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Apertura solemne de la Reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat), llevada a cabo en el Senado de la República
Ciudad de México, 27 de mayo de 2026
PRESENTADORA: Muy buenos días a todas y todos los presentes, es un gusto contar con su participación el día de hoy.
Sean bienvenidas y bienvenidos a la Cámara de Senadores, sede de la Reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, EuroLat.
Para inaugurar este evento, nos honran con su participación en el presídium las siguientes personas.
Damos la bienvenida a la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva y de la Comisión Permanente de la Cámara de Senadores.
Saludamos con gusto al maestro Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores.
A la senadora Beatriz Silvia Robles Gutiérrez, covicepresidenta de EuroLat.
Al diputado Javi López Fernández, vicepresidente del Parlamento Europeo, en representación de la diputada Roberta Metsola Tedesco Triccas. Bienvenido.
A la senadora Verónica Noemí Camino Farjat, vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
De igual manera nos da gusto recibir al diputado Gabriel Mato, presidente del Componente Europeo de la Asamblea EuroLat.
Y de igual manera damos la bienvenida al senador Daniel Caggiani Gómez, presidente del Componente Latinoamericano de la Asamblea EuroLat.
Sean todas y todos bienvenidos.
Sin más preámbulo, cedo el uso de la voz a la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, para que nos dirija el mensaje de apertura de esta importante reunión.
Adelante, senadora, la escuchamos con atención.
SENADORA LAURA ITZEL CASTILLO JUÁREZ: Muy buenos días a todas y a todos.
Saludo con mucho gusto al maestro Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno de México.
Al senador Daniel Caggiani, senador de la República de Uruguay y presidente del Componente Latinoamericano.
Y al eurodiputado Gabriel Mato, presidente del Componente Europeo de la Asamblea EuroLat.
Al vicepresidente del Parlamento Europeo Javi López.
A la senadora Verónica Camino Farjat, vicepresidenta de la Cámara de Senadoras y Senadores de México.
Y a la senadora Beatriz Robles Gutiérrez, vicepresidenta de EuroLat y presidenta de la Comisión Parlamentaria Mixta México Unión Europea.
A las y los integrantes del Parlamento Europeo, de los parlamentos regionales latinoamericanos y caribeños, así como a las delegaciones y representantes del cuerpo diplomático que hoy nos acompañan.
Asimismo, agradezco la presencia de mis compañeros legisladores, senadoras, senadores, diputadas y diputados que nos acompañan el día de hoy en este importante evento.
Sean todas y todos bienvenidos a la Cámara de Senadoras y Senadores, la Casa del Federalismo en México.
Para nuestro país, es un gran honor recibir esta reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana en su vigésimo aniversario.
Durante dos décadas, EuroLat ha sido un espacio ejemplar de encuentro entre Europa, América Latina y el Caribe, en el que el diálogo político, el intercambio parlamentario y la construcción de acuerdos han permitido consolidar una agenda de acción común entre nuestros pueblos.
Hoy nos reunimos en un momento especialmente significativo. El mundo atraviesa una etapa de cambios profundos, reconfiguraciones geopolíticas, desafíos para la paz, crisis climática, transformaciones tecnológicas aceleradas y nuevas demandas sociales.
Frente a ese escenario, nuestras regiones tienen una responsabilidad común: fortalecer el diálogo, defender la cooperación y construir respuestas a la altura de las necesidades de nuestros pueblos.
En esa tarea, los parlamentarios tenemos un papel fundamental escuchando a nuestras sociedades y permitiendo la construcción de acuerdos internacionales.
En este marco, México llega a esta reunión bajo una profunda transformación de su vida pública. Bajo el liderazgo de nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer presidenta en más de dos siglos de vida independiente, hemos recuperado una visión de país fundada en la defensa de la soberanía, la justicia social, la democracia y la dignidad de las personas.
Todo ello se expresa en los principios constitucionales que orientan nuestra política exterior, la defensa de la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversias y la cooperación internacional para el desarrollo.
Esta visión, fundada en la grandeza cultural de nuestros pueblos originarios, forma parte del humanismo mexicano, el cual es un modelo de desarrollo alternativo que pone la política y la economía al servicio de las personas y que ha dado resultados concretos.
Entre 2018 y 2024, más de 13.5 millones de personas salieron de la pobreza, gracias al aumento histórico del salario mínimo y al fortalecimiento de los programas sociales.
Hoy, estos programas tienen un rango constitucional y han sentado las bases firmes de un auténtico Estado constitucional de bienestar.
Desde esa experiencia, nuestro país impulsa una nueva generación de acuerdos integrales con distintas regiones del mundo. Acuerdos que no se reducen al comercio, sino que buscan innovación con sentido humano, cooperación cultural, protección ambiental, y respeto a la soberanía.
Un ejemplo reciente de esta visión es el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea firmado apenas la semana pasada. Este instrumento abre una nueva etapa en nuestra relación con Europa, porque reconoce la importancia del intercambio económico, pero también incorpora dimensiones como el diálogo político, la transición energética, la igualdad de género, la defensa de los derechos humanos, y el fortalecimiento del multilateralismo.
Esta visión también se expresa en el Plan México, una estrategia de desarrollo económico equitativo y sustentable para la prosperidad compartida.
El Plan México busca fortalecer el mercado interno, crear empleos bien remunerados, y promover polos de desarrollo de acuerdo con las vocaciones de cada región de nuestra patria.
A partir de esta visión, se abren oportunidades inmejorables de cooperación entre Europa, América Latina y el Caribe.
Nuestras regiones pueden compartir conocimiento, tecnología y capacidades para avanzar hacia energías limpias, agroindustria sostenible, cuidado del agua y protección de la biodiversidad.
Los datos muestran el potencial de este puente entre regiones. En 2025, el comercio de bienes entre México y la Unión Europea superó los 86 mil millones de euros.
Y en el caso de América Latina y el Caribe, el flujo comercial total entre México y el resto de los países de la región asciende a 35 mil millones de dólares anuales.
Estas cifras confirman que México tiene una posición estratégica para contribuir en esta nueva etapa de cooperación internacional como país latinoamericano, como socio de Europa, y como punto de encuentro entre regiones.
La realización de EuroLat en nuestro país forma parte de este papel clave, y también lo será, desde luego, la Copa Mundial de Fútbol de la que nuestro país será sede, y en la que recibiremos en unas semanas a selecciones nacionales, visitantes y aficiones de Europa, América Latina y el Caribe para estrechar los lazos de amistad entre nuestros pueblos desde la cultura y el deporte.
Que estos trabajos contribuyan a fortalecer nuestra asociación birregional, que nos permitan construir acuerdos útiles para nuestros pueblos, y que, desde México enviemos un mensaje muy claro: “La cooperación entre regiones debe ser un intercambio entre iguales, fundada en el diálogo con respeto y orientada a la construcción de acuerdos para la prosperidad compartida de nuestros pueblos”.
Sean todas y todos bienvenidos a la Casa del Federalismo y, como decimos los mexicanos y las mexicanas, a su casa.
Muchas gracias.
PRESENTADORA: Gracias por su mensaje, senadora presidenta.
Bien, antes de continuar, queremos saludar y dar la bienvenida a las y los embajadores, así como al cuerpo diplomático acreditado en nuestro país, que se han dado cita con nosotros.
Les agradecemos con un caluroso aplauso.
Ahora, le solicitamos atentamente a la senadora Beatriz Silvia Robles Gutiérrez, covicepresidenta de EuroLat, nos dirija su mensaje.
SENADORA BEATRIZ SILVIA ROBLES GUTIÉRREZ: Con su venia, presidenta.
Señor canciller Roberto Velasco, copresidentes de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana y vicecopresidentas, vicecopresidentes de ambas regiones.
Senadora Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República.
Javi López, eurodiputado, vicepresidente del Congreso Europeo.
Parlamentarias y parlamentarios de Europa, América Latina y el Caribe; embajadoras, embajadores, invitadas e invitados especiales, amigas, y amigos: México les recibe con enorme cariño y con un profundo sentido de responsabilidad histórica.
Hoy en el Senado de la República continuamos los trabajos de esta Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, convencidos de algo fundamental: en tiempos de incertidumbre global, el diálogo entre regiones no es opcional, es indispensable.
Vivimos una etapa de cambios acelerados, la crisis climática transforma economías y territorios, las migraciones representan enormes desafíos humanitarios, la revolución tecnológica y la Inteligencia Artificial están redefiniendo nuestras sociedades.
Y, al mismo tiempo, problemáticas que parecían superadas, han regresado con nuevos matices; las tensiones geopolíticas, los extremismos y las profundas desigualdades siguen marcando el rumbo del mundo.
Frente a ello, nuestras regiones tienen mucho que aportar.
Desde América Latina, llegamos con fuerza de nuestra identidad, con pueblos aprendiendo a resistir, transformar y a luchar permanentemente por la dignidad y la justicia social, y México comparte profundamente este espíritu.
Nuestra historia también está marcada por la defensa de la soberanía, por las transformaciones sociales y por la convicción de que el bienestar de los pueblos debe ponerse siempre al centro de la vida pública.
Europa, por su parte, aporta una enorme experiencia democrática, institucional y humanista.
Pero quizá el gran reto de nuestro tiempo sea que todas y todos entendamos que el mundo actual también nos exige repensarnos, escucharnos más y construir nuevas formas de cooperación.
No podemos responder a los desafíos del siglo XXI con las respuestas del pasado. Por eso el EuroLat tiene hoy una relevancia enorme, porque este espacio representa la posibilidad de construir puentes entre regiones que entienden que la cooperación sigue siendo el camino más inteligente, frente a la incertidumbre global.
México quiere ser un aliado activo en esa tarea.
En México encontrarán siempre disposición plena para trabajar conjuntamente en nuevas estrategias de diálogo, cooperación e integración entre Europa y América Latina. Nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, promueve en nuestra política interior la prosperidad compartida, y nosotras y nosotros lo extrapolamos a las relaciones internacionales.
Desde el Senado de la República seguiremos impulsando propuestas que fortalezcan esta relación birregional y que permitan construir puentes, respuestas comunes frente a desafíos de nuestro tiempo. Porque el futuro se construye mejor cuando las regiones dialogan, cooperan y caminan juntas.
Que este EuroLat esté a la altura de nuestros pueblos y de este momento histórico.
Muchas gracias.
PRESENTADORA: Muchas gracias por sus palabras senadora Robles.
Acto seguido solicitamos respetuosamente, nos dirija su mensaje el diputado Javi López Fernández, vicepresidente del Parlamento Europeo. Adelante diputado, lo escuchamos con atención.
A los estimados copresidentes de EuroLat, a Daniel Caggiani y a Gabriel Mato, a la copresidenta de la CPM, a la senadora Beatriz Robles, y muy especialmente al secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, que hoy ha tenido a bien acompañarnos en esta importante inauguración de la Asamblea de EuroLat, la reunión de sus comisiones.
Es para mí un privilegio dirigirme a ustedes, en representación del Parlamento Europeo y muy especialmente en representación de la presidenta Roberta Metsola para inaugurar esta sesión de reuniones de comisiones permanentes de la Asamblea Parlamentaria de EuroLat.
Como bien saben ustedes, EuroLat nació hace ya 20 años. Primero como una propuesta en Lima y luego posteriormente constituida en Bruselas en el año 2006.
A partir de una intuición política, diría yo, y profundamente acertada, que la relación entre Europa y América Latina no podía depender únicamente de las coyunturas diplomáticas o de los vaivenes políticos de los diferentes gobiernos. Que no podía haber voluntad variable en esta relación. Y por eso se necesitaba una arquitectura política más estable, profunda, democrática, con sus parlamentos.
Por eso se creó este espacio parlamentario permanente. Una manera de entender la política internacional, también la que compartimos hoy. No sólo por nuestros vínculos económicos o históricos, sino una manera de ver el mundo basada en el diálogo, el derecho y la cooperación, que es la que nos reúne a todos nosotros.
Veinte años después, aquella decisión ha demostrado un enorme valor estratégico. EuroLat siguió reuniéndose cuando otras instancias birregionales dejaron de hacerlo. Mantuvo abierto el diálogo incluso en momentos de distanciamiento político, diría yo, y preservó una relación birregional que hoy vuelve a adquirir una relevancia central en el escenario internacional.
Este aniversario, por tanto, no es únicamente una conmemoración institucional. Es la prueba de que las relaciones construidas sobre intereses compartidos pueden fluctuar, pero las relaciones construidas sobre valores compartidos perduran y nosotros somos el vivo ejemplo de ello. Eso hoy adquiere una importancia especial en el mundo que tenemos hoy ante nosotros.
El orden internacional basado en reglas, construido tras la Segunda Guerra Mundial, atraviesa probablemente su mayor momento de debilidad, fragilidad y repleto de fracturas, seamos honestos.
Vivimos una etapa marcada por la competición geopolítica, el debilitamiento de las instituciones multilaterales y el regreso de lógicas de poder que creíamos superadas.
Observamos cómo el comercio, la energía, la tecnología o incluso las cadenas de suministro han dejado de ser únicamente instrumentos económicos para convertirse en instrumentos de influencia, de coerción, incluso en armas.
La frontera entre economía y geopolítica prácticamente ha desaparecido. En ese contexto, Europa y América Latina tienen una responsabilidad compartida, porque ambas regiones siguen defendiendo una idea esencial, que los grandes desafíos del siglo XXI no pueden resolverse desde el repliegue nacional ni desde la confrontación permanente.
Ni el cambio climático, ni las desigualdades, la gobernanza económica, la inseguridad, las migraciones, la defensa de nuestras democracias, admiten respuestas aisladas o únicamente nacionales.
Sólo pueden afrontarse mediante cooperación, instituciones fuertes y respeto al derecho internacional, porque la alternativa al multilateralismo no es más libertad para nuestros países, es menos reglas y cuando desaparecen las reglas siempre se impone una lógica, que es la lógica del más fuerte y una ley, la ley de la selva.
Por eso la relación entre Europa y América Latina tiene hoy un valor que va mucho más allá de lo económico, tiene un profundo significado político y estratégico para nuestros intereses en el mundo actual.
Representamos conjuntamente más de mil millones de ciudadanos en sociedades diversas, democráticas, abiertas, en un mundo, digámoslo también, con una creciente polarización, desinformación, desconfianza hacia las instituciones y el papel de los parlamentos vuelve a ser central.
EuroLat demuestra algo muy importante, que es posible discrepar sin destruirse, debatir sin deslegitimar al adversario y cooperar sin renunciar a las convicciones propias.
Eso en el mundo actual no es una formalidad diplomática, diría yo, es una afirmación democrática y no es casualidad que esta reunión tenga lugar precisamente aquí, en México.
Quiero agradecer muy sinceramente al Senado mexicano, a Beatriz, a la Cancillería, a todos los representantes del pueblo de México por su hospitalidad, su acogida, su compromiso con esta Asamblea y con la relación birregional.
Nos reunimos, además, en un momento muy importante para nuestras relaciones bilaterales, después de la reciente Cumbre México-Unión Europea, después de 10 años sin cumbres al más alto nivel y tras la firma de la modernización del Acuerdo Global-Unión Europea-México.
Y conviene decirlo claramente, eso para nosotros, esa modernización de este importante acuerdo no es sólo una importante herramienta comercial y económica, que también lo es, también es una declaración de principios, un instrumento geopolítico.
Europa necesita fortalecer relaciones con socios fiables, democráticos, estratégicos, en un contexto internacional cada vez más incierto y fragmentado.
Socios capaces de aportar estabilidad institucional, capacidad industrial, seguridad jurídica, cooperación tecnológica y una visión compartida sobre la apertura económica y el respeto a las reglas internacionales.
Por eso, recientemente, actualizamos el acuerdo con Chile, por eso hemos firmado recientemente el acuerdo con Mercosur y por eso hemos modernizado el acuerdo global con México.
México es una de las grandes potencias económicas del planeta, incrustada en las cadenas de valor de Norteamérica, puente con América Latina y con una relación fuerte y especial con Europa.
Una gran potencia industrial exportadora, una democracia vibrante de más de 130 millones de habitantes y un actor con un gran peso diplomático internacional.
Pero México es mucho más que un socio económico para Europa es un país con una identidad extraordinariamente fuerte y sólida que reconocemos. Una sociedad que ha sabido combinar historia y modernidad, raíces culturales profundas, milenarias y ambición de futuro.
Europa mira a México con respeto, porque compartimos principios esenciales, compartimos el compromiso con el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas y con la defensa de la soberanía y la integridad territorial de los Estados.
Creemos que la fuerza no puede convertirse en un mecanismo legítimo para resolver controversias, es un mecanismo legítimo para resolver discrepancias o conseguir objetivos políticos por la fuerza.
Lo defendemos en el este de Europa ante la agresión rusa contra Ucrania, lo defendemos también en Oriente Medio donde el sufrimiento humano exige una respuesta basada en el derecho internacional y la protección de la población civil y lo defendemos también en el Caribe o en cualquier lugar donde la paz, la legalidad internacional y la dignidad humana se vean amenazadas.
Quiero también reconocer aquí hoy la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, su firmeza, su humanidad, su serenidad es una referencia hoy internacional. Su apuesta por la transición energética, por la modernización industrial, por una relación ambiciosa y constructiva con Europa, que comprobamos en nuestra Cumbre Unión Europea-México, abre una etapa de grandes oportunidades compartidas.
Tenemos mucho por hacer juntos, en innovación, en transición verde, en autonomía tecnológica, en cooperación industrial, en derechos sociales y si hay algo que expresa de manera singular la fuerza de México ante el mundo es su cultura.
México posee una tradición intelectual, artística, literaria inmensa. Una cultura capaz de interpretar las tensiones de la sociedad contemporánea con una enorme profundidad humana.
Pienso, por ejemplo, en la obra de Fernanda Melchor, que es una de mis autoras favoritas y en sus novelas Temporada de Huracanes o Paradise, donde aparecen la desigualdad, la violencia, los feminicidios, el miedo, la frustración, pero también la complejidad moral de sociedades que buscan una salida.
Y quizá allí exista también una lección política importante para nuestro tiempo, porque las fracturas sociales ignoradas durante demasiado tiempo terminan convirtiéndose en profundas crisis políticas.
La desigualdad permanente, la precariedad, la desinformación, la pérdida de expectativas no desaparecen solas, se acumulan y acaban incubando crisis de nuestras democracias; aparecen quienes pretenden sustituir la complejidad por el odio, el pluralismo por el autoritarismo y la cooperación por el enfrentamiento.
Por eso necesitamos más democracia, no menos; más instituciones fuertes, no menos; más cooperación internacional, no menos.
Gonzalo Celorio, recientemente reconocido con el Premio Cervantes, ha trabajado en su obra sobre la memoria como una conversación permanente entre generaciones.
Y creo que esa idea resulta especialmente pertinente hoy, porque las relaciones entre Europa y América Latina no pueden constituirse ni desde la ignorancia, ni desde el reduccionismo, ni la confrontación. Deben constituirse desde la memoria, el respeto mutuo, la voluntad de comprendernos mejor.
Los europeos, y particularmente los españoles, tenemos mucho que agradecer a México.
Durante el siglo pasado, cuando Europa atravesaba algunos de los momentos más oscuros de su pasado y millones de personas eran perseguidas y sufrían la guerra, México abrió sus puertas a quienes huían del exilio, de la violencia y de la persecución política.
México ofreció refugio, dignidad y esperanza, especialmente recuerdo hoy con el exilio republicano español.
Y esa memoria forma parte también de los cimientos morales de nuestra relación. Ese espíritu de cooperación, de respeto, de construcción compartida es el que nos reúne hoy aquí.
Europa necesita fortalecer sus relaciones con América Latina, no sólo por interés económico, sino porque ambas regiones comparten una determinada visión del mundo, una visión basada en la democracia, la apertura, el diálogo, el derecho internacional. Y, en un momento de creciente fragmentación global, esta alianza, Europa y América Latina, Europa y México pueden convertirse en uno de los grandes espacios de estabilidad democrática del siglo XXI.
Y estoy convencido de que, desde esta Asamblea, desde las instituciones mexicanas y europeas, desde el Parlamento Europeo, estaremos a la altura de esta responsabilidad.
Muchas gracias.
PRESENTADORA: Muchas gracias por sus palabras, diputado López.
Esta mañana queremos saludar la presencia del doctor José Hernández Hernández, en representación del doctor Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Bienvenido.
A continuación, le solicitamos de la manera más atenta al diputado Gabriel Mato Adrover, presidente del Componente Europeo de la Asamblea EuroLat, nos dirija su mensaje.
Escuchamos, de igual manera, con atención.
DIPUTADO GABRIEL MATO ADROVER: Presidenta, canciller, querido copresidente, querido Daniel, Javi; queridas amigas y amigos, y aquí englobo absolutamente a todos, porque a todos les considero ya amigos.
Lo primero, muchísimas gracias por estar aquí, por acompañarnos, por desplazarse a esta maravillosa Ciudad de México para acompañarnos en esta reunión de EuroLat.
Pero, lógicamente, mis palabras tienen que comenzar, como no puede ser de otra manera, agradeciendo a los anfitriones mexicanos por acogernos con su calidez y amabilidad en esta ciudad, así como al Senado de México, por el enorme trabajo en la organización de esta reunión, y a todos cuantos han hecho posible esta reunión.
Yo soy consciente del muchísimo trabajo que implica y que hay muchas personas menos visibles, pero absolutamente imprescindibles; pienso en los sugieres, en los intérpretes, en los secretariados. Gracias a todos por ello.
No estamos en una reunión más de nuestra Asamblea. Este año marca el vigésimo aniversario de la creación de EuroLat, que fue concebida en la Cumbre Unión Europea (ALC), de Viena en 2006, bajo el espíritu de colaboración y de seguir tendiendo puentes entre ambas orillas del Atlántico.
Veinte años, como se ha destacado ya, de diálogo y cooperación entre dos regiones, unidas por la historia, por la cultura y, sobre todo, por una voluntad compartida de democracia y de entendimiento.
Veinte años en los que hemos demostrado que, a pesar de los miles de kilómetros de océano, nuestras preocupaciones, nuestros valores y nuestras aspiraciones hablan el mismo idioma.
A lo largo de estas dos décadas, EuroLat ha demostrado que, incluso en momentos de desacuerdo político, nuestras relaciones pueden sostenerse sobre el respeto mutuo, la institucionalidad y la capacidad de escuchar al otro.
Esa es, precisamente, la grandeza del vínculo eurolatinoamericano. No exige pensar igual, sino mantener abierto el espacio para el diálogo. Yo les pediría que miremos atrás por un segundo.
EuroLat nació con la convicción de que ni Europa puede entenderse sin América Latina, ni América Latina debe dar la espalda a su socio más natural.
En estos 20 años hemos construido una relación que va mucho más allá de la diplomacia de salón. Somos socios estratégicos en la lucha contra el cambio climático, en la defensa de la democracia y en la protección de los derechos humanos.
Pero, sobre todo, somos dos regiones que, como he dicho antes, se miran a los ojos con respeto mutuo. Y quizá, en esa mirada hacia atrás a la que yo aludía, encontramos un mundo más estable y certero. Hoy, sin embargo, los tiempos son distintos.
Nos enfrentamos a una creciente incertidumbre y asistimos a una reconfiguración geopolítica que avanza a pasos agigantados. La guerra ha vuelto a las puertas de nuestros territorios. Las acciones unilaterales parecen reemplazar muchas veces al diálogo y a las instancias multilaterales. Y el proteccionismo gana en muchas ocasiones fuerza en el ámbito comercial.
Frente a esta realidad, tenemos dos opciones: o bien podemos lamentarnos y quedarnos pasivos sin hacer nada, o reconocer lo que está pasando y actuar con firmeza y determinación.
Yo prefiero, el segundo, y estoy convencido, además, de que tenemos la fuerza para hacerlo. Somos dos regiones que, más que socios, somos aliados naturales. Nos unen, como he dicho, profundos vínculos históricos, lingüísticos, culturales y religiosos.
Y, por encima de ello, compartimos un conjunto de valores como la democracia, el respeto de los derechos humanos, el multilateralismo y un orden internacional basado en reglas.
Hoy estamos llamados a asumir un mayor rol en la gobernanza local y global y defender, además, esos valores que sustentan nuestra relación.
Aquí, la diplomacia parlamentaria juega un papel esencial, porque EuroLat es un espacio desde donde promovemos precisamente el diálogo político, la cooperación y la construcción de consensos.
Pero es algo más. Es también un elemento de estabilidad, como ha señalado muy bien Javi López. Mientras en las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno permanecieron suspendidas en un cierto momento, EuroLat se mantuvo ahí, firme.
Nosotros seguíamos reuniéndonos, acercando posiciones y buscando respuestas comunes a los desafíos compartidos. Y, en esa constancia, hemos logrado grandes avances. Pero no podemos hablar de alianza si no hablamos de prosperidad compartida.
Y, si hablamos de prosperidad compartida, tenemos que hablar, necesariamente, de acuerdos comerciales. Los acuerdos comerciales son instrumentos fundamentales que garantizan la prosperidad compartida de nuestras regiones y actúan como motores de crecimiento e innovación. En el ámbito geopolítico, además, envían una señal clara y muy fuerte al mundo de que dos regiones apuestan, apostamos por el multilateralismo y un comercio libre y equilibrado.
Debemos celebrar los avances en la modernización de los acuerdos con México y Chile, que son referentes, además, de una nueva generación de tratados que incluyen, entre otras muchas cosas, sostenibilidad y también género. Pero también debemos ser valientes para señalar, en su caso, lo que falta. El comercio, desde luego, es la mejor herramienta de geopolítica que tenemos.
Si Europa y América Latina no ocupan ese espacio con estándares de calidad y respeto sociolaboral, otros lo harán con reglas mucho menos transparentes.
En este contexto, quisiera destacar ese hito histórico que dota de un mayor simbolismo a nuestra reunión. Hace apenas unos días se llevó a cabo la firma del Acuerdo Global Modernizado entre la Unión Europea y México y hace también unos cuantos meses se firmó el acuerdo con Mercosur, ya aplicándose provisionalmente después de muchísimos años de negociación.
Éste y otros temas trascendentales, como el fortalecimiento de la asociación birregional en un orden internacional en transformación, el impulso a la inversión, la seguridad, el desarrollo sostenible, son algunos de los asuntos que ya hemos empezado a abordar durante las reuniones de los órganos de EuroLat.
También vamos a celebrar dos conversatorios, componentes de altísimo nivel, que van a enriquecer aún más el debate parlamentario.
Estoy seguro de que estas reuniones ya están siendo productivas y, además, reflejarán nuestra ambición de avanzar hacia una asociación birregional más resiliente y orientada al futuro.
Pero, señores, amigos, quiero recalcar que no debemos dejar de reconocer el valor de nuestra labor, de explicar a nuestros respectivos jefes de Estado y parlamentos el trabajo que nosotros seguimos desarrollando.
Puede que la diplomacia parlamentaria no siempre ocupe titulares, pero tiene un peso real y constante en la consolidación de nuestras relaciones. Ahora más que nunca tenemos que defender nuestra labor, y yo sé que las circunstancias no son fáciles, pero nuestra vocación y compromiso tienen que ser aún mayores.
Este vínculo estratégico tiene que seguir siendo nuestra brújula, porque nos marca el camino hacia el fortalecimiento de nuestra asociación estratégica birregional.
Y en este contexto quiero resaltar algo que a mí me hizo una ilusión especial, dado que se reconoció el papel de EuroLat en la declaración final de la cumbre en Santa Marta, que, además, acogió un amplio consenso en diversos temas.
Y esto al final demuestra que el papel que desempeñamos en las relaciones birregionales es también parte importante del diálogo político entre ambas regiones.
Concluyo celebrando que una Asamblea como la nuestra en sus 20 años haya llegado a un momento de madurez e institucionalidad como éste.
Ciertamente los próximos 20 años nos van a presentar desafíos muy complejos, pero confío, sinceramente, que vamos a estar a la altura de ellos, recordando siempre que EuroLat es un ejemplo de cooperación y entendimiento mutuo entre dos regiones que unen a más de mil millones de personas.
Señoras y señores, cumplir 20 años en modo alguno puede ser una meta, es un punto de partida.
Yo, tras 16 más, casi 17 años como eurodiputado, he aprendido algo, y es que las crisis pasan, pero las estructuras sólidas permanecen. Fijémonos en ello.
Y les invito a que en estas jornadas en México no nos conformemos con declaraciones de buenas intenciones, tenemos que ser ambiciosos, tenemos que reforzar nuestra seguridad jurídica, proteger nuestras inversiones y, sobre todo, proteger la amistad que une a nuestras naciones.
Muchísimas gracias.
PRESENTADORA: Agradecemos las valiosas palabras del diputado Mato.
Bien, estamos en la recta final de nuestro programa, para lo cual solicitamos atentamente al senador Daniel Caggiani Gómez, presidente del Componente Latinoamericano de la Asamblea EuroLat, nos dirija su mensaje.
Adelante, por favor.
SENADOR DANIEL CAGGIANI GÓMEZ: Buenos días a todos y a todas.
Señoras y señores, autoridades presentes, queridas y queridos colegas, para mí es un honor dar apertura a esta sesión solemne de la Asamblea Euro-parlamentaria en la querida Ciudad de México, que nos recibe con su historia, su fuerza y su vocación profundamente democrática.
Quiero agradecer especialmente a la presidenta del Senado, a Laura Itzel Castillo, por su hospitalidad, al secretario de Relaciones Exteriores, al maestro Roberto Velasco Álvarez, por su presencia, al vicepresidente del Parlamento Europeo, Javi López, que nos acompaña asiduamente en la representación de la presidenta Roberta Metsola; y a mi colega Gabriel Mato, copresidente del Componente Europeo; y a la senadora y gran trabajadora Beatriz Robles, que ha hecho posible toda esta actividad. Ella además es covicepresidenta de nuestra Asamblea.
Y a todos y a todas, gracias por estar.
Cuando decidimos estar y realizar esta actividad en México, quiero decir que no nos equivocamos. Ustedes han sido grandes anfitriones. Felicitaciones.
Hoy no es una sesión más. Hoy celebramos 20 años de la creación de EuroLat.
Funcionamos aquí, luego de la firma de la Acuerdo de Modernización entre la Unión Europea y México que comenzó a funcionar, como bien decía el copresidente Mato, el Acuerdo Interino de Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur; y, sin duda, en momentos complicados, esta Asamblea y estas regiones están dando respuestas importantes.
Hoy celebramos 20 años de la creación de esta Asamblea. Son 20 años de una decisión política que sin duda marcó un antes y un después entre la relación de América Latina, el Caribe y la Unión Europea.
Como recuerda nuestro comunicado conmemorativo, en el 2006 el mundo vivió una etapa marcada por la expansión del comercio internacional, el fortalecimiento del multilateralismo y el inicio de una revolución digital que apenas comenzaba a transformar nuestras sociedades.
Desde entonces, hemos atravesado crisis económicas, crisis sanitarias, cambios tecnológicos y cambios geopolíticos que han cambiado profundamente el escenario internacional y, sin embargo, en medio de todas estas transformaciones, EuroLat ha demostrado ser un espacio indispensable para sostener el diálogo político birregional.
Nuestra Asamblea nació en el 2006, como resultado de la decisión adoptada en la Cumbre de la Unión Europea y Latinoamérica en Viena, donde los países, jefes de Estado y gobiernos, acordaron dotar a la Asociación Estratégica Birregional de una dimensión parlamentaria permanente.
Esa decisión no fue un gesto simbólico, fue la afirmación de la relación que nuestras regiones debían tener una voz política propia, una voz plural, democrática y representativa.
Desde entonces, esta Asamblea se ha consolidado como un foro estable de encuentro, de debate y formulación de propuestas, celebrando sesiones plenarias en ciudades en ambos continentes y abordando los desafíos más relevantes de nuestra región y la agenda común.
En estos 20 años nuestras resoluciones han tratado temas que hoy son centrales para el mundo y el futuro de nuestras sociedades: La resiliencia y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, la respuesta multilateral frente a la pandemia del COVID-19, la lucha contra los discursos de odio y la defensa de los derechos humanos, la transformación digital, el impacto de las plataformas tecnológicas, el acceso al agua y la sostenibilidad ambiental, la cooperación en justicia, cultura y la cohesión social.
Hemos acompañado también las cumbres CELAC-Unión Europea, hemos impulsado debates estratégicos y hemos defendido siempre los valores que compartimos: la democracia, el Estado de derecho, la igualdad, la paz y la soberanía de nuestros pueblos.
Hoy, al cumplir 20 años EuroLat no sólo mira hacia atrás, mira hacia adelante y lo hace con claridad.
Nuestro comunicado también lo expresa con firmeza, en su vigésimo aniversario queremos reafirmar nuestro compromiso con un multilateralismo por un Estado de derecho, por una democracia y por el respeto a la soberanía y el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de la cooperación eurolatinoamericana.
En un mundo marcado por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas crecientes y por la erogación de los espacios multilaterales, esta reafirmación no es un formalismo, es una necesidad política.
Europa y América Latina comparten una convicción profunda: la paz no se construye desde la imposición, sino desde el diálogo; la democracia no se detiene desde la exclusión, sino desde la participación; la soberanía no se defiende desde el aislamiento, sino desde la cooperación.
Por eso, en este aniversario queremos también expresar nuestro apoyo a que la próxima persona en ocupar la Secretaría General de las Naciones Unidas sea de América Latina y el Caribe.
No se trata solamente de saldar una deuda histórica, se trata de fortalecer el sistema de gobernanza global con la mirada, la experiencia y la sensibilidad de una región que ha defendido siempre la solución pacífica de las controversias y el respeto al derecho internacional.
Queridas y queridos colegas:
EuroLat nació para ser un puente, un puente político, un puente democrático, un puente entre dos regiones que comparten valores, desafíos y aspiraciones.
Hoy, 20 años después, ese puente es más necesario que nunca.
Somos el 14 por ciento de la población mundial, representamos más del 20 por ciento del Producto Bruto Interno del mundo y representamos también un tercio de los países que integran las Naciones Unidas.
Vivimos en un mundo donde la polarización, la desinformación y los discursos de odio amenazan la convivencia democrática, donde las guerras, las visibles y las invisibles, reconfiguran el orden internacional; donde la transición ecológica, la revolución tecnológica y las desigualdades globales exigen respuestas coordinadas.
Frente a estos desafíos, EuroLat debe seguir siendo un espacio de encuentro y escucha de construcción colectiva.
México, con su tradición diplomática y su compromiso con la integración regional, es un lugar ideal para celebrar este aniversario. Aquí es donde conviven tantas historias y tantas identidades.
Reafirmamos que la diversidad no es un obstáculo, es nuestra mayor fortaleza y reafirmamos también que la cooperación birregional no es un ejercicio protocolar, es la herramienta estratégica para construir un futuro más justo, más sostenible y más democrático.
Provenimos cada uno de nosotros de países y regiones que sabemos que cuanto más adversa es la realidad, más empeño debemos poner en superarlos.
Durante estos tres días, más de 80 parlamentarios y parlamentarias miembros de EuroLat habremos dialogado sobre retos urgentes sobre la seguridad y los derechos humanos, desde el impacto de la inteligencia artificial y el tráfico de armas, sobre nuestras democracias, sobre los avances en materia de acuerdos comerciales integrales, hasta el feminicidio, la violencia digital de género y las propuestas de las comunidades indígenas para fortalecer la alianza entre la América Latina y la Unión Europea.
Representantes políticos de alto nivel junto con actores de la sociedad civil participarán en debates plenarios, reuniones de comisiones y foros temáticos destinados a fortalecer la asociación estratégica entre la Unión Europea y América Latina, así como avanzar en la cooperación entre los desafíos globales comunes.
Socios regionales como el Banco Europeo de Inversión, representado por su presidenta Nadia Calviño, la Secretaría General Iberoamericana, representada por su secretario general Andrés Allamand, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Andina de Fomento, la Organización Interamericana del Trabajo, la Fundación Unión Europea de Latinoamérica y el Caribe, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, también participarán en este encuentro de EuroLat.
A todos y todas quienes integran esta Asamblea les agradezco su compromiso. A quienes nos acompañan desde las instituciones europeas y latinoamericanas les agradezco su presencia y su participación.
Y, a México, nuestro país anfitrión, les agradezco su hospitalidad y su convicción democrática.
Que estos 20 años de EuroLat sean el punto de partida para una nueva etapa de cooperación más profunda, más ambiciosa, más cercana a las necesidades de nuestros pueblos.
Sigamos construyendo juntos la asociación estratégica basada en nuestro respeto mutuo, la responsabilidad compartida y la certeza de que nuestras regiones, unidas, pueden contribuir de manera decisiva a un orden internacional más humano, más justo y más necesario.
Muchas gracias. Y a seguir trabajando.
PRESENTADORA: Muchas gracias por su valioso mensaje, senador Caggiani.
Y bien, señoras y señores, conforme a nuestro programa, el maestro Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores, dará el mensaje inaugural de este relevante encuentro. Adelante, por favor, Canciller.
SECRETARIO ROBERTO VELASCO ÁLVAREZ: Senadora Laura Isabel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva de este Senado.
Senadora Beatriz Robles, Covicepresidenta de EuroLat.
Diputado Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo, y a quien pido además transmitir un saludo a Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, y con quien tuve el gusto de conversar hace algunas semanas.
Daniel Caggiani, presidente del Componente Latinoamericano de la Asamblea EuroLat.
Gabriel Mato, presidente del Componente Europeo de la Asamblea EuroLat.
Senadora Verónica Camino Farjat, vicepresidenta de la Mesa Directiva de este Senado.
Agradezco su invitación para dirigirme ante ustedes en la inauguración de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, un foro que, con el paso del tiempo, 20 años que ya tiene este espacio, se ha consolidado como un foro privilegiado de diálogo birregional gracias a la pluralidad y al espíritu de unidad que orientan sus debates y trabajos.
La Asamblea de EuroLat, que hoy hospeda México, tiene lugar en un momento particularmente significativo para las relaciones entre América Latina y Europa, marcado por un renovado impulso político entre ambas regiones.
Hace apenas unos días celebramos la Octava Cumbre México-Unión Europea, en cuyo marco la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, suscribieron el Acuerdo Global Modernizado con la presencia, como testigo de honor, del presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Se trata de un instrumento que no sólo actualiza y fortalece nuestra relación bilateral, sino que también refleja una visión estratégica compartida, orientada a profundizar el diálogo político, ampliar la cooperación y consolidar una asociación económica más moderna, resiliente, incluyente y preparada para enfrentar los desafíos del actual contexto internacional.
Decía Javi López, diputado, que es una declaración de principios. En efecto, una declaración de principios que hoy han sido definidos por quienes me antecedieron en el uso de la voz.
La búsqueda de la paz, el diálogo, la soberanía, el respeto, el comercio justo, el entendimiento, la memoria histórica y la cooperación, principios que hacen de este un momento extraordinario de las relaciones entre México y, por supuesto, entre América Latina y los países que integran la Unión Europea; que muestran, además, el liderazgo de México de la presidenta Claudia Sheinbaum en este momento importante de nuestras relaciones internacionales.
La relevancia de esta cumbre y de los avances alcanzados trasciende el ámbito estrictamente bilateral, se inscribe en un proceso más amplio de acercamiento euro-latinoamericano que ha cobrado dinamismo en los últimos años, como ya se mencionó aquí.
Con estos encuentros, el de hoy, la cumbre, México se consolida como un gran puente entre regiones, que además en los próximos días recibirá también a distintos países para la Copa Mundial de Fútbol.
En este marco, los mecanismos de diálogo y los trabajos impulsados en el foro CELAC-Unión Europea han contribuido a fortalecer la concertación política entre ambas regiones y a consolidar una agenda común en materia de cooperación, desarrollo sostenible, conectividad, transición energética y gobernanza global.
Como resultado de ese proceso, la reciente cumbre CELAC-Unión Europea en Santa Marta, Colombia, reafirmó la voluntad política de latinoamericanos y europeos de avanzar hacia una asociación estratégica más estrecha, dinámica y orientada al futuro.
Todos estos avances nos han colocado en una ruta de mayor convergencia, orientada a construir sociedades más prósperas y mejor preparadas ante las profundas transformaciones que experimenta el sistema internacional.
Nos encontramos ante un entorno internacional cada vez más complejo, caracterizado por nuevos retos globales y por la necesidad de fortalecer la capacidad de adaptación de las instituciones multilaterales.
Estos fenómenos subrayan la importancia de reforzar la cooperación y la acción colectiva de nuestros estados. En ese contexto, resulta especialmente pertinente reflexionar de manera conjunta sobre las implicaciones de esta transición internacional y sobre las mejores vías de acción para que nuestras regiones puedan enfrentar, desde el entendimiento, los desafíos de un orden que se transforma aceleradamente.
Por ello, los diálogos EuroLat adquieren una relevancia singular. El respaldo parlamentario a uno y a otro lado del Atlántico será indispensable para dar continuidad y profundidad a este proceso de acercamiento.
En el corto plazo será fundamental el apoyo explícito del Parlamento Europeo y de los distintos cuerpos legislativos de los estados miembros de la Unión Europea para la ratificación de los instrumentos que regularán nuestras relaciones políticas, económicas y de cooperación.
En el mediano y largo plazo, su acompañamiento mediante un diálogo permanente con los gobiernos nacionales de ambas regiones será igualmente necesario para fortalecer los consensos que permitan consolidar una asociación birregional moderna y de largo alcance.
En ese esfuerzo será también indispensable incorporar a la sociedad civil de nuestras regiones para enriquecer los intercambios y fortalecer el ánimo de cooperación mutua.
A mayor comunicación entre los distintos actores políticos y sociales de ambas regiones, mayores serán las posibilidades de avanzar mediante un proceso inclusivo, representativo y constructivo.
Amigas y amigos parlamentarios, Octavio Paz veía en México una nación privilegiada por habitar la frontera entre el mundo antiguo y el nuevo y encontraba en esa tensión no una contradicción, sino su mayor fortaleza.
A nombre de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo les extiendo una muy cordial bienvenida a México. Celebro su presencia en nuestro país y hago votos por una asamblea productiva y exitosa.
Revisaré con atención sus conclusiones a fin de incorporarlas en la hoja de ruta que México, América Latina y la Unión Europea deberán considerar para consolidar una asociación de vanguardia que, en unidad, nos conduzca hacia un nuevo ciclo de cooperación y prosperidad compartida.
Muchas gracias y les deseo el mayor de los éxitos en sus trabajos.
PRESENTADORA: Bien, por supuesto agradecemos el valioso mensaje del secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco.
Bien, señoras y señores, con esto damos por concluida la apertura solemne de la reunión EuroLat en México.
Agradecemos a todas y todos su asistencia, así como a nuestras y nuestros distinguidos invitados y a quienes nos ven a través de las redes sociales de la Cámara de Senadores y, por supuesto, a nuestra querida audiencia del Canal del Congreso de la Unión que ha sintonizado desde su frecuencia 45.2.