la sombra”, sostuvieron el peso de la historia sin doblegarse.
Margarita, “Primera Embajadora Histórica de México”:
Como la primera mujer Presidenta, te nombro y con ello, enaltecemos tu legado, que resuena con más fuerza que nunca.
Con admiración infinita te rendimos tributo y ofrecemos un reconocimiento que no conoce el paso del tiempo.
Pero al evocarte, no te nombro sola. Te nombro junto a todas ellas: mujeres valientes, compañeras incansables, madres, hijas, esposas, heroínas silenciosas y visibles, que han dado forma a nuestra patria con sus manos, su inteligencia y su amor.
Desde los hogares hasta las aulas, desde los campos hasta las ciudades e incluso más allá de nuestras fronteras, las mujeres han sostenido y transformado este país que tanto amamos. Porque en cada una de ellas vive la misma fuerza que en ti: la certeza de que México se construye todos los días con dignidad, con entrega y con esperanza.
Y hoy, al recordarte, Margarita, también honramos a todas las mujeres, porque en la lucha cotidiana y extraordinaria de ellas, en la lucha cotidiana y extraordinaria de las mujeres mexicanas, en su entrega y en su memoria, late el corazón eterno de la nación.
¡Que viva Margarita Maza!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que vivan las heroínas de la patria!
ASISTENTES: ¡Vivan!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
MODERADORA: A continuación, la Presidenta de México, acompañada de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la secretaria de Gobernación, los secretarios de la Defensa Nacional, de Marina y de Relaciones Exteriores, realizarán la develación de una placa conmemorativa al bicentenario del natalicio de Margarita Maza.
Empezamos el conteo: en 3, 2, 1.
(DEVELACIÓN PLACA CONMEMORATIVA AL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE MARGARITA MAZA)
MODERADORA: Acto seguido, montarán una guardia de honor a Margarita Maza, “Primera Embajadora Histórica de la República Mexicana”.
(GUARDIA DE HONOR A MARGARITA MAZA DE JUÁREZ, “PRIMERA EMBAJADORA HISTÓRICA DE LA REPÚBLICA MEXICANA”)
MODERADORA: A todas y todos, se les invita a entonar nuestro Himno Nacional. Al personal civil, se les pide amablemente colocarse en posición de firmes.
(HIMNO NACIONAL MEXICANO)
MODERADORA: A continuación, se realizará la toma de fotografía oficial.
(TOMA DE FOTOGRAFÍA OFICIAL)
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MODERADORA: Preside esta “Ceremonia Conmemorativa al Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza”, la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Licenciada Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Licenciada Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación.
General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y Alto Mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México.
Doctor Juan Ramón de la Fuente Ramírez, secretario de Relaciones Exteriores.
Ciudadana Minerva Citlalli Hernández Mora, secretaria de las Mujeres.
Licenciada Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura.
Maestro Adelfo Regino Montes, director general del Instituto Nacional de Pueblos Originarios.
Ciudadana Sofía Gamio Sánchez Juárez, descendiente de la familia Juárez Maza en la sexta generación.
Y licenciada Tamara Gabriela Aranda Ramos, historiadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Favor de ponerse de pie.
A continuación, la Presidenta de México, acompañada de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la secretaria de Gobernación, los secretarios de la Defensa Nacional, de Marina y de Relaciones Exteriores, montarán una guardia de honor al presidente Benito Juárez García.
(GUARDIA DE HONOR ANTE LA TUMBA DEL PRESIDENTE BENITO JUÁREZ GARCÍA)
MODERADORA: Favor de pasar a ocupar su lugar en la línea de honor.
Sean tan amables de tomar asiento.
Hace uso de la palabra la licenciada Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
JEFA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, CLARA MARINA BRUGADA MOLINA: Buenos días a todas y todos.
Presidenta, bienvenida a la Ciudad de México. Su Ciudad.
Saludo a todo el presídium:
A la secretaría de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez.
Secretario de la Defensa Nacional, el General Ricardo Trevilla Trejo.
Al secretario de Marina, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles.
Al secretario de Relaciones Exteriores, doctor Juan Ramón de la Fuente.
A la secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández.
A la secretaria de Cultura, la maestra Claudia Stella Curiel.
Así como al director general del Instituto Nacional de los Pueblos Originarios, Adelfo Regino.
La historiadora del Instituto Nacional de Revoluciones de México, Tamara Gabriela Aranda Ramos.
Y la sexta generación representante de la familia Sánchez Juárez, Sofía Gamio Sánchez Juárez.
A todas y todos los presentes, bienvenidas y bienvenidos.
Gracias, Presidenta, por invitarme el día de hoy a recordar a una mujer extraordinaria.
Nos encontramos en el Panteón de San Fernando, uno de los cementerios más importantes del siglo XIX y hoy monumento histórico, donde descansa la memoria de quienes forjaron la República.
En este lugar cargado de historia: honramos a Margarita Eustaquia Maza Parada, una mujer cuya vida nos recuerda que la grandeza de México también se construyó con la fuerza y la dignidad de las mujeres.
Este 2026 ha sido declarado, por nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum, el “Año de Margarita Maza” en el marco del bicentenario de su nacimiento, un día como hoy, el 29 de marzo.
Esta decisión es un acto de justicia histórica que busca reivindicar su papel fundamental en la construcción del Estado mexicano. Además, por primera vez en nuestra historia, una mujer Presidenta reconoce y conmemora a otra mujer en la dimensión que merece, no como una figura secundaria, sino como parte sustantiva del proyecto republicano que dio forma a esta nación.
Es un gesto que repara la memoria y engrandece la historia, abriendo espacio para que las mujeres dejen de ser invisibilizadas y ocupen el lugar que siempre les ha pertenecido.
Margarita Maza fue mucho más que una figura acompañante del presidente Benito Juárez, además de ser consejera, compañera, cuidadora, madre, Margarita fue diplomática y patriota.
Margarita vivió el exilio, la persecución y la incertidumbre de una nación en guerra y, sin embargo, nunca se quebró. Organizó redes de apoyo, sostuvo la causa republicana, acompañó al Ejército de Oriente y representó con dignidad a México en el extranjero.
Pero su grandeza también se encuentra en su vida cotidiana, las crónicas la retratan caminando por esta ciudad, cercana a la gente, apoyando las causas educativas y sociales, viviendo con sobriedad, cultivando su hogar y cuidando a su comunidad.
Hoy debemos afirmar con contundencia: es momento de reconocer a las mujeres por sus luchas y sus aportaciones a la construcción del país.
Porque el Tiempo de Mujeres significa dejar de mirarlas como acompañantes de la historia y empezar a reconocerlas como protagonistas.
Y hoy, con la Presidenta Claudia Sheinbaum, estamos abriendo una nueva etapa en la vida pública de México, una etapa en la que la historia se resignifica desde la justicia, nombrando por fin a las mujeres que la hicieron posible; nombrando así y reconociendo sus luchas, sus resistencias y sus aportaciones que durante siglos fueron invisibles.
Es una historia que empieza a decir sus nombres, que recupera sus voces y que las coloca en el lugar que siempre les ha correspondido, como mujeres forjadoras de la historia.
Este es el país de Margarita Maza, pero también es el país de Josefa Ortiz Téllez-Girón, de Leona Vicario, de Gertrudis Bocanegra, de Carmen Serdán, de Elvia Carrillo Puerto.
Es también el país de millones de mujeres que todos los días sostienen esta nación.
Ellas, las que lucharon, las que resistieron, abrieron el camino que hoy nos permite, por primera vez en más de dos siglos de vida independiente, tener a la primera mujer Presidenta.
Por último, quiero recordar: en los momentos más difíciles de la República, cuando México enfrentaba la intervención extranjera, Margarita Maza estuvo al lado de la soberanía. Y ella fue parte de una generación que defendió ideales que siguen vigentes, los ideales liberales y republicanos de un México soberano, libre y justo.
Así que hoy millones de mexicanas y mexicanos como ella, seguimos teniendo la convicción de seguir defendiendo en cada acto y en cada decisión: la libertad y la soberanía de nuestra patria.
Y somos millones quienes admiramos la valentía, inteligencia y fortaleza de nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum al defender nuestra soberanía, una convicción que se expresa con claridad en este principio de actuar con coordinación, sí, pero nunca con subordinación.
Que la memoria de Margarita Maza nos convoque a no olvidar de dónde venimos y a no ceder jamás en lo que somos: un pueblo libre, digno y soberano.
¡Que viva Margarita Maza Parada!
ASISTENTES: ¡Viva!
JEFA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, CLARA MARINA BRUGADA MOLINA: ¡Que vivan las mujeres transformadoras!
ASISTENTES: ¡Viva!
JEFA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, CLARA MARINA BRUGADA MOLINA: ¡Que viva nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum!
ASISTENTES: ¡Viva!
MODERADORA: A continuación, la licenciada Tamara Gabriela Aranda Ramos, historiadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, dará lectura a la reseña biográfica de Margarita Maza.
HISTORIADORA DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO, TAMARA GABRIELA ARANDA RAMOS: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México.
Autoridades del Gobierno de México.
Descendientes de la familia Juárez Maza.
Primera gran maestra de la Logia Valle de México.
Colaboradores del Panteón de San Fernando.
Personas que nos acompañan aquí y a través de los medios.
Muy buenos días.
El día de hoy conmemoramos el natalicio de Margarita Eustaquia Maza Parada, mujer oaxaqueña nacida el 29 de marzo de 1826, hace ya 200 años.
Hoy también nos encontramos en un recinto histórico, donde descansan sus restos y adonde hemos venido a rendir homenaje, recordar su legado y reconocer el papel trascendental que jugó en la historia de México.
Margarita Maza creció en el seno de una familia con una posición económica desahogada, en la que se apreciaban valores como: el trabajo, el honor y el buen nombre.
Por esa razón, don Antonio Maza y doña Petra Parada no opusieron resistencia a que la joven Margarita contrajera matrimonio, en 1843, con un abogado y entonces apenas juez de Primera Instancia de origen zapoteco, cuyo nombre era Benito Juárez.
Pero la vida matrimonial tenía implicaciones importantes para las mujeres del siglo XIX, en especial para las esposas de hombres que cumplían funciones públicas y emprendían carreras políticas, como fue el caso de Juárez.
Por esa razón, Margarita fue objeto de persecución política desde mediados de siglo, cuando el régimen de Santa Anna tomó prisionero a Juárez y luego, éste, se vio forzado al exilio en Nueva Orleans.
Entre 1853 y 1855, tanto Margarita Maza como sus hijos abandonaron Oaxaca para salvaguardar sus vidas.
En ese contexto, la joven madre emprendió un negocio discreto en Etla para sostener económicamente a la familia. Y es que las necesidades de la vida diaria no se detienen con el devenir político. Y ese conocimiento tan propio de las madres que sostienen día tras día era algo claro en Margarita Maza.
Con el triunfo de la Revolución de Ayutla, que puso fin a la dictadura santannista, Benito Juárez regresó al país y continuó su carrera por la defensa de los valores liberales.
En 1857, estalló la Guerra de Reforma y Margarita otra vez se vio comprometida. A pesar de todo, se mantuvo fiel a los principios republicanos.
Posteriormente, durante la segunda intervención francesa, Margarita Maza encabezó la organización de Juntas Patrióticas de Mujeres, que tenían por objetivo obtener recursos para sostener la operación de hospitales militares.
Con la instauración del imperio de Maximiliano, la causa republicana buscó el respaldo internacional en Estados Unidos; país en el que, en 1866, se encontraban Margarita y sus hijos como refugiados.
Sin hablar inglés, Margarita Maza se sumó como colaboradora diplomática del ministro Matías Romero, representante del gobierno legítimo de México.
En Washington, Margarita Maza asistió a eventos mientras atravesaba el luto por la pérdida reciente de dos de sus hijos.
La prensa dio cuenta de una recepción del Presidente Andrew Johnson en la Casa Blanca, a efecto de agradecer la designación del embajador Campbell ante el Gobierno de la República presidido por Juárez, una cena en honor de Margarita Maza en casa del secretario de Estado, William Henry Seward, y un baile en el domicilio del teniente general Ulysses Grant, ganador de la Guerra de Secesión.
La presencia de Margarita Maza en estos espacios fue crucial para construir una opinión pública favorable a la causa mexicana y constituyó una muestra inequívoca del respaldo estadounidense a la República.
Por esa razón, el pasado 21 de marzo del 2026, la Presidenta Claudia Sheinbaum firmó un Decreto que reconoce a Margarita Maza como “la Primera Embajadora Histórica de la República Mexicana” por sus servicios prestados en 1866.
La sensibilidad política de Margarita fue muy importante en aquellos momentos tan difíciles para el país.
En distintas ocasiones hizo ver a Juárez qué aspectos personales, en realidad, tenían implicaciones políticas. Por ejemplo, advirtió sobre el carácter de Santiago Vidaurri y Jesús González Ortega, y aconsejó sobre la destitución de personas que podrían causar estragos en la causa republicana.
Al final, la República triunfó, Juárez asumió la Presidencia y Margarita regresó a México siendo recibida con grandes vítores en el Puerto de Veracruz.
La familia Juárez Maza se instaló en la Ciudad de México y Margarita Maza —en su posición como esposa del presidente— atendió cuestiones como la educación y el bienestar social, aunque ya para esos años hizo pocas apariciones públicas debido a que su salud se había deteriorado gravemente.
Finalmente, poco antes de cumplir 45 años, Margarita Maza murió el 2 de enero de 1871, en la capital de esta patria que había ayudado a forjar.
En su despedida fue colmada por el cariño de la población que la acompañó hasta su descanso final aquí, en el Panteón de San Fernando.
En este año del Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza recordamos con admiración y respeto a la republicana, la mujer, la compañera solidaria que fue nuestra primera diplomática histórica: Margarita Maza Parada.