Mensaje del diputado Javier Octavio Herrera Borunda, presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, durante la Segunda Entrega de Informes Individuales de Auditoría de la Cuenta Pública 2025, en el Palacio Legislativo de San Lázaro

30 de octubre de 2026

Distinguidos todos, muchas gracias.

En una democracia, el dinero público tiene dueño: es el pueblo de México, y quien administra ese dinero tiene la obligación de explicar cómo lo utiliza, pero, sobre todo, de responder de los resultados para los cuales fue asignado ese presupuesto.

Para rendir cuentas no se necesitan presentar sólo un informe, entregar documentos o cumplir con una formalidad legal. Rendir cuentas significa que nadie maneje recursos públicos por encima de la ley, ni al margen del escrutinio público.

Por eso, la entrega de este Informe de Cuenta Pública 2025 representa mucho más que un ejercicio institucional, más con la coyuntura noticiosa de hechos tan relevantes como los que hemos estado viendo que acontecen en el Instituto Nacional Electoral.

Representa la oportunidad para reafirmar un compromiso que debe unirnos a todos, y es construir un Estado eficaz para prevenir, para detectar, para investigar, para sancionar a los corruptos.

Y hoy tenemos algo muy importante que destacar: la presencia de la Unidad de Inteligencia Financiera, del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, de la Fiscalía Especializada en materia de Combate a la Corrupción, de la Comisión Nacional Antimonopolios, para enviar un mensaje muy claro: la corrupción no se combate con instituciones aisladas, se combate cuando se trabaja de manera conjunta.

Cada una tiene sus facultades, son distintas, tiene responsabilidades propias, herramientas especializadas, pero todas forman parte de un mismo esfuerzo: combatir eficazmente la corrupción.

Hay que seguir la ruta del dinero, detectar las irregularidades, determinar las responsabilidades y, cuando corresponda, aplicar las sanciones de ley. No basta con descubrir que se perdió el dinero, hay que saber quién lo desvió, cómo le hizo y qué consecuencias debe enfrentar.

Y aquí es donde seré enfático: una auditoría que no conduce a correcciones, se queda corta; una investigación que no avanza, pierde eficacia, y una responsabilidad acreditada que queda sin sanción, alimenta la impunidad.

Por eso es tan relevante esta coordinación institucional hoy más que nunca, y nos sumamos, como órgano legislativo, a esa colaboración.

No vamos a duplicar funciones ni invadir competencias, se trata de sumar capacidades, de compartir información conforme a derecho y cerrar espacios que permiten que las irregularidades sigan cometiéndose.

La corrupción aprovecha esos vacíos institucionales y nuestra obligación es que donde antes había vacíos, hoy exista coordinación; donde había obstáculos, existan soluciones, y donde había impunidad, prevalezca la ley.

Pero este esfuerzo necesita también de un elemento indispensable: que el Poder Legislativo sea capaz de anticiparse a los desafíos que enfrentan nuestros tiempos.

Ahí es donde entramos nosotros los diputados, pero no partimos desde cero. Hemos impulsado y, recordemos, aprobado por unanimidad herramientas que fortalecieron a la Auditoría Superior de la Federación que le permiten hoy anunciar, y activó a tiempo una investigación de faltas graves administrativas, sobre todo en el caso tan destacado del INE, porque tenemos claro que el combate a la corrupción no tiene colores y debe tener instituciones fuertes, leyes eficaces y resultados verificables.

Gracias a esa reforma, el auditor está anunciando un esfuerzo inédito y tendrá sanciones o tendrá, más bien, calificación de faltas administrativas graves o denuncias penales en un muy corto tiempo.

Pero aprobar una reforma no significa que nuestra tarea haya concluido, lo dijo el coordinador de la mesa, de la Junta de Coordinación Política, el presidente de la Junta de Coordinación Política: hay una oportunidad para que abramos un diálogo, todas estas instituciones, precisamente para ver cómo podemos hacer más eficaz la parte sancionadora, la parte resarcitoria.

Si tenemos que entrar ya, en este periodo, a una reforma constitucional, lo haremos, lo haremos valientemente, tenemos que acortar esos tiempos, no podemos tener casos que duren eternamente sin sanción, una vez que ya se calificó la falta administrativa. Es una forma de ocultamiento de la verdad.

La sociedad quiere respuestas, las quiere ya y el escrutinio público lo demanda. Si no lo hacemos, no vamos a poder combatir la corrupción, porque la corrupción no se combate con herramientas del siglo XX, cuando ellos ya saben usar instituciones, saben usar procedimientos, saben utilizar mecanismos tecnológicos para actuar de manera coordinada y corromper a varios.

Por eso, qué bueno que se actúe por varios ángulos a enfrentar la corrupción: una, la parte de la Auditoría, que investiga, substancia; pero otra, las autoridades que investigarán las posibles colusiones en el sector económico, porque el problema de origen puede ser el económico.

Cuando hay un efecto de distorsión de mercado, genera un efecto corruptor mayúsculo que hace que se vuelvan vulnerables las personas servidoras públicas. Eso no lo podemos permitir, y cuando caigan ante la tentación se les debe sancionar.

Es una imperiosa necesidad acelerar, por tanto, ese trámite administrativo. La ciudadana no quiere solamente saber cuántas auditorías se realizaron, o cuántas observaciones se emitieron. Quiere saber qué se corrigió, cuánto dinero se recuperó y quién respondió por esos daños causados.

Esa debe ser la medida del éxito y el nuevo paradigma: una política que trascienda administraciones, gobiernos y coyunturas.

El Estado no puede trabajar dividido frente a una corrupción que muchas veces actúa de manera organizada.

Compañeras, compañeros, hoy tenemos la oportunidad de dar un paso importante, debemos de demostrar que la fiscalización sirve precisamente para actuar con oportunidad.

Desde la Comisión de Vigilancia, en nombre de mis compañeras y compañeros, reiteramos nuestra disposición para trabajar con todas estas instituciones, para escuchar sus propuestas, revisar el marco jurídico, construir herramientas eficaces.

Pídannos lo que quieran, estamos dispuestos a legislar aquí antes de que acabe diciembre.

 Un México sin corrupción es posible, lo dice bien el auditor en cada una de sus intervenciones, y sólo le agrego la interrogante, ¿qué más podemos hacer nosotros los diputados para lograr darles esas herramientas y lograr el México que todos soñamos?

Muchas gracias.

Texto y Video: Cámara de Diputados