Espacio Cultural San Lázaro realizó la mesa de análisis “El legado de las y los Maderistas”

10 de septiembre de 2026

La participación de la mujer ha sido fundamental en el proceso histórico del país: Robles Andrade

En el marco de las mesas de análisis “Las Mujeres de la Revolución”, se llevó a cabo en la Cámara de Diputados la mesa “El legado de las y los Maderistas”, promovida por el diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, la Mesa Directiva y las secretarías General y de Servicios Administrativos y Financieros.

El director general del Espacio Cultural San Lázaro, Elías Robles Andrade, resaltó la presencia de las mujeres, al señalar que su participación dentro de los procesos históricos del país ha sido fundamental.

En su intervención, recordó que Francisco I. Madero, al frente del Ejecutivo entre 1911-1913, fue un hombre visionario y demócrata, y continúa vigente su frase “Sufragio efectivo, no reelección”.

Indicó que justamente en las últimas reformas políticas en la Cámara de Diputados volvió a estar en el debate la no reelección, y “si bien hubo reelección para legisladores y presidentes municipales, ahora parece que ya en las elecciones intermedias del próximo año, será la última posibilidad de reelegirse”.

Ante ello, expuso que este tema apasiona a todos en la Cámara de Diputados, porque justamente el Plan de San Luis –proclamado por Francisco I. Madero- fue un semillero de grandes principios que hablan de la cultura de la legalidad, del republicanismo, de usurpación de poderes y de la soberanía del pueblo.

Participación de invitados

Abigail Rodríguez Espinosa, maestra en Ciencias Antropológicas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), señaló que el Maderismo fue un movimiento en contra de la reelección de Porfirio Díaz, quien se instauró en una dictadura de más de 30 años en la Presidencia del país.

Considerado el “Apóstol de la democracia” conformó una política a través de un sistema de partidos, que inició a partir de los clubes antirreeleccionistas, con el objeto de crear redes entre los diferentes sectores de la población para que se expresaran en contra del Porfirismo y para que otros personajes pudieran asumir la Presidencia.

Puntualizó que las mujeres en ese tiempo eran totalmente invisibles de la esfera pública y no tenían derecho al voto, pero con la industrialización del país, fue necesario que tuvieran una educación para poder laboral, y es aquí cuando se funda la Escuela de Artes y Oficios en 1871, lo que les permite formarse educativamente.

Otras más entraron a la Escuela Normal para Profesoras, fundada en 1889, y fueron enviadas a las comunidades más pobres para alfabetizar, pues en esa época el 80 por ciento de la población era analfabeta.

Comentó que ya con alguna formación, se dedicaron al magisterio, a telefonistas, a la telegrafía y eso les ayudó a tener la pluma y la voz para enarbolar el ideario Maderista y cambiar toda la estrategia política para abrir una brecha democrática.

Entre ellas se encontraba Eliza Acuña, nacida en Hidalgo, Estela Ramírez, en Coahuila, ambas profesoras, así como la escritora chicana, Teresa Villarreal, de Nuevo León, quienes incluso fueron expulsadas del Magonismo y se convirtieron al Maderismo, porque tenían en mente hacer una transformación política en el país.  

Otro gran personaje fue Juana Belén Gutiérrez, periodista quien funda en 1909 el Club Político Femenil “Amigas del Pueblo”, con el apoyo de Dolores Arana, Manuela y Delfina Peláez, así como con Dolores Jiménez y Muro, quienes empezaron a impactar con sus ideas para derrotar al régimen Porfirista.

Por su parte, el doctor en historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Édgar Urbina Sebastián indicó que Madero, en los momentos más difíciles, recibió el apoyo de todos los miembros de su familia, donde están incluidas las mujeres.

Subrayó que durante la preparación del movimiento revolucionario sus recursos económicos comienzan a faltar, debido a que invirtió gran parte de ellos para su campaña presidencial y cuando logra la Presidencia, su hermana Ángela, quien siempre lo apoyó, se va a vivir unos días con él y su esposa al Castillo de Chapultepec.

Expuso que tanto las mujeres como los hombres, estuvieron siempre presentes en su lucha democrática, porque Maderistas no solo fueron los integrantes de su familia, sino todas las mujeres que compartieron su ideal y que lucharon desde diferentes frentes para combatir al Porfirismo.

 A su vez. la profesora Paola Angélica Sosa Salazar, asesora de Comunicación Educativa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mencionó que en 1910 se creó el Club Femenil Antirreeleccionista “Hijas de Cuauhtémoc”, liderado por Dolores Jiménez y Muro, junto con Adela Elodia Arce Arciniega, Julia Nava de Ruisánchez y Herminia Garza.

 Apuntó que el decálogo ideológico de este grupo fue la participación política activa y romper con el mandato que relegaba a las mujeres exclusivamente al espacio doméstico y también se erigió como un espacio clave durante el ocaso del Porfiriato, destacando su labor propagandista mediante volantes.

 Entre sus principales ideales se encontraba el antirreeleccionismo y la democracia, oponerse firmemente a la ideología de Porfirio Díaz, exigir el respeto al voto libre apoyando la causa de Francisco I. Madero, la libertad de expresión y denuncia, utilizar el periodismo, la redacción y propaganda, denunciar los fraudes electorales, la igualdad de género y exigir que las mujeres fueran reconocidas legal y socialmente.

Texto y Fotografía: Cámara de Diputados