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Monreal Ávila aseguró que se debatirá a fondo cada tema del Paquete Económico
El diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, afirmó que el Paquete Económico 2027 se empezará a analizar ya en unas semanas más, “quizás la tercera semana de septiembre, octubre y, si es necesario, noviembre, para que quede muy claro a toda la población”.
Ante la necesidad de instaurar una política social centrada en derechos garantizados y no en esquemas asistenciales, la Cuarta Transformación asumió el reto de financiar sus programas del bienestar -con una inversión de un billón de pesos, que beneficia al 70 por ciento de las familias- evitando el endeudamiento desmedido, la emisión inflacionaria de moneda y la creación o incremento de impuestos.
Esto se está logrando con la expansión del Padrón de Causantes y la erradicación tanto de la evasión como de la elusión tributaria.
La política fiscal determina quiénes contribuyen, quiénes perciben apoyos y quiénes quedan exentos, y refleja el proyecto de Nación impulsado; por ello, la estrategia de la 4T transformó un modelo que durante décadas se consideró inamovible.
El objetivo central busca asegurar que los contribuyentes obligados cumplan, incorporar a la informalidad e impedir que la ciudadanía cautiva absorba año con año nuevas cargas impositivas.
El impacto de este enfoque queda demostrado en las cifras: entre octubre de 2018 y julio de 2026, el Registro Federal de Contribuyentes creció un 28.5 por ciento.
Asimismo, la reforma constitucional de 2020, que prohibió la condonación de tributos, estableció el principio de aplicar los deberes fiscales por igual, al margen del tamaño corporativo o de la cercanía con los gobiernos en turno.
Muestra de este cambio fue el caso de Walmart, empresa que tuvo que regularizar sus adeudos tributarios acumulados por años. La justicia fiscal demanda la supresión de privilegios y exenciones a grandes deudores, dejando de lado la fiscalización orientada exclusivamente a los pequeños contribuyentes.
Más allá de la captación de ingresos, la política tributaria funciona como una herramienta para guiar comportamientos y velar por la salud colectiva; por ejemplo, el gravamen a las bebidas azucaradas busca reducir su consumo excesivo y aporta fondos destinados al sector sanitario.
El siguiente paso consiste en otorgar incentivos para que el sector industrial disminuya ingredientes nocivos y ponga a disposición de la población alternativas más saludables y económicas.
Durante años se afirmó que aumentar impuestos o decretar gasolinazos era el único camino frente a los problemas de recaudación; sin embargo, además de incrementar la carga tributaria, prevalecía la opacidad sobre el destino de esos recursos.
Era indispensable ejecutar una política fiscal distinta que rompiera con esa lógica, y así se llevó a cabo.
El gran compromiso para la administración actual y la Cuarta Transformación radica en mantener el incremento en la recaudación sin elevar tasas impositivas, sumando a más contribuyentes, combatiendo la evasión, cancelando regímenes de privilegio y protegiendo los precios de los energéticos.
Al final, una política fiscal justa se evalúa por lo que logra devolverle a la sociedad en oportunidades, derechos y bienestar social, no únicamente por cuánto logra recaudar Hacienda.
Estos planteamientos fueron recogidos para la elaboración del Paquete Económico 2026 y seguirán siendo la piedra de toque para dotar de carácter social al presupuesto del próximo ejercicio fiscal, que analizaremos en el Congreso. Ello confirma que la política fiscal de la Cuarta Transformación tiene una ruta deliberada y coherente, no se trata de una ocurrencia sexenal. Sus tres ejes -disciplina fiscal, mayor recaudación y garantía de los programas sociales- sostienen los avances logrados y delinean el perfil de un Estado que decidió gobernar con responsabilidad y justicia, sin reeditar las recetas fallidas del neoliberalismo.
El contexto no es sencillo. Como lo anunció en su momento la Presidenta Sheinbaum, los vencimientos de deuda en organismos paraestatales heredados de administraciones pasadas significaron presiones a las finanzas públicas en ciclos anteriores. Frente a ello, el Gobierno optó por esquemas de refinanciamiento para suavizar el impacto, en lugar de trasladar el costo a la ciudadanía mediante nuevos impuestos o gasolinazos.
Esa conducción tributaria es su sello distintivo, el de una administración prudente de los recursos públicos.
Frente a la recurrente urgencia por ingresos adicionales, la respuesta de los paquetes económicos de la Cuarta Transformación ha sido clara respecto a que debe seguirse apostando por ampliar la base de contribuyentes y combatir la evasión.
La reforma aduanera y los candados contra factureras son mecanismos clave para atacar el “huachicol fiscal”, entramado que mina las finanzas públicas y de Pemex mientras alimenta al crimen organizado y la corrupción en puertos y fronteras.
Y no se trata de medidas cosméticas, son golpes estructurales a una cultura de simulación y privilegio que por décadas convivió con la impunidad.
Es necesario subrayar que el fortalecimiento recaudatorio no debe limitarse a ajustes técnicos. Si el objetivo es reducir la pobreza y garantizar el bienestar, hace falta avanzar hacia un sistema fiscal verdaderamente progresivo. La eliminación de privilegios fiscales debe continuar; no es aceptable que grandes contribuyentes gocen de exenciones desproporcionadas mientras los pequeños cumplen puntualmente.
El Federalismo Fiscal es otro frente abierto. El predial y otros impuestos locales siguen subutilizados, ahondando la dependencia de los municipios respecto de los recursos federales. Fortalecer las haciendas locales es una condición para financiar servicios básicos con equidad territorial en todo el país.
Por otra parte, la política social, interconectada con la fiscal, muestra mayor progresividad, suficiencia y focalización en quienes más lo necesitan. La universalización de la seguridad social; la inversión en educación y vivienda, y el impulso al empleo femenino mediante cooperativas son pilares de largo plazo.
Sin embargo, hay que redoblar esfuerzos en Salud, Pensiones Dignas, Protección al Desempleo e Incentivos para la Formalización Laboral.
El reto para consolidar la política tributaria de la 4T no es menor: mantener la disciplina fiscal y la estabilidad económica sin ignorar los postulados del Movimiento.
El Paquete Fiscal para el Bienestar demuestra que es posible recaudar más sin aumentar impuestos; gastar mejor sin ocurrencias, y proteger a quienes menos poseen, sin demagogia. Es una apuesta por la justicia tributaria y el bienestar social, no por la recaudación como fin en sí misma.