En Cámara de Diputados se llevó a cabo el conversatorio “Reformas laborales y nuevo sindicalismo en México”

22 de octubre de 2026

Es necesario evaluar resultados de la reforma en materia sindical de 2019 y garantizar que se traduzcan en mejores condiciones laborales, afirman especialistas

En el Museo Legislativo “Sentimiento de la Nación” de la Cámara de Diputados se realizó el conversatorio “Reformas laborales y nuevo sindicalismo en México”, en el que especialistas plantearon la necesidad de evaluar los resultados de la reforma de 2019 y garantizar que los cambios legislativos se traduzcan en mejores condiciones laborales.

En el acto, la diputada Margarita García García (PT), secretaria de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, manifestó la importancia de difundir las reformas en materia laboral que han sido aprobadas por el Congreso de la Unión.

Señaló la importancia de hacer foros en diferentes espacios para las y los trabajadores, porque “la capacitación en el tema de los derechos laborales, de las reformas que hemos aprobado aquí en esta Casa del Pueblo, las tenemos que difundir […] es muy triste saber que desconocen totalmente sus derechos”.

Al hacer uso de la voz, Ángel Pazos Romero, coordinador del diálogo sindical de la Fundación Friedrich Ebert en México, urgió a revisar “lo que reformamos en 2019, si ha valido la pena, qué está funcionando, qué hay que seguir mejorando, qué hay que cambiar o ajustar”.

Explicó que las modificaciones a la legislación laboral representan una oportunidad para transformar las relaciones entre las dirigencias sindicales y sus agremiados, aunque su aplicación requiere cambios en las prácticas de las organizaciones.

“Cambiar la ley, reformar la ley no significa que cambie inmediatamente la cultura de las personas trabajadoras, pero sí representa una oportunidad de cambio si las personas trabajadoras se apropian de las nuevas legislaciones”.

En ese sentido, indicó que uno de los principales objetivos de la reforma de 2019 fue combatir la falta de democracia y representación sindical, así como los contratos de protección patronal, mediante mecanismos que permitan a las personas trabajadoras participar en las decisiones de sus organizaciones.

“También la reforma laboral establece la elección de directivas con voto personal, libre, directo y secreto y, por supuesto, que hay en esto los extremos en la opinión pública, hay quien dice que la reforma no sirvió de nada, que todos siguen siendo los mismos de siempre y pues, por supuesto, que aunque no nos gusta escucharlo, van a ser los mismos de siempre hasta que las personas trabajadoras decidan que sean otros, porque son ellas y no el gobierno o no la opinión pública quien va a lograr el cambio de una directiva sindical”.

Respecto de la legitimación de los contratos colectivos de trabajo, informó que, después de depurar los registros existentes, se identificaron alrededor de 250 mil contratos, de los cuales poco más de 35 mil fueron avalados por las personas trabajadoras.

“¿Qué sucedió con los otros contratos? Pues nuestra teoría, porque no hay hoy una información que pueda confirmarlo, no hay una investigación que lo pueda hacer, pues muchos de ellos seguramente eran contratos de protección patronal, que los sindicatos que se decían representar esos contratos decidieron dejarlos morir”, sostuvo.

Consideró que otro de los pendientes es garantizar la transparencia en el manejo de los recursos de las organizaciones sindicales, debido a que persisten prácticas que impiden a sus integrantes conocer el destino de sus aportaciones.

“Es la pata más floja de la nueva mesa que hemos construido, son contadísimos los sindicatos que rinden cuentas, la mayoría lo hace de manera simulada, no dicen cuánto reciben de las cuotas sindicales, no dicen cómo gastan el dinero de las y los trabajadores, porque el dinero de los sindicatos no es del líder sindical ni de la directiva, es de las y los trabajadores y tiene que gastarse en lo que las y los trabajadores digan”.

En materia de negociación colectiva, destacó la importancia de consultar a las bases trabajadoras desde la elaboración de los pliegos petitorios y no únicamente cuando se someten a votación los acuerdos alcanzados con los empleadores.

“¿Quién va a saber más qué se ocupa en una armadora automotriz o en una ensambladora o en una empresa donde están maquilando ropa?”

Sobre la participación de las mujeres en las organizaciones sindicales, sostuvo que la reforma permitió avanzar en su incorporación en las dirigencias, pero es necesario fortalecer su capacidad de decisión y garantizar que sus demandas sean tomadas en cuenta.

“Hoy han llegado a la directiva de los sindicatos, que se empoderen, ejerzan el liderazgo y propongan beneficios que ayuden a otras mujeres trabajadoras, y por el otro, que los hombres que están en las directivas sindicales pues asuman el momento que vive el país y promuevan que las mujeres sean escuchadas en la toma de acciones más importantes”.

En lo referente a la regulación del teletrabajo y de la subcontratación, así como al incremento de los días de vacaciones, explicó que “no se prohibió en términos generales porque sigue existiendo y hoy hay un Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE)”.

Detalló que en el REPSE “hay una que otra empresa ‘vivilla’ que intenta colarse para darle la vuelta a la reforma, entonces siempre hay que estar con los ojos muy muy abiertos para que nunca más se han violado sus derechos laborales con un empleador que no es empleador porque utilizan a un tercero”.

Con relación a la regulación del trabajo en plataformas digitales, consideró que uno de los principales retos se encuentra en su implementación y en las condiciones establecidas para acceder a la seguridad social.

“Le hace falta a la Secretaría del Trabajo ser más dura con las empresas, bajar los porcentajes de exclusión para que sean más las personas trabajadoras de plataformas que alcancen la seguridad social”.

Sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, planteó la necesidad de garantizar dos días de descanso a las personas trabajadoras.

“No tienen que ser los dos días de descanso juntos, tampoco tienen que ser el sábado y el domingo, pero sí tienen que ser dos a la semana porque las personas trabajadoras necesitan más tiempo para ellas y sus familias”.

Por su parte, el maestro Alberto Romero García, profesor de la Universidad Obrera de México “Vicente Lombardo Toledano”, expuso que uno de los principales desafíos del nuevo sindicalismo es incrementar la organización colectiva de las personas trabajadoras y ampliar las posibilidades de ejercer sus derechos.

Expuso que, de acuerdo con la Encuesta Nacional del Empleo correspondientes al segundo trimestre de 2026, 33 millones de trabajadores se encuentran en la informalidad o subcontratación y 5.3 millones están sindicalizados.

“Tenemos que evitar que haya contratos de simulación, que haya contratos por honorarios, por diferentes tipos de contrataciones que son de risa y de lástima para la clase trabajadora y que no te permiten poderte sindicalizar o crear una organización que defienda tus derechos”.

Indicó que la construcción de un nuevo sindicalismo requiere superar las divisiones internas de las organizaciones y recuperar los principios que dieron origen al movimiento obrero.

“Tristemente la reforma laboral del 2019, que esperaba que los sindicatos se unieran y no, lo que pasó es que se crearon 15, 20, 30 sindicatos dentro de una rama, esto nos habla del individualismo exacerbado que tienen los trabajadores y de esa búsqueda por el poder que tenemos y que no nos importa la colectividad y que no nos importa mejorar nuestras condiciones”.

En ese contexto, planteó fortalecer la unidad sindical y recuperar los principios de solidaridad, fraternidad, justicia y equidad, como elementos para construir organizaciones con mayor capacidad de defensa de los derechos laborales.

“La propuesta número uno es generar la unidad y la unicidad en las luchas reivindicativas de los derechos laborales y la recuperación de la esencia del sindicalismo y los fundamentos claves como igualdad, fraternidad, solidaridad entre los asalariados sin distensión de su realidad laboral.

“La tercera propuesta es la creación de escuelas de inducción, actualización y capacitación en formación política, formación laboral, formación profesional y formación sindical, los sindicatos cuentan con dos elementos claves, uno el patrimonio propio que dan las cuotas sindicales y dos, la personalidad jurídica y la personalidad de los ciudadanos y el derecho a la educación”, explicó.

Además, propuso que las personas interesadas en ocupar cargos de representación sindical presenten planes de trabajo que permitan evaluar el cumplimiento de sus compromisos.

Texto y Fotografía: Cámara de Diputados