Camarillo Medina urge atender la “creciente” amenaza para la salud por los microplásticos en el agua potable

Ciudad de México, 28 de julio de 2026

Propuso reformar la Ley General de Salud para supervisar esas partículas contenidas en el agua de la llave y embotellada

El senador Néstor Camarillo Medina, de Movimiento Ciudadano, urgió a atender la “creciente y poco comprendida” amenaza de los microplásticos presentes en el agua potable, cuyas partículas contaminantes provienen de fuentes como los neumáticos, las fibras sintéticas de textiles e, incluso, productos de cuidado personal, cuya ingesta representa un potencial impacto negativo para la salud.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado a los microplásticos como un contaminante emergente y diversos estudios apuntan que una persona promedio puede ingerir entre 39 mil y 52 mil de esas partículas en un año; en la Ciudad de México, en particular, se estima que sus habitantes pueden ingerir hasta 10 mil partículas anuales tan solo a través del grifo del agua.

Esto “genera una preocupación legítima que no puede ser ignorada”, insistió el senador, por lo que presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Salud e incluir en su texto la obligación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) de monitorear, evaluar y controlar los microplásticos presentes en el agua potable destinada al consumo humano.

Camarillo Medina precisó en el documento, publicado en Gaceta Parlamentaria del 22 de julio y turnado a las Comisiones Unidas de Salud y de Estudios Legislativos del Senado de la República, que, aunque los efectos a largo plazo de esos contaminantes para la salud humana aún están bajo investigación, la comunidad científica ya ha identificado posibles daños para el organismo:

Estrés oxidativo, que acelera el envejecimiento, la inflamación, la translocación de partículas a diversos órganos y la liberación en el cuerpo de aditivos químicos y patógenos que llegan a estar adheridos a los microplásticos, se encuentran en la lista de esos riesgos.

Destacó que el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua ha confirmado la presencia de microfibras y microesferas menores a 45 micrómetros en fuentes críticas de abastecimiento humano, como el Sistema Cutzamala y el Lago de Chapala, que proveen agua potable a las zonas metropolitanas más densamente pobladas del país.

“La preocupación se intensifica al considerar que México es uno de los mayores consumidores per cápita de agua embotellada, con un promedio de 273 litros por persona al año, lo que podría aumentar la exposición a estos contaminantes”, alertó el legislador.

Néstor Camarillo planteó en su iniciativa que, además, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como la Comisión Nacional del Agua dispongan de un plazo de dos años para desarrollar y adoptar una metodología estandarizada para la toma de muestras, análisis y cuantificación de microplásticos en agua potable.

Que la Secretaría de Salud publique los resultados de los estudios iniciales de monitoreo de esas partículas en el agua potable a nivel nacional y promueva investigación científica y desarrollo tecnológico para mejorar su detección, cuantificación y remoción, además de evaluar sus posibles efectos en la salud humana a largo plazo.

Estas medidas, precisó el senador, no sólo fortalecerán el marco legal y sanitario de México, sino que también posicionarán al país a la vanguardia en la protección de la salud pública y el medio ambiente frente a los desafíos de la contaminación por plásticos.

“Es un paso esencial para garantizar que el derecho humano al agua salubre sea una realidad para todos los mexicanos, y para actuar de manera responsable ante una amenaza global que exige una respuesta proactiva y basada en la precaución”, concluyó.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores