Necesario fortalecer información y prevención sobre factores de riesgo modificables del cáncer de mama, como el consumo de alcohol: Felipe Miguel Delgado Carrillo

15 de septiembre de 2026

El diputado Felipe Miguel Delgado Carrillo (PVEM), secretario de la Mesa Directiva, afirmó que es necesario fortalecer la información y las acciones de prevención sobre los factores de riesgo modificables del cáncer de mama, entre ellos, el consumo de alcohol.

En conferencia de prensa, señaló que, de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en 2022 se registraron en México más de 31 mil nuevos casos de cáncer de mama, mientras que el Inegi reportó en 2023 una tasa nacional de mortalidad de 17.9 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años y más.

Destacó la importancia de que las mujeres conozcan los factores de riesgo de esta enfermedad y que el derecho a la información es una de las herramientas más importantes de la salud pública.

“Como legisladores, nuestra responsabilidad no es imponer estrategias, estigmas ni adelantar conclusiones sin sustento, sino garantizar que las decisiones públicas, las políticas de prevención y el debate legislativo estén sustentados estrictamente en la evidencia científica”, sostuvo.

El legislador explicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la IARC han clasificado a las bebidas alcohólicas como carcinógenos del grupo 1 y que existe una relación de dosis-respuesta.

Resaltó algunas acciones impulsadas desde la Cámara de Diputados para acompañar a las familias mexicanas, como las licencias laborales para madres y padres de menores diagnosticados con cáncer y la legislación para fortalecer la detección oportuna del cáncer en la infancia y adolescencia.

Por su parte, la diputada Mayra Espino Suárez (PVEM) señaló que hablar de alcohol y cáncer de mama exige claridad y responsabilidad, debido a que durante mucho tiempo el consumo de bebidas alcohólicas se ha considerado únicamente como un asunto de adicciones o decisiones personales.

Indicó que la evidencia científica demuestra que el riesgo de cáncer de mama puede estar presente incluso con consumos considerados socialmente pequeños o moderados.

“Nuestra obligación no es alarmar ni estigmatizar a las mujeres, sino garantizar que tengan información clara, accesible y suficiente para tomar decisiones sobre la salud”.

Refirió que durante 2025 se registraron 8 mil 174 defunciones por cáncer de mama en México, de las cuales 99.4 por ciento correspondió a mujeres, y agregó que entre 40 y 50 por ciento de los casos todavía se detectan en etapas avanzadas.

La legisladora mencionó que ha trabajado dos iniciativas. Una busca aumentar de 18 a 21 años la edad mínima para consumir alcohol en México.

La segunda propone que las acciones de prevención y detección oportuna del cáncer de mama sean culturalmente pertinentes y accesibles en lenguas indígenas nacionales.

Explicó que la propuesta contempla materiales impresos, audiovisuales, sonoros y digitales, servicios de interpretación y mediación cultural, capacitación del personal de salud y el uso de radios comunitarias.

“Porque no basta con que la información exista, tiene que comprenderse”, enfatizó.

Por su parte, Martín Layú, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública y médico por la UNAM, presentó resultados preliminares del Estudio de Salud de las Maestras (Esmaestras), investigación que ha recabado información sobre estilos de vida y enfermedades en más de 115 mil maestras de dos estados del país desde 2006.

Explicó que se identificaron 50 mil mujeres que reportaron consumir alcohol, y mediante modelos matemáticos, se estimó cuántos casos de cáncer de mama podrían haberse evitado si hubieran reducido su consumo a una copa al mes o menos.

Detalló que en 10 años se habrían prevenido alrededor de 60 casos de cáncer de mama en esa población y que, entre mujeres con antecedentes familiares de la enfermedad, el impacto de reducir el consumo podría ser cinco veces mayor.

Al presentar los resultados a las mujeres mexicanas, señaló que “alrededor de 19 millones consumen alcohol y estimó que 170 mil desarrollarían cáncer de mama entre 2027 y 2036”.

Agregó que, si las mujeres que actualmente consumen alcohol redujeran su consumo a un nivel ocasional, podrían evitarse alrededor de 22 mil casos de cáncer de mama en los próximos 10 años, lo que representa 13 por ciento de los casos que ocurrirían entre mujeres consumidoras.

“No existe un nivel seguro de consumo de alcohol frente al cáncer”, sostuvo.

El investigador también planteó que aumentar los impuestos, restringir la publicidad y limitar la disponibilidad de alcohol podrían contribuir a reducir la incidencia de cáncer de mama en México.

El cirujano oncólogo Javier López Gómez, de la Coordinación Estatal del IMSS Bienestar de la Ciudad de México, afirmó que la relación entre el consumo de bebidas alcohólicas y el cáncer de mama cuenta con evidencia científica acumulada y no constituye una hipótesis reciente.

Explicó que al metabolizarse el alcohol se produce acetaldehído, una sustancia tóxica que puede dañar directamente el ADN de las células.

También señaló que intervienen procesos relacionados con el estrés oxidativo, y que particularmente en el cáncer de mama el consumo de alcohol puede aumentar las concentraciones de estrógenos en la sangre.

Citó el estudio EPIC, realizado en Europa, en el que se dio seguimiento durante 11 años a alrededor de 334 mil mujeres de 10 países. Durante ese periodo se documentaron 11 mil casos de cáncer de mama y se observó que por cada 10 gramos adicionales de consumo de alcohol aumentaba el riesgo relativo de desarrollar este padecimiento.

El especialista aclaró que esto no significa que una mujer que consume alcohol necesariamente desarrollará cáncer ni que una mujer diagnosticada sea responsable de su enfermedad, debido a que el cáncer de mama es multifactorial: genéticos, familiares, hormonales, reproductivos, metabólicos y ambientales.

“La ciencia habla de probabilidades y de riesgo, no de culpabilidad. Nuestro propósito debe ser informar y nunca estigmatizar”, puntualizó.

Consideró necesario ampliar las estrategias de prevención del cáncer de mama para incluir factores de riesgo modificables como la actividad física, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados