Intervención de Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, diputado del PRI, en la entrega de los Informes Individuales de Auditoría de la Cuenta Pública 2025

Ciudad de México, 30 de junio de 2026

-DIP. CARLOS MANCILLA- Sean ustedes bienvenidos, en primer término, dar la bienvenida al Auditor Superior de la Federación, maestro Aureliano, sea bienvenido a esta soberanía. A todas y todos los miembros de la Auditoría Superior de la Federación, sean ustedes bienvenidas y bienvenidos. Al amigo Ricardo Palma, de la UEC, sea bienvenido y sobre todo a todas y ustedes que nos escuchan, invitados especiales y al pueblo de México.

Señor Auditor Aureliano Hernández Palacios Cardel. Hoy recibimos la primera entrega de informes individuales de auditoría correspondientes a la Cuenta Pública 2025. Este no es un acto protocolario más, es uno de los ejercicios constitucionales más importantes para la vida democrática del país, porque cuando la Auditoría Superior hace bien su trabajo, gana México, gana la transparencia, gana la rendición de cuentas y gana la confianza ciudadana, pero cuando la fiscalización se desvía de su propósito para servir a intereses políticos, pierde el Estado mexicano entero.

Por eso, desde esta Comisión de Vigilancia queremos ser muy claros, la autonomía de la Auditoría Superior de la Federación no es un privilegio, es una enorme responsabilidad y esa autonomía solamente tiene sentido cuando se ejerce con absoluta imparcialidad, con rigor técnico y con independencia frente al poder político partidista. Quienes integramos esta comisión tenemos una obligación constitucional, vigilar al órgano que vigila, ese es nuestro deber. No venimos a aplaudir por sistema ni a descalificar por consigna, venimos a hacer nuestro trabajo con la misma seriedad con la que esperamos que la auditoría haga el suyo.

Señor Auditor, hace apenas unos meses cuando compareció ante esta Cámara y rindió protesta para asumir la responsabilidad de encabezar esta auditoría, usted empeñó su palabra, se comprometió a conducir la institución con independencia, objetividad, profesionalismo y sin distingos partidistas.

Hoy comienza la etapa en que esa palabra debe de empezar a traducirse en hechos y desde el Grupo Parlamentario del PRI queremos decirle que encontrará una oposición seria, una oposición constructiva y reconoceremos lo que se haga bien, respaldaremos todo esfuerzo encaminado a fortalecer la fiscalización superior, pero también debemos decirlo con toda claridad, si esa confianza no se cumple, si esa confianza a la ciudadanía se traiciona, si la imparcialidad se rompe o si la institución utiliza para favorecer o perseguir intereses políticos, tampoco vamos a vacilar en señalarlo.

La confianza, la confianza nunca es un cheque en blanco, la historia reciente nos obliga a mantenernos vigilantes. No podemos olvidar que en la pasada administración de la Auditoría Superior, en su último informe se tomó la cuestionable decisión de aplicar auditorías forenses a la mayoría de municipios gobernados por el PRI y ninguno de Morena.

Las auditorías forenses son herramientas extraordinarias reservadas para casos extraordinarios. Su utilización indiscriminada, selectiva, genera una percepción inevitable que la fiscalización pueda convertirse en un instrumento de presión política a los opositores. Eso no puede volver a ocurrir porque la Auditoría Superior de la Federación no nació para perseguir a la oposición, no fue creada para construir narrativas políticas, no existe para agradar al gobierno en turno, ni para incomodar a quienes piensan distinto.

La auditoría existe para cuidar el dinero de las y los mexicanos, para revisar a todos, para medir con el mismo rasero a gobiernos federales, estatales y municipales sin importar colores, siglas o afinidades políticas. Esa es la única forma de preservar la credibilidad de una institución que es fundamental para nuestro sistema democrático.

México necesita una auditoría fuerte, sí, pero sobre todo necesita una auditoría libre, libre de presiones, libre de intereses partidistas, libre de cálculos políticos, porque una auditoría sometida al poder deja de ser un órgano de control y se convierte en un instrumento del poder. Y eso sería profundamente dañino para nuestra democracia y para nuestro país.

Desde esta Comisión seguiremos revisando con puntualidad el desempeño institucional de la Auditoría Superior de la Federación, analizaremos sus informes, daremos seguimiento a sus observaciones y ejerceremos plenamente nuestras facultades constitucionales. Lo haremos con objetividad, lo haremos también con mucha firmeza, porque el combate a la corrupción no admite simulaciones, la rendición de cuentas no puede ser selectiva y la transparencia no puede depender de quién gobierna.

Maestro Aureliano, hoy recibe usted un voto de confianza por parte de quienes creemos en las instituciones, confiamos en que honrará la palabra que empeñó ante esta soberanía, confiamos en que su gestión marcará una diferencia respecto del pasado, confiamos en que la imparcialidad será el sello de esta nueva etapa de la Auditoría Superior de la Federación.

Pero también queremos dejar constancia de algo, la confianza, la confianza se construye todos los días, se fortalece con decisiones y se acredita con resultados y se conserva únicamente cuando la ley está por encima de cualquier interés político.

Cuenten con nosotros para fortalecer a la Auditoría Superior de la Federación siempre que actúe con independencia y con profesionalismo y tengan la certeza de que si algún día esa independencia se pone en duda, encontrará en nosotros una oposición firme, vigilante y decidida a defender la autonomía de las instituciones y el derecho de los mexicanos a tener una fiscalización imparcial, porque la mejor auditoría no es la que sirve al gobierno, es la que sirve a México.

Es cuanto. Muchas gracias.

Texto y Fotografía: Grupo Parlamentario del PRI en Cámara de Diputados