Mensaje de la diputada Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, durante la develación de la fotografía de la maestra Ifigenia Martínez como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, en Palacio Legislativo en San Lázaro

Ciudad de México, 17 de agosto de 2026

Quiero agradecer, hoy ha sido un día de muchas emociones en esta Cámara de Diputados, y cuando estábamos haciendo la agenda a propósito de este día tan importante, perfilándonos hacia el cierre del año legislativo, me decía Gustavo Flores, que es el secretario técnico de la Mesa Directiva, la intención de que pudiéramos develar, antes de cerrar este periodo, el retrato de nuestra querida maestra Ifigenia Martínez, y yo la verdad es que creo que mejor imposible, lo digo desde el corazón, mejor imposible.

Muchas gracias, coordinador Reginaldo, por estar esta tarde.

Gracias a mis queridas amigas y compañeras de esta Mesa Directiva, con quienes justo también estamos cerrando este gran año legislativo. Julieta, muchísimas gracias; Magdalena, querida, gracias a ambas por estar aquí.

Aliza, que es una de las mujeres, hablando en términos de género, a propósito de la revelación de esta, pues, digamos, de esta mujer icono en la historia de nuestro país. Aliza es una de las mujeres más… con el ejercicio del poder más alto en esta Cámara de Diputados, muchísimas gracias, querida Aliza, por tu templanza y porque, evidentemente, hemos construido durante este año esta Mesa Directiva contigo, muchísimas gracias.

Quiero hacer un énfasis especial en la familia, porque se entiende que la maestra Ifigenia pudo construir todo su legado y toda su enseñanza, yo diría, basada en lo que creía y en lo que quería dejar para su familia.

Así es que empiezo diciéndole a mi querido Rodrigo, muchísimas gracias por estar aquí, porque es un día importante, es, yo diría, un espacio de un antes y un después, incluso para su familia, para la familia, cuando vengan a la Cámara de Diputados y puedan ver a esta maravillosa mujer.

Muchísimas gracias, querido Antonio, siempre muchas gracias, eres verdaderamente un gran representante junto con Rodrigo del apellido. Muchas gracias de esta forma, llamémosle así, de corroborar, de materializar lo que la maestra Ifigenia hizo en lo público, en el servicio público y, evidentemente, en lo privado.

Y yo diría, pues, no podemos imaginar a la maestra Ifigenia sin Mario. Querido Mario, hoy en la mañana que te vi me dio muchísimo gusto verte, porque es para quienes estuvimos con ustedes, es maravilloso saber que tuvo a un joven, siempre con ella, respaldándola, muchísimas gracias, querido Mario, siempre.

Pero hoy tenemos a dos grandes invitadas y yo las quiero presentar, porque son ¿bisnietas?, claro, ¿verdad? serían bisnietas, por supuesto, de la maestra Ifigenia, y se llaman Elena y Andrea. Muchas gracias por venir. Muchas, muchas gracias por venir, porque es desde la visión de esta institución, hoy un día importante, saludo, por supuesto, a todos y a todas.

Desde esta galería de presidentas y presidentes de la Mesa Directiva, hoy develaremos el retrato de una mujer que ayudó a escribir parte de la historia democrática de México.

Ifigenia Martínez fue una mujer que abrió caminos cuando todavía eran pocos los espacios en los que las mujeres podían participar plenamente en la vida pública.

Su trayectoria es resultado directo de la tenacidad, el intelecto y la valentía de una mujer pionera, cuya presencia en los espacios de decisión contribuyó a ampliar los caminos para hoy las que estamos aquí presentes.

Fue la primera mexicana en obtener una maestría en economía en la Universidad de Harvard, fue una economista visionaria, académica, incansable y, sobre todo, una mujer profundamente comprometida con México.

Como legisladora, tanto en el Senado de la República como en esta Cámara de Diputados, su voz fue sinónimo de firmeza, conocimiento, y una elegancia parlamentaria intachable.

Supo defender sus convicciones con rigor y, al mismo tiempo, tender puentes con templanza y altura política en los momentos de mayor complejidad. Y al asumir la presidencia de la Mesa Directiva, nos dio una de las lecciones más profundas de su trayectoria: servir desde una responsabilidad pública exige entrega, convicción y, sobre todo, un profundo amor por nuestro país.

Hoy, el legado de la maestra Ifigenia vive en cada joven economista que encuentra en el conocimiento una herramienta para transformar su realidad, en cada joven universitaria que aspira a participar en los asuntos públicos, en cada diputada que hoy toma la palabra sabiendo que su voz cuenta y que nuestro lugar está donde se define el rumbo de México y, por supuesto, en cada mujer que busca abrirse paso en los espacios donde se toman las decisiones de nuestra nación.

La maestra Ifigenia entendía el valor de las diferencias y la necesidad de convertirlas en una oportunidad, porque la política que deja huella no es la que levanta muros, sino la que encuentra en el diálogo la posibilidad de avanzar y entiende que podemos asumir la responsabilidad de construir un mejor país.

Hoy, al colocar su imagen junto a quienes han presidido la Cámara de Diputados, dejamos grabado un testimonio para las futuras generaciones: Aquí estuvo una gigante de la patria, una mujer que hizo de la política una vocación de servicio, que llevó el conocimiento y la razón al debate público y que con su propia trayectoria demostró que los espacios de decisión también pertenecen a las mujeres.

Concluyo diciendo: lo que ha hecho la maestra Ifigenia Martínez en vida, estoy segura que será para todas las mujeres de este país y, sobre todo, para Andrea y para Elena.

Muchísimas gracias por estar aquí.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados