Mensaje del presidente de la Comisión de Justicia, Javier Corral Jurado, en la inauguración de las Mesas de diálogo de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio

Ciudad de México, 18 de agosto de 2026

Muy buenos días a todas y a todos, bienvenidas y bienvenidos al Senado de la República.

Quiero antes que nada expresar mi respeto y reconocimiento al trabajo que, en esta causa, en esta materia, y en este dictamen, encabeza Marta Lucía Micher Camarena, la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género.

Desde ahora expreso mi satisfacción por poder ser codictaminador junto con ella y con nuestro amigo el senador Manuel Huerta, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera del Senado de la República.

Saludo a los, a las compañeras senadoras y senadores de la República que se dan presencia aquí, bienvenida al Senado, ministra Yasmín Esquivel.

Saludo también a integrantes de la academia, la sociedad civil organizadas, la función pública, especialistas y a quienes nos acompañan desde las distintas entidades del país.

De manera particular quiero reconocer y apreciar la presencia aquí de liderazgos pioneros en la causa del combate al feminicidio y por supuesto a familias de las víctimas.

Muchas de las transformaciones jurídicas e institucionales alcanzadas en México llevan la huella de su persistencia, porque cuestionaron investigaciones deficientes, enfrentaron prejuicios, acudieron a los tribunales y se negaron a aceptar la impunidad como respuesta.

Su experiencia permite mirar la distancia que todavía existe entre lo que describen nuestras leyes y lo que realmente ocurre cuando una familia exige justicia.

Nos reunimos hoy para analizar una iniciativa de gran calado, la expedición de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio.

La reforma al artículo 73 constitucional otorgó al Congreso de la Unión la facultad de establecer mediante una Ley General los tipos penales y las sanciones en esta materia.

La iniciativa presentada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, recoge esa responsabilidad y propone una respuesta nacional frente a la violencia feminicida.

Corresponde ahora al Senado de la República estudiarla con alta responsabilidad y enriquecerla mediante un diálogo abierto, técnico y objetivo.

La propuesta de ley está orientada para consolidar un marco nacional que supere la fragmentación normativa, que mejore las investigaciones, proteja a las víctimas y abata la impunidad.

Y aunque consagra grandes avances, también contiene posturas que merecen especial reflexión y representan áreas de oportunidad.

En ese sentido, la tarea de este Senado será mejorarla, conservar todo aquello que fortalece el acceso a la justicia, reencauzar lo que pudiera producir incertidumbre y, ante todo, velar porque la ley sea eficaz y responda al mundo abrupto de los hechos.

La dimensión de esta responsabilidad corresponde a la gravedad del problema que enfrentamos. El feminicidio constituye la expresión más extrema del continuo de violencias que viven las mujeres.

La privación de la vida suele estar precedida por amenazas, agresiones, control, desaparición o violencia sexual, familiar, comunitaria o institucional.

Comprender esa dinámica resulta indispensable para legislar. La respuesta del Estado debe comenzar con la prevención, la identificación oportuna del riesgo, la eficacia de las órdenes de protección, la reacción inmediata ante una desaparición y la atención diligente de cada denuncia.

Y cuando la violencia ha llegado a su consecuencia más grave, el Estado tiene la obligación de actuar con una diligencia reforzada, lo que conlleva investigar de oficio, con perspectiva de género, sin estereotipos, de manera pronta, oportuna y exhaustiva y con capacidad para explicar el contexto en el que ocurrió la muerte.

Ese es el sentido de estas mesas, de este ejercicio. Escuchar a las familias de las víctimas, a las organizaciones, a la academia, a las personas especialistas y a quienes operan el sistema de justicia, permitirá reconocer los avances de la iniciativa, advertir sus posibles dificultades y reunir propuestas para el trabajo de las comisiones dictaminadoras.

Escuchar implica hacerse cargo de lo escuchado. Las aportaciones presentadas durante esta jornada deberán tener una expresión concreta en el proceso legislativo.

Habrá coincidencias que permitan avanzar y diferencias que requieran una deliberación más profunda. Todas deberán ser atendidas con responsabilidad. Se trata de aprobar una ley a la altura de la gravedad del feminicidio que garantice protección efectiva y verdadero acceso a la justicia. Ese es el espíritu que anima y animará, estoy seguro, a la Comisión de Justicia como codictaminadora de esta iniciativa presidencial.

Bienvenidas y bienvenidos. Muchas gracias.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores