Mensaje del senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, en las Mesas de Diálogo análisis y propuestas de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio

Ciudad de México, 18 de agosto de 2026

Ya después de Malú, Javier, Vero, pues ya está más fácil la tarea.

Yo, por mi parte, solamente quisiera, antes de saludarlos con respeto a mis compañeros, compañeras legisladoras, a los especialistas, a las especialistas, académicas, defensoras de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y de manera muy especial a las mujeres y familiares de víctimas que hoy comparten sus experiencias y sus propuestas, yo quisiera antes saludar a Marcela Lagarde, porque no nada más la parte formativa que en mi persona recibí con sus textos y enseñanzas, que no son menos que las que vengo de la lucha popular, donde nuestra consigna era “La mujer luchando y al mundo transformando”, y hoy me entero que, aparte de todo, es de las responsables que este sea ya un delito, que se haya hecho un delito el tema de asesinar brutalmente a una mujer.

Y, de esa manera, quiero decir que estamos frente a una responsabilidad de enorme trascendencia: construir una ley que fortalezca la respuesta del Estado, frente a la violencia feminicida.

Desde mi perspectiva, debemos entender la prevención, la atención, la sanción y la erradicación como partes de un solo sistema, como eslabones que se concatenan para alcanzar un mismo objetivo, garantizar el derecho humano de las mujeres a una vida libre de violencias.

Prevenir significa reconocer las señales de riesgo y actuar antes de que la violencia escale.

Atender significa que una mujer que solicita ayuda, encuentre instituciones capaces de escucharla, protegerla y dar seguimiento a su situación.

Investigar y sancionar significa actuar con debida diligencia, perspectiva de género y capacidades suficientes para garantizar verdad, justicia y combatir la impunidad.

Y erradicar significa transformar las condiciones institucionales, sociales y culturales que permitan que estas violencias continúen reproduciéndose. Todo está relacionado.

Una política de prevención debe conectar información que muchas veces se encuentra dispersa entre distintas instituciones y convertirla en decisiones oportunas de protección. Por esto, uno de los grandes retos de esta nueva Ley será la coordinación Federación-estados y municipios, deben asumir responsabilidades claras y trabajar como un verdadero sistema.

Y hay otro desafío fundamental, homologar el delito es indispensable, como ya se ha dicho aquí, debemos avanzar también, homologar las capacidades del Estado para prevenir, proteger, investigar y atender, no sólo para la sanción, sino en toda la cadena que provoca esta anomia social.

Una ley general será verdaderamente nacional cuando una mujer pueda acceder a un mismo estándar de protección, independientemente del estado, municipio o comunidad donde viva. Eso exige instituciones especializadas, personal preparado, información útil, coordinación efectiva y recursos suficientes para convertir las obligaciones jurídicas en capacidades reales del Estado.

Esas mesas que vamos a realizar tienen precisamente este propósito.

Como legisladores, venimos a escuchar a quienes han estudiado este fenómeno, a quienes acompañan a las víctimas y a quienes han construido durante años los avances jurídicos en favor de las mujeres, como pues aquí tenemos la dicha en el Senado, aquí está Malú y no tiene siete años, ya lleva ocho presidiendo la Comisión, y como más de 40-30, para que no se sepa su edad, en la lucha por las mujeres.

Nuestra responsabilidad, pues, es que este conocimiento tenga un espacio real en el proceso legislativo, cosa que Javier también es garantía de que ocurra, como todos los senadores que estamos presentes aquí.

La meta debe ser una ley que permita actuar antes, proteger a tiempo, investigar con rigor, sancionar con justicia y avanzar hacia la erradicación de la violencia feminicida.

Eso debe ser nuestro horizonte, que todas las mujeres puedan ejercer plenamente su derecho humano a vivir libre de violencia.

Muchas gracias por la oportunidad de ser parte de esta dictaminación, que es nuestra obligación, además, porque es la tarea que me asignaron mis compañeros, pero de convicción con la misma consigna: “Las mujeres luchando y al mundo transformando”.

Mucho ánimo.

Gracias.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores