El portal de noticias donde los políticos se miden y son medidos.
México no será colonia ni protectorado de nadie, México no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende: Sheinbaum Pardo
En el Desfile Cívico Militar por el 216 aniversario de la Independencia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo resaltó que México no será nunca colonia ni protectorado de nadie, ya que es una nación que no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende.
México no será colonia ni protectorado de nadie, México no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende: Sheinbaum Pardo
16 de septiembre de 2026
La comandanta de las Fuerzas Armadas encabezó el Desfile Cívico Militar por el 216 aniversario de la Independencia
“Aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810, nació algo que ha acompañado a nuestro pueblo durante más de dos siglos: la convicción de que la libertad se conquista, la soberanía se defiende y la patria justa y digna se construye todos los días”, destacó la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas
“Desfilaron ante el pueblo de México 21 banderas de guerra, 15 mil 330 integrantes de las Fuerzas Armadas, 404 soldados del Servicio Militar Nacional, 99 charros, 38 niños, 536 vehículos terrestres, 46 motocicletas, 93 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana, 6 aeronaves de la Guardia Nacional, 8 aeronaves de la Armada de México, 50 drones, 16 embarcaciones, 408 caballos, 142 canes, 26 águilas. Sin novedad”, informó a la Presidenta el subsecretario de la Defensa Nacional y general de División de Estado Mayor, Enrique Martínez López
En el Desfile Cívico Militar por el 216 Aniversario de la Independencia, la Presidenta y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Claudia Sheinbaum Pardo, resaltó que México no será nunca colonia ni protectorado de nadie, ya que es una nación que no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende.
“Es una responsabilidad de todas las generaciones de mexicanas y mexicanos honrar lo que costó vidas, defender la patria, cuidar la soberanía, y hacer realidad la justicia social por la que tantas y tantos han entregado su vida, porque aunque algunos quisieran lo contrario, México no se explica sin su pueblo noble, valiente y trabajador, tampoco se explica sin su lucha constante por la soberanía y la independencia, porque en aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810, nació algo que ha acompañado a nuestro pueblo durante más de dos siglos: la convicción de que la libertad se conquista, la soberanía se defiende y la patria justa y digna se construye todos los días.
“El 16 de septiembre, Día de la Independencia, es la memoria viva de México, significa siempre mantener la frente en alto y gritar a los cuatro vientos que México no será nunca colonia ni protectorado de nadie. México no se doblega, no se arrodilla y México nunca se vende. ¡Que viva la Independencia! ¡Que viva la soberanía! ¡Que por siempre viva México!”, puntualizó desde el Zócalo de la Ciudad de México.
El secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, destacó que en este desfile se aprecia la fortaleza de las instituciones armadas y su permanente unión con la sociedad mexicana, además de que recuerda que la verdadera fortaleza de la nación reside en su gente, en las Fuerzas Armadas, en la entrega y espíritu de unidad que distingue a los mexicanos.
Además, informó que la columna del desfile está integrada por cerca de 16 mil efectivos, entre generales, almirantes, jefes, capitanes, oficiales, cadetes, tropa y marinería, así como por más de 500 vehículos, 99 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana y de la Guardia Nacional y 15 paracaidistas.
El secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, destacó que esta fecha marca la gran génesis de la nación y de sus instituciones, por ello la Marina Armada de México actúa para servir y proteger los intereses supremos de la patria, su soberanía, su independencia, su integridad territorial, y su capacidad para tomar sus propias decisiones, por lo que marinos y soldados están siempre listos para defender la patria para que esta nación siempre decida su futuro.
Como parte del Desfile Cívico Militar, 15 paracaidistas: 10 hombres y 5 mujeres, realizaron el salto libre acrobático “Guerreros Águila” desde un helicóptero MI-17 de la Guardia Nacional, además fue proyectado el video “Historia del Desfile Militar conmemorativo de la Independencia de México”. Además, participaron los contingentes “Justicia y Paz” bajo el mando del comandante de la Guardia Nacional y conformado por la Fuerza Especial de Reacción e Intervención (FERI); “Centinelas de la Nación”, integrado por las fuerzas de combate del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional; “Crisol de Patriotas”, que representó a la Universidad de Defensa Nacional; “Desarrollo Nacional”, conformado por el Agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles; “Fraternidad Solidaria”, integrado por el Agrupamiento y Batallón de Atención a Emergencias dedicado a la aplicación del Plan DN-III-E y de ayuda humanitaria, así como “Raíces de Honor”, que rindió honor a las tradiciones ecuestres de México.
El subsecretario de la Defensa Nacional y general de División de Estado Mayor, Enrique Martínez López, comandante de la columna del desfile militar, rindió el parte de novedades correspondiente a la Presidenta de México.
“Le informo que desfilaron ante el pueblo de México 21 banderas de guerra, 15 mil 330 integrantes de las Fuerzas Armadas, 404 soldados del Servicio Militar Nacional, 99 charros, 38 niños, 536 vehículos terrestres, 46 motocicletas, 93 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana, 6 aeronaves de la Guardia Nacional, 8 aeronaves de la Armada de México, 50 drones, 16 embarcaciones, 408 caballos, 142 canes, 26 águilas. Sin novedad”, notificó.
16 de septiembre de 2026
Desfile Cívico Militar, 216 aniversario de la Independencia
Versión estenográfica del evento encabezado por la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, desde la Ciudad de México
MODERADORA: Escuchemos el mensaje que dirige la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Buenos días a todas, a todos.
A los miembros de las Fuerzas Armadas.
A los representantes de los Poderes.
Al Gabinete.
A las niñas y niños que están presentes el día de hoy.
Mexicanas y mexicanos:
México nació de la rebeldía de un pueblo que se negó a aceptar la injusticia como destino.
La Independencia nació de mujeres y hombres valientes que tuvieron el coraje de desafiar al poder y de imaginar una patria justa y soberana.
Se forjó con la resistencia indígena que durante tres siglos de Colonia defendió su lengua, su cultura, su forma de vida y organización.
Así, nuestra Independencia surgió como una causa popular, esa es una característica que hace único al movimiento de Independencia de México y que forma parte de nuestra grandeza histórica. Porque mientras los movimientos independentistas de lo que hoy llamamos “América Latina” fueron encabezados por militares criollos, en México el movimiento fue encabezado por un cura de pueblo, un hombre del llamado “bajo clero”, cercano a la gente.
Miguel Hidalgo y Costilla estudió en la Real y Pontificia Universidad de México, fue rector del Colegio de San Nicolás, donde tuvo como alumno a José María Morelos.
Conocedor de las ideas de su tiempo, era un políglota, hablaba francés, latín y diversas lenguas indígenas.
Era un hombre de ideas liberales que incluso llevaron a la Inquisición a entablarle un juicio del que salió bien librado gracias a su inteligencia y su cultura.
La idea de independencia y la soberanía comenzó a crecer en la Nueva España desde 1808, cuando España fue invadida por los franceses y José Bonaparte ocupó el trono.
En la Ciudad de México uno de los iniciadores fue Francisco Primo de Verdad, quien expresó una de las ideas fundamentales de aquel momento: “el rey puede faltar, pero el pueblo permanece; y si el rey falta, la soberanía debe volver al pueblo”.
Por sus ideas, Primo de Verdad fue encarcelado y, posteriormente, apareció muerto en la cárcel del arzobispado.
Fue así que cuando se cerraron las puertas comenzaron las conspiraciones. Surgieron hombres y mujeres dispuestos a morir por sus ideas de libertad.
En la conspiración participaron:
Miguel Hidalgo y Costilla, que era para entonces el cura del pueblo de Dolores.
Ignacio Allende, capitán de los Dragones de la Reina.
Josefa Ortiz, Miguel Domínguez, corregidores de Querétaro.
Juan Aldama, capitán del Ejército.
Mariano Abasolo, militar.
Ignacio Pérez, alcaide.
Y los hermanos Emérito y Epigmenio González, comerciantes.
Cuando fueron descubiertos, Hidalgo encabezó la rebelión.
Existen diversas versiones del Grito de Independencia, pero es de reconocer que, de acuerdo con los textos de Pedro García, quien estuvo presente aquella madrugada del 16 de septiembre, Hidalgo dijo palabras que 216 años después todavía nos estremecen:
Compatriotas, no existe ya para nosotros ni el rey ni los tributos. Esta gabela vergonzosa que solo conviene a los esclavos la hemos llevado hace tres siglos como signo de la tiranía y de la servidumbre.
Ha sonado la hora de nuestra libertad, defenderla de los tiranos, marchar a la cabeza de los hombres que se aprecian de ser libres.
Sin patria ni libertad —dijo Hidalgo—, no podemos alcanzar la felicidad.
Y después, vino el Grito: ¡Viva la América por la que vamos a luchar!
Hidalgo siempre se refirió a la independencia de toda la América, a las naciones que habrían de surgir al romperse la dominación del imperio español en el continente.
Salió de Dolores acompañado por un pequeño grupo, alrededor de 12 hombres. Mientras avanzaban, se hicieron decenas: las decenas, cientos; y los cientos, miles.
Tomó puntos tan importantes, como Guanajuato y Valladolid.
Cuando se acercaba a la Ciudad de México, en el Monte de las Cruces, decidió retroceder, probablemente para evitar una masacre.
De ahí, se trasladó a Guadalajara, donde estableció el primer gobierno insurgente.
En los cuatro meses, solo cuatro meses, que duró el estallido, fue escuchando al pueblo y con ello construyó una agenda política.
Abolió las gabelas, los estancos y los diezmos, y lo más importante: abolió la esclavitud. Proclamó que ningún ser humano podía ser tratado como mercancía en esta tierra.
Con ello, surgieron grandes verdades en la lucha de nuestro pueblo: la justicia, la dignidad, la libertad.
Fue la primera abolición de la esclavitud que se dio en el continente americano, lo que colocó a México a la vanguardia en materia de derechos humanos y sociales.
Seis meses después del levantamiento, el 21 de marzo de 1811, fue detenido por el Ejército Realista y fusilado el 30 de julio de 1811.
Fue decapitado y su cabeza, junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, fue cruelmente colgada como escarmiento en cada esquina de la Alhóndiga de Granaditas. Ahí, permanecieron durante 11 años.
En el juicio de excomunión, previo a su fusilamiento, lo calificaron de “demagogo”, “desnaturalizado” y “frenético”, tratando de deslegitimar su causa; sin embargo, Hidalgo se mantuvo con firmeza en la defensa de sus ideales, asegurando que obraba guiado por su conciencia.
A sus acusadores les dijo: “abrid los ojos, americanos, no os dejéis engañar por nuestros enemigos, son políticos que veneran al dinero, sus amenazas buscan únicamente la opresión”.
La gesta heroica del inicio de la Independencia de México fue el despertar del pueblo y el comienzo del despertar de un continente. Fue el levantamiento de quienes habían vivido bajo la opresión y decidieron que había llegado el momento de conquistar su libertad.
Por esta gesta, a Hidalgo lo nombramos el “Padre de la Patria”.
Todavía hoy han querido restarle valor a su heroísmo y a su visión. En el fondo lo que no le perdonan es que convocó a la independencia a través de una verdadera rebelión popular.
Fue la valentía de un pueblo humilde que, guiado por un hombre valiente, se puso de pie para conquistar su soberanía y la justicia.
A la gesta heroica de Miguel Hidalgo le siguió José María Morelos y Pavón, a quien el Padre de la Patria había encomendado encender la llama de la libertad en el sur y tomar el estratégico puerto de Acapulco.
Morelos no solo fue un cura valiente, de profundas convicciones, sino una estratega genial, capaz de forjar un ejército insurgente indomable y alcanzar victorias de leyenda.
Pero Morelos comprendió una verdad fundamental: las armas pueden ganar batallas, pero solo las ideas son capaces de fundar naciones.
Por eso, en septiembre de 1813, cumplió el sueño de Hidalgo y convocó al Congreso de Anáhuac. Fue ahí donde se despojó de toda ambición personal, rechazó los títulos nobiliarios de la vieja Europa y eligió para sí el nombre que mejor expresaba su eterno compromiso con la patria: “Siervo de la Nación”.
Desde esa profunda humildad pronunció las palabras que se convirtieron en el alma misma de nuestra tierra: los Sentimientos de la Nación.
De aquel Congreso surgió el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, aquella obra no solo proclamaba la independencia, hablaba ante todo de dignidad, abolía para siempre la esclavitud y las castas, mandaba moderar la opulencia y la indigencia, para que el pan y la justicia alcanzaran a todos los hogares por igual, y esculpía un principio venerable que desde entonces nos define: “la soberanía dimana del pueblo”.
Tras ser capturado en Ecatepec, Morelos enfrentó el paredón de fusilamiento. Parecía que la noche caía sobre el movimiento, pero unos pocos hombres mantuvieron encendido el fuego del ideal insurgente; entre ellos, titanes como Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria.
La constancia rindió frutos, la independencia finalmente se consumó.
El histórico abrazo entre el insurgente Guerrero y Agustín de Iturbide, proveniente del Ejército Realista, dio vida al Plan de Iguala.
Pero el nacimiento de la patria fue turbulento: cuando Iturbide traicionó al ideal republicano al coronarse emperador, los antiguos independentistas volvieron a alzarse para derrocarlo y defender la libertad.
Así, en 1824, surgió la primera Constitución.
El camino, sin embargo, estuvo colmado de tormentas:
España se resistió a aceptar su derrota y no reconoció nuestra independencia, sino hasta 1836, tras haber intentado una última y desesperada reconquista en 1829.
El suelo mexicano entonces se convirtió en el deseo de imperios del mundo:
Resistimos la herida de la Guerra de los Pasteles contra Francia entre 1838 y 1839.
Padecimos la injusta invasión estadounidense de 1846 a 1848, que nos arrebató más de la mitad del territorio.
Y volvimos a sufrir la segunda intervención francesa, la cual fue definitivamente derrotada por un pueblo valeroso.
Tampoco hay que olvidar, porque la memoria es el alma de los pueblos libres que durante todo el siglo XIX, tal como ocurre en el presente, dos proyectos de nación se disputaban:
Por un lado, un bando, el conservador de corte centralista y monárquico, que en su desesperación aplaudió la bota extranjera y trajo a Maximiliano de Habsburgo.
El otro, el de ideas liberales, republicanas y de justicia social que prefirieron dar la vida antes que rendirse.
La gesta heroica de nuestro pueblo, de nuestros héroes y heroínas, es la que hoy nos motiva.
Es el ejemplo de nuestro pueblo que ha luchado siempre por decidir su destino.
Es el orgullo de un pueblo que supo acompañar a Hidalgo y a Morelos.
Es el orgullo de quienes toman en sus manos su destino.
Por ello, es una responsabilidad de todas las generaciones de mexicanas y mexicanos honrar lo que costó vidas, defender la patria, cuidar la soberanía y hacer realidad la justicia social por la que tantas y tantos han entregado su vida.
Porque, aunque algunos quisieran lo contrario, México no se explica sin su pueblo noble, valiente y trabajador. Tampoco se explica sin su lucha constante por la soberanía y la independencia.
Porque en aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810 nació algo que ha acompañado a nuestro pueblo durante más de dos siglos: la convicción de que la libertad se conquista, la soberanía se defiende, y la patria justa y digna se construye todos los días.
El 16 de septiembre, Día de la Independencia, es la memoria viva de México. Significa siempre mantener la frente en alto y gritar a los cuatro vientos que:
¡México no será nunca colonia ni protectorado de nadie!
¡México no se doblega, no se arrodilla!
¡Y México nunca se vende!
¡Que viva la Independencia!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva la soberanía!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que por siempre viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
MODERADOR: Se les invita a observar un video sobre “La historia del Desfile Militar Conmemorativo a la Independencia de México”.
(INICIA VIDEO)
VOZ HOMBRE: El inicio de la lucha por nuestra emancipación en 1810 fue la primera página de la historia del México independiente.
11 años después, en septiembre de 1821, aquella lucha finalizó cuando el Ejército Trigarante entró marchando a la capital del país, ondeando la bandera de las Tres Garantías, símbolo de una nación que conquistaba su soberanía.
En este acontecimiento, el Paseo de Bucareli, hoy Paseo de la Reforma, fue escenario del paso firme de las tropas que avanzaron hasta la calle de Plateros, ahora Francisco I. Madero, culminando en el Palacio Virreinal, actualmente Palacio Nacional, siendo el primer antecedente histórico de un cuerpo de tropas nacionales marchando en la capital del país.
Aunque propiamente no fue un desfile, sino una entrada triunfal a la causa insurgente.
En 1896, se decidió trasladar a Palacio Nacional la histórica “campana de Dolores”, cuyo sonido evocaba el inicio de la lucha de independencia.
Al llegar a la Ciudad de México este símbolo libertario fue escoltado por tropas mexicanas, avanzando por el Paseo de la Reforma hasta llegar a la Plaza de la Constitución, lo que se puede considerar como el primer desfile militar en México, debido a que el propósito de esta parada fue rendir honores.
A partir de ese suceso histórico, el desfile militar se materializó año con año hasta que fue interrumpido por la Revolución Mexicana y retomado en 1917, incorporando por primera vez la participación de la aviación militar, lo que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de los desfiles.
Con el transcurso del tiempo, se integraron nuevas expresiones de servicio, disciplina y la inclusión de más aeronaves y vehículos históricos, siendo formalizado en 1935, por el presidente Lázaro Cárdenas, al instituirlo como festividad nacional.
Otro hecho de gran relevancia fue en 1939, con la primera participación de mujeres marcando un nuevo hito, al visibilizar a las primeras generaciones de la Escuela para Enfermeras y el Cuerpo de Oficinistas, lo que rompió el paradigma social sobre los roles de género en espacios estrictamente masculinos.
En la década de 1980, el desfile militar incorporó a los contingentes representativos del Plan DN-III-E y Plan Marina, símbolos del rostro más solidario de nuestras Fuerzas Armadas para auxiliar y proteger a la población en momentos de mayor adversidad.
El desfile militar continuó evolucionando con la modernización de las Fuerzas Armadas, lo que se pudo observar en la década de los ‘90 con la incorporación de los Cuerpos Especiales, contingentes de innovación tecnológica, y Cuerpos de Ingenieros que apoyan a la seguridad y desarrollo del país.
Otro hito que enmarca la historia de los desfiles es la incorporación de la Guardia Nacional en el 2019, la cual se sumó a esta tradición, fortaleciendo el vínculo con el pueblo y su compromiso con la seguridad de México.
En 2024, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo asumió el cargo de Presidenta de México y el mando de Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, por lo que, en 2025, fue la primera mujer en presidir el Desfile Militar Conmemorativo del inicio de la Independencia Nacional, inscribiendo un hecho histórico en la vida del país y dio continuidad a una tradición que, generación tras generación, honra la soberanía, la memoria y el espíritu de servicio de México.
El Desfile Militar no es solamente una celebración, es la historia de México frente a su pueblo.
Cada marcha representa disciplina, cada uniforme vocación de servicio y la bandera nacional avanzando por nuestras calles simboliza identidad y la esperanza de toda una nación.
Hoy México honra su historia y permanece unido en torno a los valores que le han dado su fortaleza.
El paso firme de sus Fuerzas Armadas continúa expresando su compromiso inquebrantable con su pueblo.
“Servir con honor y lealtad a México”.
(FINALIZA VIDEO)
MODERADOR: ¡Sobre nosotros, solo el cielo!
MODERADORA: Hoy se conmemora con orgullo el 80 Aniversario de la Creación de la Brigada de Fusileros Paracaidistas.
MODERADOR: ¡Del cielo a la misión!
MODERADORA: Levantemos la mirada para admirar a 15 paracaidistas del Ejército Mexicano que surcan el firmamento de nuestro espacio aéreo nacional al realizar maniobras de aproximación.
(MANIOBRAS DE APROXIMACIÓN A CARGO DEL GRUPO DE SALTO LIBRE “GUERREROS ÁGUILA”)
MODERADORA: La Capitán Segundo Intendente Paracaidista, Jessica Anahí Lozano Arteaga, rendirá el parte de novedades sobre la participación del Equipo de Salto Libre “Guerreros Águila”.
CAPITÁN SEGUNDO INTENDENTE PARACAIDISTA, JESSICA ANAHÍ LOZANO ARTEAGA: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas:
En conmemoración al 216 aniversario del Inicio de la Independencia de México, el Equipo de Salto Libre, “Guerreros Aztecas” pertenecientes a la Brigada de Fusileros Paracaidistas, organizaron el día de hoy un salto en caída libre militar a 6 mil pies de altura.
Los mismos festejamos 80 años del aniversario de la Brigada de Fusileros Paracaidistas.
5 mujeres y 10 hombres realizamos un salto en caída libre militar a 6 mil pies de altura, con un descenso de 40 kilómetros por hora y un descenso de 7 minutos, posados todos en tierra.
Sin novedad.
MODERADOR: Toda organización militar necesita de un líder. Por esta razón, existen los mandos, que son las y los militares que en cada nivel tienen depositada la autoridad y la responsabilidad para cumplir una misión específica.
MODERADORA: En esta ocasión, por orden de la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, se designó como comandante de la Columna del Desfile Militar al General de División de Estado Mayor, Enrique Martínez López, subsecretario de la Defensa Nacional.
MODERADORA: El comandante de la Columna del Desfile se coloca frente al presídium en un vehículo blindado “Cimarrón”, fabricado en México por la Dirección General de Industria Militar, seguido por su Estado Mayor, integrado con personal del Ejército Mexicano, Fuerza Aérea Mexicana y Guardia Nacional.
MODERADORA: Enseguida, un vehículo “Kitam”, cromática azul de la Fuerza Aérea Mexicana; un vehículo “Escualo”, cromática gris de la Armada de México; y un vehículo “Huracán”, cromática blanca de la Guardia Nacional.
MODERADOR: El General de División de Estado Mayor, Enrique Martínez López, comandante de la Columna del Desfile, solicitará autorización a la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas para dar inicio con esta parada militar.
GENERAL DE DIVISIÓN DE ESTADO MAYOR Y COMANDANTE DE LA COLUMNA DEL DESFILE, ENRIQUE MARTÍNEZ LÓPEZ: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas:
Con motivo del 216 Aniversario del Movimiento de Independencia por parte del Ejército Insurgente, solicito su autorización para iniciar el Desfile Militar.
(DESFILE CÍVICO MILITAR)
MODERADORA: El General de División de Estado Mayor, Enrique Martínez López, comandante de la Columna del Desfile, rendirá el parte de novedades correspondiente a la Presidenta de México.
GENERAL DE DIVISIÓN DE ESTADO MAYOR Y COMANDANTE DE LA COLUMNA DEL DESFILE, ENRIQUE MARTÍNEZ LÓPEZ: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas:
Le informo que desfilaron ante el pueblo de México:
21 banderas de guerra.
15 mil 330 integrantes de las Fuerzas Armadas.
404 soldados del Servicio Militar Nacional.
99 charros.
38 niños.
536 vehículos terrestres.
46 motocicletas.
93 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana.
6 aeronaves de la Guardia Nacional y 8 aeronaves de la Armada de México.
50 drones.
16 embarcaciones.
408 caballos.
142 canes.
26 águilas.
Sin novedad.
—000—
MODERADOR: Preside esta “Ceremonia conmemorativa al 216 aniversario del inicio de la lucha por nuestra independencia” la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
MODERADORA: Integran la línea de honor:
El doctor Jesús María Tarriba Unger, esposo de la Presidenta de México.
MODERADOR: General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
MODERADORA: Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México.
MODERADOR: Diputado Raúl Bolaños Cacho Cué, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
MODERADORA: Senador Higinio Martínez Miranda, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
MODERADOR: Licenciado Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
MODERADORA: Licenciada Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
MODERADOR: Licenciada Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación.
MODERADORA: Licenciada Ernestina Godoy Ramos, fiscal general de la República.
MODERADOR: Maestro Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores.
MODERADORA: Maestro Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público.
MODERADOR: Maestra Leticia Ramírez Amaya, secretaria de Bienestar.
MODERADORA: Maestra Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía.
MODERADOR: Licenciado Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Economía.
MODERADORA: Ingeniera Columba Jazmín López Gutiérrez, secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural.
MODERADOR: Maestro Jesús Antonio Esteva Medina, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.
MODERADORA: Maestra Raquel Buenrostro Sánchez, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno.
MODERADOR: Maestro Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública.
MODERADORA: Doctor David Kershenobich, secretario de Salud.
MODERADOR: Maestro Marath Baruch Bolaños López, secretario del Trabajo y Previsión Social.
MODERADORA: Doctora Edna Elena Vega Rangel, secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.
MODERADOR: Licenciada Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura.
MODERADORA: Licenciada Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo.
MODERADOR: Maestra Luisa María Alcalde Luján, consejera jurídica del Ejecutivo Federal.
MODERADORA: Doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
MODERADOR: Maestro Juan Carlos Carpio Fragoso, director general de Petróleos Mexicanos.
MODERADORA: Maestro José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones.
MODERADOR: Licenciado Martí Batres Guadarrama, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
MODERADORA: Maestro Zoé Alejando Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social.
MODERADOR: Licenciado Carlos Torres Rosas, director general de Nacional Financiera.
MODERADORA: Licenciado Efraín Morales López, director de la Comisión Nacional del Agua.
MODERADOR: Licenciado Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de Presidencia de la República
MODERADORA: Y licenciado Adelfo Regino Montes, director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
Contamos con la distinguida presencia de funcionarios de las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.
MODERADOR: Agregados militares, navales, aéreos y policiales acreditados en nuestro país.
MODERADORA: Invitadas e invitados especiales.
MODERADOR: Generales, almirantes, jefes, capitanes, oficiales, cadetes, tropa y marinería, del Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Guardia Nacional.
MODERADORA: También nos acompañan familias, niñas y niños, quienes con su entusiasmo y alegría dan vida y color a esta Ceremonia, recordándonos que en ellos se está forjando el futuro de México.
MODERADOR: Representantes de los medios de comunicación y quienes nos siguen por Internet a través de las redes sociales.
Reciban todas y todos la más cordial bienvenida
MODERADORA: El almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y alto mando de la Armada de México, hará uso de la palabra.
SECRETARIO DE MARINA, RAYMUNDO PEDRO MORALES ÁNGELES: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Diputado Raúl Bolaños Cacho Cué, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados
Senador Eugenio Martínez Miranda, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
Ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
Licenciada Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Distinguidas y distinguidos secretarios de Estado e integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de México.
Invitadas e invitados especiales, agregados navales, militares y aéreos acreditados en nuestro país.
Mujeres y hombres integrantes de las Fuerzas Armadas Mexicanas y la Guardia Nacional.
Representantes de los medios de comunicación.
Ciudadanía y familias mexicanas:
Muy buenos días.
Que se solemnice el 16 de septiembre todos los años como el aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la nación para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oídas, recordando siempre el mérito del grande héroe, el señor don Miguel Hidalgo, y su compañero don Ignacio Allende.
Así quedó expresado el final de los Sentimientos de la Nación, documento del insurgente José María Morelos y Pavón, continuador de esa lucha independentista que inició hace 216 años y que hoy conmemoramos en el magnífico escenario de esta histórica Plaza de la Constitución con el tradicional Desfile Cívico Militar.
Lo hacemos ante el pueblo de México para celebrar una fecha que marca la génesis de esta gran nación y de sus instituciones, y que dota de un importante sentido a nuestra identidad como mexicanas y mexicanos de bien.
Quienes formamos parte de las Fuerzas Armadas Mexicanas entendemos la importancia de ello, pues asumimos con la responsabilidad moral, profesional y ética de dar la vida por la continuidad del Estado mexicano.
Participamos en los rumbos trazados junto a nuestro pueblo, pero nuestra vocación en la carrera de las armas nos lleva más allá, no como un deber impuesto, sino como la convicción necesaria que nos permite navegar por la ruta correcta en favor de los demás.
Actuamos para servir y para proteger los intereses supremos de la patria, su soberanía, su independencia, su integridad territorial y su capacidad para tomar sus propias decisiones, precisamente es aquello que heroínas y héroes de la Independencia nos legaron con su sacrificio, porque su sentido de compromiso, honestidad y justicia por el bien común ha trascendido hasta nuestros días.
No hay soberanía sin valores y no hay nación sin pueblo que los ejerza.
Marinos y soldados, herederos de estos principios:
Estamos siempre listos para proteger a nuestra patria. Lo hacemos en nuestros mares, playas, costas, puertos y en el interior del país para que esta nación siempre decida y construya su propio futuro.
Por ello, nuestra Armada marcha hoy en cuerpo, mente y espíritu, desde el corazón, el corazón de México. Hace gala de una misión que hemos cumplido por más de 200 años y que hoy nos demanda contribuir en una visión de Estado por convertirnos en la Armada que esta nación exige, requiere y merece.
A principios de este año, una nueva arquitectura institucional marcó el inicio de una evolución necesaria, era una promesa pendiente, la cual fortalece nuestra razón de ser, una razón de ser que tiene nombre: México.
Es por México que asumimos el deber de defender su soberanía, proteger a su gente y servir a la nación.
Es por México que fortalecemos nuestras capacidades y enfrentamos los desafíos.
Porque evolucionar significa tener la firmeza y la convicción para convertir nuestra historia en fuerza, nuestro presente en acción y nuestro futuro en compromiso.
Y en esta travesía hay algo que permanece inalterable: nuestra palabra cumplida y la voluntad de cumplirla. Cuando la Armada empeña su palabra, México puede tener la certeza de que habrá una inquebrantable voluntad dispuesta a cumplirla.
Hoy son seis nuestras misiones permanentes y dos de apoyo:
Comprendemos, por una parte. los asuntos marítimos y portuarios relativos al Estado de Bandera, al Estado Ribereño y al Estado Rector del Puerto, además de acciones en el desarrollo nacional.
Asimismo, en lo que compete a la Armada, están integradas las misiones de defensa del país, el apoyo a la población civil, la acción diplomática, así como las acciones en apoyo a la seguridad pública e interior, siempre en coordinación y trabajando hombro con hombro con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y las demás instituciones del Gobierno de México.
También hemos dado un paso decisivo en nuestra historia: evolucionamos nuestro concepto operacional, transformamos la manera en que concebimos y desarrollamos nuestras operaciones para actuar con mayor precisión y responder con oportunidad ante los nuevos desafíos.
Es un cambio profundo, necesario y decidido, porque si nuestra razón de ser es México, nuestra forma de servirle debe evolucionar al mismo ritmo de la nación.
Con este nuevo concepto operacional basado en la defensa en profundidad, tenemos la capacidad de ampliar y sostener nuestro alcance operativo para llegar más lejos, mantener una presencia permanente y, sobre todo, actuar oportunamente, incluso antes de que una amenaza o actividad que atente contra el Estado de derecho en la mar llegue a materializarse.
Esta defensa en profundidad despliega en su dimensión vertical… horizontal buques de diferentes tipos, que permite llevar la presencia naval a lo largo y ancho de nuestros mares y más allá si es necesario.
Aunado a lo anterior, se cuenta con la defensa vertical, que se integra por aeronaves y sistemas aéreos no tripulados de largo alcance, complementados con sensores y tecnología de vigilancia que amplían nuestras capacidades para observar, identificar y dar seguimiento a lo que ocurre en el espacio aéreo marítimo.
Esta nueva página de nuestra bitácora naval nace de una convicción: evolucionar es también cumplir con nuestro deber.
Hoy somos una Marina que emplea la tecnología, la información y la inteligencia para conocer mejor nuestros espacios marítimos y responder con mayor eficacia ante los desafíos que se presentan.
Así, bajo el liderazgo de la primera mujer Presidenta de México, enfilamos la proa hacia una Marina más fuerte, que contribuye y da impulso al desarrollo nacional y brinda mayor tranquilidad a las familias mexicanas, con acciones como: la salvaguarda de la vida humana en la mar, el apoyo a la población civil, así como la ayuda humanitaria más allá de nuestras fronteras, siempre bajo los principios constitucionales de respeto, no intervención y solución pacífica de las controversias.
Porque somos una Armada capaz de evolucionar sin olvidar nuestros cimientos y que reconoce a su personal como el recurso más valioso.
Como marinos, llevan en sus hombros el peso de una historia construida con honor, porque pertenecer a la Armada de México es pertenecer a una estirpe de mujeres y hombres que han elegido poner el cumplimiento del deber por encima de sus intereses personales y a la patria por encima de sus propias vidas.
La tecnología puede transformar nuestros medios y ampliar nuestras capacidades, pero nada de ello tiene sentido si detrás no existe lo esencial: la decisión humana.
Por eso el núcleo de nuestra evolución es la parte humana. Son nuestros marinos con su honor, deber, lealtad y patriotismo quien dan sentido a cada nueva capacidad.
Hay algo que no cambia: ninguna tecnología, capacidad o decisión están por encima de la ley. Evolucionamos para servir mejor siempre con apego al Estado de derecho. Cambiamos nuestros medios, fortalecemos nuestras capacidades y transformamos nuestra forma de operar, pero nuestra razón de ser permanece siempre: México.
Esta es la Marina, la Armada de México.
Señora Presidenta, mi Comandanta Suprema:
Hace 216 años, un pueblo valiente empezó la lucha por la Independencia; quería y deseaba potestad sobre su forma de gobierno y territorio.
Gracias a esa firme visión, esa libertad es hoy una realidad incuestionable.
Las y los marinos navales de la Secretaría de Marina Armada de México marchamos en esta fecha ante el pueblo para refrendar nuestra lealtad y el compromiso de velar por su porvenir con valores, legalidad y justicia.
Así como las y los insurgentes con sus heroicas acciones querían independencia, quienes integramos esta noble institución queremos continuar transformándonos en favor de México.
Solo así continuaremos contribuyendo a fortalecer la soberanía nacional desde nuestros mares.
Porque una Marina con visión contribuye al futuro de México.
La Marina del futuro se construye todos los días.
Porque defender nuestros mares es defender a México.
Muchas gracias.
MODERADOR: Hace uso de la palabra el General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
SECRETARIO DE LA DEFENSA NACIONAL, RICARDO TREVILLA TREJO: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de la República y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Y su distinguido esposo, doctor Jesús María Tarriba Unger.
Diputado Raúl Bolaños Cacho Cué, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
Senador Higinio Martínez Miranda, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
Ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y alto mando de la Armada.
Distinguidas y distinguidos funcionarios del Gabinete Legal y Ampliado.
Licenciada Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Agregados de Defensa, militares, aéreos, navales y policiales acreditados en nuestro país.
Funcionarios y compañeros de armas de la Secretaría de la Defensa Nacional y de Marina.
Invitados especiales.
Representantes de los medios de comunicación.
Muy buenos días a todas y todos.
El camino trazado para alcanzar nuestra independencia no fue un simple sendero recorrido, fue la huella imborrable de un pueblo que con valor, esperanza y una profunda visión, tuvo el coraje de luchar por un sueño que en aquella época parecía imposible: lograr la libertad y hacer realidad el ideal de una nación soberana.
Esa emoción es la que nos reúne una vez más, como cada año, en esta imponente Plaza de la Constitución, para presenciar una de las expresiones más solemnes del orgullo nacional y el compromiso con la patria: el tradicional desfile militar.
Esta magna celebración, con la presencia de tropas, además nos remonta a uno de los momentos más gloriosos de nuestra historia: la entrada triunfal a la capital que con profundo orgullo y honor realizó el Ejército Trigarante, el 27 de septiembre de 1821, al culminar la lucha que nos dio nuestra libertad.
También, en el mes de septiembre de 1896, la histórica campana de Dolores llegó a la Ciudad de México para ocupar un lugar especial en Palacio Nacional.
En aquella memorable ocasión, se instruyó que el Ejército realizara una parada militar, el 16 de septiembre de ese año, dando a la celebración un profundo sentido de solemnidad y de honor patrio.
Posteriormente, en 1935, el presidente Lázaro Cárdenas dispuso que el desfile se realizara anualmente con este formato, en esta fecha, consolidándose así, una tradición profundamente arraigada en el corazón de los mexicanos.
A 216 años del inicio de aquel movimiento social, recordamos a Miguel Hidalgo y Costilla, quien hizo germinar en los mexicanos la idea de una nueva patria.
Junto a él, estuvieron grandes estrategas de formación militar, como Ignacio Allende, Juan Aldama y José María Jiménez… José Mariano Jiménez, con quienes libró las primeras batallas, destacando la victoria del Monte de las Cruces.
Más adelante, el Generalísimo José María Morelos y Pavón continuó la lucha, inmortalizando su liderazgo estratégico en el emblemático Sitio de Cuautla.
Finalmente, el General Vicente Guerrero que, fiel a los ideales de Morelos, mantuvo vivo el movimiento insurgente, librando batallas como la de Zapotepec, hasta lograr la consumación de nuestra Independencia con la conformación del Ejército de las Tres Garantías de la mano de Iturbide.
A la par de cada insurgente y de aquella profunda aspiración de libertad, igualdad y justicia estuvieron valientes mujeres como: Josefa Ortiz Téllez-Girón, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra, Mariana Rodríguez del Toro y Antonia Nava que, con la misma determinación, entereza y amor por su tierra, levantaron la voz para defender esa noble causa.
Fue la unión de esfuerzos de militares profesionales y del pueblo en la búsqueda de sus aspiraciones lo que hizo posible el triunfo de la Independencia, una unión que años más tarde encontraría similares expresiones durante la Reforma, cuando el Ejército Liberal, la Guardia Nacional y sociedad armada, dirigidos también por militares de escuela, como Leandro Valle, contribuyeron a sentar las bases del Estado mexicano.
Durante la segunda intervención francesa, esta fusión de voluntades volvió a ponerse al servicio de la patria. Destacados generales como Ignacio Zaragoza, Joaquín Colombres y Sóstenes Rocha, defendieron con el pueblo y las armas la soberanía nacional, demostraron que la preparación militar alcanza su más alto sentido cuando se consagra a la par de los anhelos de la sociedad en la defensa de México.
Ya en el siglo XX, durante la Revolución Mexicana, esta misma convergencia entre militares de carrera como los reconocidos generales Felipe Ángeles, Jacinto Blas Treviño y José González Salas, con los legítimos anhelos del pueblo, en medio de la adversidad lograron en esta causa abrirse camino hacia la igualdad, la libertad y la justicia social.
Sería ingenuo pensar que las lecciones que nos ha dado la historia durante el desarrollo de nuestros movimientos sociales no fueron consecuencia de la confianza que otorga el pueblo de México a sus Fuerzas Armadas, argumento que permanece vigente hoy en día para que bajo la dirección de nuestra Comandanta Suprema podamos enfrentar cualquier reto que se presente al Estado mexicano.
Lo anterior se confirma en este desfile. Basta mirar los rostros de cada niña y niño, de cada joven, de cada mexicana y mexicano que se mezcla con el sentir de sus soldados para saber que somos ese mismo pueblo que encontró en la unidad la fuerza necesaria para forjar un México republicano, federalista, libre, independiente y principalmente soberano.
Este mismo sentimiento nacionalista fue el que expresó el célebre general e historiador Vicente Riva Palacio, nieto del General Vicente Guerrero, en el fragmento de un discurso que pronunció en una celebración de nuestra Independencia, pero de 1871. Cito:
“Los que llevan en sus venas la sangre de esa raza que supo hacernos independientes, los que comprendan cuánto orgullo hay en llamarse mexicanos, los que en este día sientan en sus corazones la llama del entusiasmo, esos serán los que hagan de México una nación poderosa y lanzándose siempre en defensa del pueblo podrán algún día alzar la tricolor bandera de Iguala y presentarla al mundo diciendo: México es grande porque es republicano, México es libre porque merece serlo, México es la tumba de las tiranías y el asilo de las libertades”.
Fin de la cita.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo:
Durante la tradicional parada militar, como todos los años, apreciaremos las fortalezas de nuestras instituciones armadas y su permanente unión con la sociedad mexicana.
Esta Columna de Desfile se integra casi con 16 mil efectivos, entre Generales, Almirantes, jefes, capitanes, oficiales, cadetes, tropa y marinería y más de 500 vehículos.
Como hecho inédito, en esta ocasión surcarán los cielos nacionales 99 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana y de la Guardia Nacional, dando inicio al desfile con una formación en masa.
También, en conmemoración de los 80 años de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, 15 de ellos, incluyendo a 5 mujeres que integran el equipo “Guerreros Azteca”, realizarán maniobras acrobáticas para arribar a la plancha de este Zócalo capitalino.
Todos los participantes son mujeres y hombres quienes, en cada paso, en cada cántico, en cada uniforme y al marchar frente a nuestra nación, despertarán el orgullo de ser mexicanos, dando vida al legado y a los ideales de aquellos próceres que hace más de dos siglos se levantaron en armas para alcanzar precisamente estos grandes anhelos.
Esa es la emoción que despierta este Mes Patrio y este desfile, que en breves momentos comenzará, porque nos hacen recordar que la verdadera fortaleza de nuestra nación reside en su gente, en sus Fuerzas Armadas, en el valor, la entrega y el espíritu de unidad que nos distingue como mexicanos.