Espacio Cultural San Lázaro organizó conferencias magistrales para conmemorar el Día Internacional de la Paz

24 de septiembre de 2026

La cultura de paz no solo es que no haya guerra, sino involucra una serie de políticas, medidas, valores y principios: Elías Robles Andrade

El Espacio Cultural San Lázaro, que dirige Elías Robles Andrade, convocó a una serie de conferencias magistrales para conmemorar el Día Internacional de la Paz.

El evento contó con el apoyo del presidente de la Junta de Coordinación Política, diputado Ricardo Monreal Ávila, la Mesa Directiva y las secretarías General y la de Servicios Administrativos y Financieros de la Cámara de Diputados.

Al dar la bienvenida a los conferencistas, Robles Andrade destacó que dicha efeméride no se debe dejar pasar, pues desde 2001 se estableció como fecha formal conmemorar el Día Internacional de la Paz, cuyo objetivo es que por lo menos durante 24 horas se detengan todos los conflictos y haya cese al fuego en todo el mundo.

Aclaró que la cultura de la paz no solo es que no haya guerra, sino involucra una serie de políticas, medidas, valores y principios, por lo que el lema para este año por el Día Internacional de la Paz es “Invierte en la paz: para todos, en todas partes, todos los días”.

Por ello, se organizaron conferencias magistrales, también en el marco del Día Internacional de la No Violencia, que se conmemorará el próximo 2 de octubre, fecha del natalicio de Mahatma Gandhi, quien desarrolló una filosofía integral de la no violencia. 

Conferencistas

Matilde Margarita Domínguez Cornejo, investigadora asociada del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, desarrolló el tema “Cultura de Paz desde abajo, aportes de una etnografía de un concepto en disputa”, y señaló que existen varios tipos de violencia, entre ellas la estructural, la simbólica y la cotidiana.

Con base en ello, expuso que un programa de paz no solo debe atender los homicidios u otras expresiones de violencia directa, sino también la pobreza, la exclusión, el racismo y la indiferencia institucional y en ese sentido se debe pensar en cómo construir una cultura de paz cuando no hay acceso a la justicia, cuando hay miles de desaparecidos y cuerpos sin identificar en las fiscalías.

Destacó que parte de su investigación se refiere a las madres buscadoras, porque recae en ellas una extensión de la labor tradicional de cuidados ante la impunidad e injusticia del Estado, pues ellas son las que realizan la labor de localización y desde esta perspectiva es importante citar al estado de Guanajuato.

Subrayó que la cultura de paz que emerge de estos contextos hostiles no es la que dictan los discursos oficiales centrados muchas veces en la pacificación o en la administración del conflicto o del sufrimiento; es decir, lo que hacen las políticas públicas, como la Comisión de Búsqueda o de Víctimas, es administrar el dolor para que no haya brotes sociales por la violencia.   

Consideró que se debe pensar en cómo construir la paz en un contexto que se vislumbra bastante lejano, pensando que se atraviesa por una violencia que se expresa con cifras altas y en donde se presentan distintos tipos de agresiones.

Por su parte, el maestro Jorge Atilano González Candia, director Ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, comentó que si se quiere intervenir un territorio para lograr la paz se necesita trabajar primero en la familia, en el barrio o espacio público, en el gobierno, en la escuela, policía y la iglesia. Hizo notar que lo que más determina la construcción de una cultura de paz es lo que se hace en el espacio público.

Puntualizó que la violencia se alimenta de desencuentros, “lo cual se evidenció en territorios donde había traumas no sanados, y esto hacía que las personas no se comprometieran en la organización; de ahí, que si en México hay apatía en algunas regiones es porque hay muchos desencuentros que han generado traumas que no se han logrado sanar”.

Consideró que la violencia que se vive en el país se debe a varios factores, entre ellos que los territorios están desorganizados, ha crecido la apatía ciudadana, el desinterés, y ello ha favorecido la imposición de proyectos.

Otro factor “es que existe un sistema de seguridad desarticulado, pues el eslabón de la seguridad en México es la policía municipal y finalmente hay un sistema de justicia lejano, pues crece el conflicto familiar, vecinal y escolar, pero la gente no ve a la policía como algo que les pueda ayudar”.

Consideró que crear una cultura de paz implica atender traumas comunitarios para reactivar la participación, buscar espacios de colaboración entre policías y ciudadanía, así como instalar procesos de sanación y reinserción para las personas infractoras y detener la escalada de violencia en los territorios.

En su turno, Ariana Mendoza Fragoso, también investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, centró su exposición en el proceso de urbanización entre la Ciudad de México y su zona limítrofe con Ecatepec, en el Estado de México, para desde ahí fincar un proceso de paz.

Dijo que dentro de esta investigación emergió el Gran Canal cada vez menos como una infraestructura hidráulica y cada vez más como un territorio donde se dan distintas formas de violencia, no solo humanas sino ambientales.

Refirió que es necesario preguntarse qué ocurre cuando se deja de ver la paz solamente como una condición política o institucional y se comienza a ver desde los territorios en los que transcurre la vida cotidiana, lo que revela que la paz no se da en espacios abstractos sino en territorios concretos.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados