Mensaje del diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador del Grupo Parlamentario de Morena, durante el homenaje póstumo en honor al periodista Francisco Garfias Antolín, en Palacio Legislativo de San Lázaro

20 de octubre de 2026

Ciudadano Presidente, ciudadanos legisladores, legisladoras, respetables familiares de Francisco Pancho Garfias, amigos de oficio, compañeros de trabajo de la editorial Excélsior y de los programas donde él colaboraba, amigos periodistas, todos bienvenidos.

En la vida y en la historia hay hombres y mujeres que dejan huella, dejan huella por lo que hacen, algunos otros por lo que dicen y también muchos más por lo que escriben.

A esta generación perteneció Francisco Pancho Garfias, que hizo de la palabra su vocación, de la investigación la crónica y la crítica su pasión y su responsabilidad y del periodismo su forma de vida.

Hoy en esta ceremonia estamos rindiendo homenaje al periodista, pero también al amigo Pancho Garfias y en este contexto también, hacemos una reflexión profunda en torno a principios fundamentales de la democracia nacional y la relación del gobierno con los medios de comunicación, la relación de la libertad de expresión con el ejercicio de la función pública, la relación de los periodistas con los legisladores y los políticos que nunca debe soslayarse.

Porque un periodista, creo yo, por convicción no debe complacer a ningún gobernante, político o legislador.

Ni el gobernante, político o legislador debe esperar que la prensa le aplauda temporal o permanentemente. Esta es una relación compleja, la de los medios con los políticos y con el poder.

El deber del periodista es investigar, es cuestionar, es exigir rendición de cuentas y la responsabilidad del servidor público, del político, del legislador es escuchar, responder y rendir cuentas.

Porque todo poder, todo gobernante, todo legislador o político es efímero, pasajero, pero la palabra escrita permanece y una de las características fundamentales de la madurez de un gobernante, de un político o de un servidor público es tener la capacidad de escuchar sobre todo aquello que no le gusta.

La relación prensa-gobierno durante siempre ha tenido etapas de dificultades, complejidades e incluso incomodidades. Siempre ha sido así, por eso en esta disyuntiva conocí a Pancho Garfias en los ochentas.

Yo era por primera vez legislador en esta Cámara y él ya era cronista parlamentario, continuando los pasos de Reyes Razo, gran cronista de esta Cámara.

Pancho Garfias era un hombre de carácter, un periodista de palabra directa, no andaba por las ramas ni tampoco rodeando la pregunta, era un hombre firme, de pluma aguda, un hombre honesto. Yo nunca supe de un acto indebido en su carrera pública. Cuando en los ochenta conversábamos, él tenía su opinión y yo la mía, pero nunca nos enemistamos.

A través del servicio público al que me he dedicado casi 40 años, más, he conocido muchos periodistas, moneros, reporteros, columnistas, editorialistas, reporteros gráficos, con muchos de ellos he coincidido y con muchos otros he diferido profundamente de temas, opiniones, pero nunca me ha llevado a la enemistad con ellos, ni tampoco traslado la discrepancia política al plano del irrespeto, el insulto, el odio, menos la persecución.

Entiendo que es parte de un proceso que la sociedad admite y que cuando ésta sucede se perfeccionan los estadíos de desarrollo político de una sociedad.

Pancho Garfias sabía que el ser incondicional, complaciente y obsequioso del gobierno no le servía a nadie, pero también sabía que no ser complaciente, tampoco ser aliado. Ni ser instrumento de los adversarios políticos del gobierno, ni una cosa ni la otra, sino ser instrumento de la información veraz, objetiva, profesional, imparcial. Este era Pancho Garfias.

Su columna “Arsenal” que extrañaremos y que era obligada a leer todos los días cuando se publicaba en las páginas de Excélsior, describía escenarios políticos, personajes de la vida pública e incluso con intuición extraordinaria e intuición política se adelantaba a los hechos que sucederían en meses o en años posteriores. Era obligada su lectura.

Pancho Garfias ha dejado de escribir, su pluma está guardada, pero le siguen y le continuarán muchos otros periodistas aquí en la Cámara, la fuente de la misma se nutre por hombres y mujeres extraordinarios.

Que estoy seguro son fieles ejemplos de la congruencia y de esta necesaria relación prensa-gobierno, prensa-legisladores con respeto y con tolerancia.

Quiero agradecer la presencia de Renata Garfias Kaiser, su hija, de su mamá Jennifer Kaiser, de Francisco Garfias Betaza, hijo, de Cynthia Garfias Antolín, hermana.

De mi amigo el senador Antonio Álvarez Lima, que entiende muy bien el momento en el que vivimos y que no se asusta de la relación por momentos ríspida y crispada entre el gobierno y medios de comunicación o periodistas y legisladores.

Y quiero saludar con afecto y respeto a algunos de ellos, porque en el fondo hay más periodistas sentados que no alcanzo a ver. Los años me han quitado parte de la vista y los lentes no me alcanzan a permitir descubrirlos, pero los que veo enfrente quiero saludarlos con respeto.

A Mario Pinto, a Miguel Reyes Razo, a Héctor Pandini, a Dante Pinal, a Pascal Beltrán del Río, a Fernando Zermeño, a Fabiola Guarneros, a Miguel Ángel García, a Akiko Montes, a Lorena Rivera, a José Buendía, a Ivonne Melgar, a la gran Leti, cronista también del Senado, a Héctor Figueroa, a Dolores Colín, Antonio Tenorio, a Fred Álvarez, a Ramón Zurita.

A todos los periodistas reciban de parte de Morena nuestro respeto, nuestra consideración y nuestro compromiso de tolerancia permanente a su trabajo y de que este homenaje que propuso Morena a Francisco Pancho Garfias, expresa que a pesar de la discrepancia que tenemos y que teníamos en su forma de escribir, Morena propuso que lo reconociéramos como un gran periodista.

Enhorabuena, felicidades al periodismo y lamentamos mucho la ausencia de este gran periodista, pero nos felicitamos porque dejó huella en los periodistas jóvenes, en la fuente y en el periodismo mexicano.

Qué descanse en paz, que esté bien donde esté, nuestro amigo periodista Pancho Garfias.

Texto y Video: Cámara de Diputados