Política con economía

21 de octubre de 2026

Aunque Pese

Por Salvador Martínez G.

De acuerdo al Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), recientemente dado a conocer por el INEGI, la economía mexicana habría alcanzado un crecimiento del 3.7 por ciento anual para septiembre pasado, ligeramente arriba de lo esperado, lo cual estimula las futuras previsiones.

No obstante, los pronósticos para 2026 se mantienen con un crecimiento de 1.5 por ciento y una expectativa inflacionaria del 3.9 por ciento, lo que hace suponer que el Banco de México mantenga el 6.5 por ciento la tasa vigente, aunque pudiera haber variaciones si la FED aumenta el premio actual de 4 puntos.

No estamos así, en el mejor escenario, pero sí se observa una posición más positiva de lo previsto y hace pensar que para 2027 se logre un crecimiento entre 1.8 y 2 por ciento, aún bajo para las necesidades de la economía mexicana.

En ese marco se desarrollan las negociaciones del T-MEC con Estados Unidos, frenadas por Washington con severas presiones para disminuir el déficit comercial bilateral actual.

El T-MEC se mantendrá vigente por lo menos 10 años más, pero la revisión anual obligada por Donald Trump al no aceptar las condiciones anteriores no sólo complica la relación comercial, sino que abre niveles de incertidumbre entre los inversionistas que frenan la economía.

La responsabilidad de un buen resultado para México con el T-MEC es de Marcelo Ebrard, que se juega no sólo su permanencia como secretario de Economía, sino su posibilidad real de alcanzar la candidatura a la Presidencia de la República en el 2030, aunque pida que lo borren de la lista de los aspirantes.

Todo está concatenado, economía y política. Hasta el momento nada se puede asegurar ante las veleidades trumpianas. Veremos.

SUSURROS

Cada capitalino pierde anualmente un potencial de 10 mil 721 pesos, costo estimado por el tiempo que pasa sumido en el tráfico citadino. En total, la saturación vial en las urbes del país cuesta 203 mil 300 millones de pesos.

Vivir en la Ciudad de México ya no es nada halagador y mucho menos estimulante en lo económico, con una pérdida acumulada de 81 mil 750 millones de pesos por las horas que la población económicamente activa destina al traslado de sus casas a fuentes de empleo.

En este marco, quienes más sufren son quienes se trasladan en transporte público sobre quienes lo hacen en sus automóviles particulares, con una diferencia de 140 horas a 94 horas, respectivamente.

Pero el daño no es solo económico, es aún más emocional y a la salud de quienes padecemos esta ciudad, la peor del país. ¿Qué nos podrá decir Clara Brugada?

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