Imperante regular publicidad digital dirigida a niñas, niños y adolescentes; impacta sobre su salud y bienestar emocional: Zebadúa Alva

7 de octubre de 2026

El diputado de Morena inaugura el foro “De la pantalla al consumo: regulación de la publicidad digital para la protección de la salud de las niñas, niños y adolescentes”

El diputado Joaquín Zebadúa Alva (Morena) sostuvo que las redes sociales y la llegada de la Inteligencia Artificial han dado una ventaja absurdamente desproporcionada a la publicidad y a los anunciantes para llegar a niñas, niños y adolescentes.

Sostuvo que el Estado mexicano tiene la obligación de tutelar, proteger y garantizar el ejercicio de los derechos de las y los menores, por lo que es imperante reflexionar y discutir la importancia de regular la publicidad que se vierte en las redes sociales.

Al inaugurar el foro “De la pantalla al consumo: regulación de la publicidad digital para la protección de la salud de las niñas, niños y adolescentes”, Zebadúa Alva alertó que en las redes sociales existe una cantidad de información sobre la que nunca se reflexiona e incluso publicidad engañosa que invita a los infantes a consumir cosas ilegales como drogas, por lo que reiteró la importancia de regular la publicidad digital.

“Por ello es importante abrir espacios para que seamos capaces de comunicarlo, y que cuando se presenten las iniciativas respectivas de ley, no emerja un discurso falso, impulsado muchas veces por las propias empresas, de que son ataques a la libertad de expresión o a la libertad individual para decidir qué consumir, ese es el objetivo de este foro.

“Hay que regular también del acceso a las redes sociales y los efectos que tienen las capacidades de concentración y cognitivas de los niños y los adolescentes”, enfatizó.

Por su parte, Idris Rodríguez Zapata, subprocurador de Telecomunicaciones de la Procuraduría Federal del Consumidor, anotó que uno de los desafíos más urgentes y silenciosos es la influencia que ejerce la publicidad digital sobre la salud y el bienestar emocional de nuestras infancias.

Explicó que, durante generaciones, la publicidad llegaba por unas cuantas horas al día, a través de la televisión, la radio o las páginas de una revista. Era posible apagar el aparato, cambiar la estación o simplemente cerrar el periódico. Hoy esa realidad ha cambiado radicalmente.

La publicidad ya no espera ser vista, comentó, nos acompaña, nos observa, nos sigue. Está presente en el teléfono que despertó esta mañana a millones de adolescentes, está en las redes sociales que consultan antes de dormir, está en los videojuegos que los entretienen y en las plataformas digitales donde construyen amistades, identidad y sentido de pertenencia.

Subrayó que la pantalla ha dejado de ser solamente una ventana al conocimiento o al entretenimiento; se ha convertido en un territorio donde se disputa diariamente la atención, los deseos y muchas veces la autoestima de las niñas, niños y adolescentes. Esa realidad nos obliga a actuar.

Sin embargo, dijo, el ecosistema digital muestra que el desafío es aún mayor de lo imaginado, porque hoy no solamente se venden productos, se venden aspiraciones, identidades, modelos de éxito, ideales de belleza, la idea de quién merece ser admirado y quién no.

Cada día millones reciben mensajes que les sugieren qué vestir, qué comer, qué comprar, cómo lucir y hasta cómo deben comportarse para sentirse aceptados. Y lo más preocupante es que muchas veces ni siquiera son conscientes de que están siendo objeto de una estrategia comercial.

Al respecto, Rodríguez Zapata aseguró que las infancias deben ocupar el centro de las decisiones públicas, merecen entornos más seguros, más transparentes y más saludables.

Por ello, destacó, desde la Procuraduría Federal del Consumidor se sostiene que la innovación tecnológica y el desarrollo digital son oportunidades extraordinarias para el progreso, pero también que ningún avance tecnológico puede construirse a costa de la salud física o mental.

“No se trata de frenar la innovación, no se trata de censurar la creatividad, no se trata de limitar la libertad de expresión. Se trata de algo mucho más profundo, se trata de lograr que las plataformas tecnológicas, los anunciantes y quienes participan en el ecosistema digital asuman una responsabilidad proporcional al enorme poder que tienen para moldear la conducta, las emociones y las decisiones de millones de personas.

“Porque detrás de cada pantalla hay una niña construyendo su autoestima, hay un niño formando sus hábitos, hay un adolescente descubriendo quién quiere ser.

“Por ello, sería ideal que en un esfuerzo conjunto logremos que toda publicación patrocinada, colaboración comercial o recomendación dirigida a audiencias infantiles o adolescentes, se identifique de forma visible, sencilla y comprensible.

“Las infancias tienen derecho a saber cuando alguien les está vendiendo un producto. Y también que podamos lograr regulación para el uso de ‘influencers’, personajes digitales, creadores de contenido, videojuegos y algoritmos, cuando promuevan productos o conductas que puedan afectar la salud física o mental”, concluyó.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados