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Las mujeres en el sector pesquero son parte fundamental de la historia de las comunidades costeras y aguas interiores: Arreola Trinidad
Azucena Arreola Trinidad afirmó que las mujeres en el sector pesquero no son una ayuda secundaria, son protagonistas y parte fundamental de la historia de las comunidades costeras y de aguas interiores, ya que su contribución las hace partícipes de la economía y la cultura, así como guardianas y protectoras de los ecosistemas y la biodiversidad marítima.
Mensaje de Azucena Arreola Trinidad, presidenta de la Comisión de Pesca, durante el 2° Encuentro Nacional de Mujeres del Sector Pesquero y Acuícola. “Guardianas de la mar y las aguas interiores”, organizado por la Secretaría de las Mujeres, en el complejo cultural de Los Pinos, de la Ciudad de México
18 de septiembre de 2026
Muy buenos días a todas y a todos.
Saludo con mucho respeto a nuestras autoridades, representantes del sector pesquero y acuícola, organizaciones, comunidades y, de manera muy especial, a todas las compañeras que hoy nos acompañan.
A ustedes, mujeres que conocen el mar no solamente por su inmensidad, sino por todo lo que significa culturalmente, como fuente y medio de vida, para la biodiversidad, para toda la gente del mar, para sus familias.
Mujeres que conocen el sonido de las olas, el movimiento de las mareas bajo la influencia lunar, los tiempos de la pesca y los ciclos de la naturaleza.
Mujeres que saben que detrás de cada pescado que llega a una mesa, detrás de cada producto de la acuacultura y detrás de cada familia que encuentra en el agua su sustento, hay esfuerzo, sacrificio, esperanza y casi siempre, también una mujer.
Estamos aquí para escucharlas y para reconocerlas, reconocernos, Bien sabemos que la historia de la pesca y acuacultura casi siempre se ha contado en masculino.
Se habla del pescador, del productor, del trabajador del mar. Y pocas veces se dice en voz alta que, la trama de la historia también es tejida por las mujeres. Mujeres esperando el regreso de la lancha. Mujeres que preparan, transforman, comercializan, cuidan los estanques, los manglares, los esteros y que construyen comunidad. Que administran y hacen rendir el ingreso familiar. Mujeres que cuidan a sus hijas e hijos, a sus madres y padres, a su comunidad, pero también enriquecen y hacen permanecer la cultura en torno a la vida del mar.
Mujeres que hacen todo eso, sin que nadie las reconozca que también están trabajando. Por eso les digo con absoluta claridad:
Ustedes no son una ayuda secundaria para el sector pesquero y acuícola. Ustedes son protagonistas. Son parte de la economía, son creadoras y parte de la cultura, son parte de la protección de nuestros ecosistemas, guardianas de la biodiversidad, y son parte fundamental de la historia de nuestras comunidades costeras y de nuestras aguas interiores.
Por eso el nombre de este encuentro tiene un significado profundo: Guardianas de la Mar y las Aguas Interiores.
Porque ser guardiana no significa solamente estar frente al agua, significa protegerla, significa conocerla, significa respetarla, significa quererla.
Significa entender que el mar y las aguas interiores no son únicamente una fuente de ingresos: son vida, son alimento, son identidad, presente y futuro. Y quienes han vivido cerca del agua saben algo que muchas veces olvidamos quienes hacemos las leyes:
Si cuidamos el agua, el agua nos da vida. Si destruimos nuestros ecosistemas, estamos comprometiendo el futuro de nuestras propias familias y nuestras comunidades. Por eso es tan importante y necesario escuchar a quienes conocen esa realidad de primera mano, y que sus voces tengan un lugar en las decisiones públicas.
Ese es precisamente uno de los pasos que hemos comenzado a dar desde la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados.
El pasado 10 de marzo de 2026, la comisión aprobó un dictamen para reformar la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables en materia de lenguaje incluyente y no sexista.
Se trata de una reforma que propone modificar 71 artículos de la ley, con un objetivo que va mucho más allá de cambiar palabras: hacer visible una realidad que durante mucho tiempo permaneció invisible.
Porque lo que no se nombra, no existe y no se reconoce.
Cuando las mujeres no estamos en las leyes, en las políticas públicas o en las estadísticas, existe el riesgo de que tampoco estemos en las decisiones, en los programas, en los apoyos y en los espacios donde se define el futuro del sector.
El lenguaje incluyente no resuelve por sí solo la desigualdad, pero sí puede ser parte de un cambio más profundo. Un cambio que nos permita reconocer que las mujeres pescan, producen, comercializan, administran, investigan, conservan y toman decisiones. Que permita abrir más espacios para su participación en la gestión de las comunidades y de los recursos pesqueros y que contribuya a que tengan igualdad de oportunidades para acceder a los apoyos y programas gubernamentales.
El lenguaje que nos nombra hace que nuestra voz se escuche.
Porque la igualdad no debe quedarse escrita en un discurso, debe convertirse en oportunidades, en derechos, en participación, en mejores condiciones de vida para las mujeres y sus familias. Es como la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha puesto en la Constitución: Igualdad Sustantiva.
También quiero reconocer que en el Senado de la República existe un dictamen en materia de igualdad de género que se encuentra próximo a ser discutido en el Pleno y que, posteriormente, podría llegar a la Cámara de Diputados para su análisis y dictaminación.
Desde la Comisión de Pesca estaremos atentas y atentos.
Quiero decirles algo que para mí tiene un significado particularmente especial. Yo nací y crecí en una comunidad pesquera. Por eso, cuando escucho hablar de las mujeres del sector, no estoy escuchando una realidad lejana.
He visto sus esfuerzos, cómo las mujeres sostienen hogares y comunidades, cómo muchas veces trabajan desde antes de que salga el sol y continúan cuando el resto de la comunidad ya está descansando, y también he visto algo que duele: que muchas de ustedes han hecho enormes aportaciones sin recibir el reconocimiento que merecen.
Por eso este encuentro tiene un significado especial para mí, porque no venimos solamente a hablar de leyes. Venimos a hablar de personas, de mujeres, de familias, de comunidades, de sueños.
Y también de una deuda que tenemos como sociedad: la deuda de reconocer plenamente el trabajo de las mujeres del sector pesquero y acuícola.
Pero reconocerlas no significa decirles únicamente “gracias”. Significa escucharlas, tomar en cuenta sus propuestas, su pensamiento y su palabra, construir políticas públicas con ustedes y no solamente para ustedes, abrir espacios de participación, trabajar para que ninguna mujer tenga que demostrar dos veces su capacidad para ser escuchada.
Y significa entender que cuando una mujer del sector pesquero tiene mejores oportunidades, no solamente avanza ella: avanza su familia, avanza su comunidad y avanza todo el sector.
Desde la Comisión de Pesca: vamos a escuchar las propuestas que surjan de este encuentro, las vamos a analizar con seriedad y estaremos en disposición de discutir aquello que sea necesario para construir, eventualmente, las reformas que nuestro marco jurídico requiera.
Porque las mejores leyes no nacen solamente de un escritorio. Nacen de escuchar a quienes viven la realidad que esas leyes buscan transformar.
Las puertas de la Comisión de Pesca están abiertas para ustedes.
Queremos conocer sus problemas, y también sus propuestas de solución, sus experiencias, aprender de sus comunidades y que sus voces formen parte de las decisiones que se tomen sobre el presente y el futuro de la pesca y la acuacultura en México.
A todas ustedes, mujeres pescadoras, acuicultoras, trabajadoras, productoras, comercializadoras, investigadoras y defensoras de nuestros ecosistemas: gracias por resistir, gracias por trabajar, gracias por cuidar, gracias por enseñar, gracias por sostener a sus familias y comunidades y gracias por recordarnos que cuidar el agua también es cuidar la vida.
Que este encuentro no sea solamente un acto, que sea el comienzo de una conversación permanente, que sea el comienzo de más reconocimiento, de más participación, de más derechos, de más oportunidades.
Porque México necesita que las mujeres que han cuidado sus mares, sus ríos, sus esteros, sus manglares y sus aguas interiores durante generaciones, también estén presentes en las decisiones sobre el futuro de ese patrimonio.
Hoy queremos decirles que las vemos, las escuchamos y reconocemos su enorme valor. Desde la Cámara de Diputados queremos caminar con ustedes.
Porque el futuro de nuestros mares y nuestras aguas interiores también se construye con las manos, la experiencia, la voz y la fuerza de sus guardianas.