El portal de noticias donde los políticos se miden y son medidos.
Los ministros de la SCJN “deberían intentar un acuerdo en la elección de su presidencia, para que no se presentaran confrontaciones públicas”: Monreal Ávila
El diputado Ricardo Monreal Ávila consideró que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) “deberían intentar un acuerdo en la elección de su presidencia, para que no se presentaran confrontaciones públicas que ya están rebasando lo normal y lo recomendable”.
Mensaje de la senadora Martha Lucía Micher Camarena, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, en las Mesas de Diálogo análisis y propuestas de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio
Ciudad de México, 18 de agosto de 2026
Buenos días a todas, a todos. Muchísimas gracias.
Primero, saludo con mucho gusto a mis compañeras senadoras y senadores de la República y también a representantes de los poderes públicos. Muchas gracias a todo el presídium, los saludo con muchísimo gusto.
Evidentemente representantes de los distintos órdenes de gobierno, integrantes de fiscalías, de organismos autónomos y organizaciones de la sociedad civil, académicas, especialistas, defensoras de derechos humanos, familiares de víctimas, compañeras y compañeros: Sean todas y todos bienvenidos al Senado de la República.
A nombre de la Comisión para la Igualdad de Género, de Justicia y Asuntos Legislativos Primera, agradecemos profundamente su presencia y su disposición para participar en este encuentro.
¿Qué significado tiene para el Senado de la República este evento? Es precisamente porque es una oportunidad de abrir espacios de construcción colectiva abierto al análisis, a la crítica y a la presentación de propuestas.
No estamos aquí para cumplir una formalidad ni para simular una consulta sobre decisiones ya tomadas, estamos aquí para enriquecer una iniciativa de enorme trascendencia y asumir con seriedad la responsabilidad legislativa que nos corresponde.
Tenemos una encomienda que debe colocarse por encima de cualquier diferencia política, partidista e institucional: trabajar por la vida, por la dignidad, por la integridad y la seguridad de las mujeres, garantizar su derecho a una vida libre de violencia y construir una respuesta del Estado que sea capaz de prevenir, investigar, sancionar y reparar. Eso es nuestro punto de partida y también el propósito que debe orientar esta intervención.
Sabemos que en este foro confluirán mujeres provenientes de distintas trayectorias, experiencias, generaciones y posiciones dentro de los feminismos. Esa pluralidad no debe preocuparnos ni dividirnos, las mujeres no somos un grupo homogéneo y los feminismos nunca han sido una sola voz; su diversidad ha enriquecido las luchas por la igualdad, la libertad y el reconocimiento de nuestros derechos.
Habrá coincidencias y también desacuerdos legítimos, porque estamos ante una discusión compleja y profundamente sensible. Es nuestra voluntad y responsabilidad legislativa que todas las intervenciones se expresen y se reciban con respeto, que ninguna diferencia se convierta en descalificación, agravio o intento de silenciar a otra persona.
Nadie tiene que renunciar a sus convicciones para participar en este diálogo, pero todas y todos debemos asumir el compromiso de defenderlas con argumentos, atender las razones de los demás, de las demás y mantener en el centro aquello que nos reúne: la vida, la dignidad, la libertad y la seguridad de las mujeres.
Con este espíritu iniciamos el análisis de la iniciativa enviada al Senado de la República por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que abre una oportunidad histórica para homologar el delito de feminicidio, establecer estándares nacionales de investigación, fortalecer la prevención, combatir la impunidad, etcétera, etcétera.
Desde el inicio de esta ruta nos propusimos abrir la deliberación y recibir observaciones sobre cada uno de los componentes de la iniciativa. La respuesta confirma la importancia que tiene esta discusión.
Miren ustedes, recibimos 796 propuestas legislativas referidas a los 62 artículos y a los 12 transitorios que integran el proyecto.
Como puede observarse en esta presentación, las aportaciones abarcan el articulado completo y permiten identificar los temas que suscitaron mayor interés, coincidencias y preocupación.
En total, 174 personas se registraron para formular propuestas concretas de modificación, adición o revisión y a ellas se suman más de 90 personas que se inscribieron para asistir y acompañar los trabajos de este foro.
Todas las propuestas están registradas.
Además de estas propuestas recibidas mediante el mecanismo que habilitamos, el micrositio, llegaron directamente aportaciones de la gobernadora del estado de Veracruz, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de la Comisión de Derechos Humanos de Chihuahua.
Contamos también con planteamientos de las fiscalías de Morelos, Guanajuato, Chiapas, de la Ciudad de México, cuya experiencia permite conocer de primera mano los obstáculos que enfrentan las instituciones al investigar y judicializar el caso del feminicidio.
Asimismo, agradecemos las observaciones que han entregado la ministra Yasmín Esquivel Mossa y las formuladas por senadoras y senadores. Esta pluralidad de aportaciones fortalece la deliberación y nos permite examinar a fondo esta iniciativa.
No son solamente cifras, detrás de cada participación existe conocimiento, experiencia institucional, trabajo territorial y en muchos casos una historia personal o familiar que merece ser tratada con respeto.
El desafío consiste en convertir esta pluralidad de perspectivas en disposiciones coherentes, aplicables y respetuosas de las competencias de cada autoridad.
No olviden que está este gravísimo delito que se comete contra nosotras nos ha unido mucho más de lo que imagina el patriarcado y quienes le apuestan a no llegar a acuerdos.
No buscamos reunir opiniones para elaborar una memoria del foro, buscamos insumos que permitan fortalecer el contenido de la legislación.
Los planteamientos serán sistematizados por artículo, por temas, con el propósito de identificar coincidencias, puntos de diferencia y cuestiones que requieran una revisión técnica más profunda.
Esto no significa que todas las propuestas puedan incorporarse exactamente en los términos en los que fueron presentados, pero sí que ninguno deba descartarse sin análisis y que las decisiones legislativas deban explicarse y fundamentarse públicamente.
En esta deliberación deben ocupar un lugar central las familias de las víctimas, las sobrevivientes de tentativa de feminicidio, las colectivas y las defensoras que durante años han acompañado casos, buscado pruebas, señalado emisiones y exigido la actuación de las autoridades.
Muchas de las transformaciones jurídicas que hoy discutimos no surgieron de una oficina pública, fueron impulsadas por madres, hijas, hermanas, sobrevivientes y organizaciones que se negaron a aceptar la indiferencia y la impunidad. Para eso estamos aquí. Su presencia no puede ser testimonial ni limitarse a compartir experiencias dolorosas, su conocimiento debe ayudarnos a reconocer en qué momentos falla el Estado, qué obstáculos que enfrentan las víctimas y qué disposiciones son necesarias para que estas fallas no se repitan.
De igual manera resulta indispensable incorporar la experiencia de quienes tienen la responsabilidad cotidiana de aplicar esta legislación, como las fiscalías, las policías de investigación, los servicios periciales, etcétera, etcétera, etcétera.
Lo que está en juego no es únicamente la homologación de un tipo penal ni el aumento de una sanción. Estamos discutiendo cómo debe actuar el Estado, cómo debe haber una coordinación institucional y cómo hacemos para que todas esas instituciones funcionen.
Eso es lo que queremos. Por eso vamos a hablar de cómo se investiga una muerte violenta con perspectiva de género, cómo colaboran las fiscalías, cómo se comunican entre sí, cómo se garantiza una reparación del daño.
Necesitamos una norma muy ambiciosa en sus fines y rigurosa en sus instrumentos que reconozca la diversidad territorial del país.
Por eso les invito a sostener un diálogo franco, respetuoso y útil, a señalar con claridad lo que debe corregirse, reconocer lo que debe conservarse y plantear soluciones que puedan llevarse a la práctica.
Las puertas de esta Comisión y del Senado y de las tres Comisiones que habremos de tomar la decisión de un dictamen están abiertas, por supuesto, para deliberar con responsabilidad.
Con esta convicción demos inicio a nuestros trabajos.
Agradezco la disposición de quienes nos acompañan el día de hoy, sobre todo de los dos compañeros presidentes de las comisiones, el senador Javier Corral y el senador Manuel Huerta, con quienes trabajaremos para la elaboración de este dictamen.
Con esta convicción damos inicio a nuestro trabajo.
Con memoria, no se nos olvide lo que ha pasado en la historia de este país, con sensibilidad, con rigor jurídico y con la certeza de que cada disposición que logremos fortalecer puede representar una diferencia real en la vida y en la seguridad de las mujeres.