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Sheinbaum Pardo presenta 6 ejes de la Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los jóvenes
Son seis ejes: 1. Campaña masiva de sensibilización; 2. 18 millones de Guías para jóvenes; 3. Actividades en escuelas; 4. Asambleas informativas; 5. Pláticas interactivas y 6. Fortalecimiento de la Línea de la vida.
La participación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, en Barcelona, España, estuvo llena de mensajes simbólicos y definiciones políticas estratégicas:
Se reactivaron las relaciones con el Gobierno español: después de la pausa diplomática que emitió el presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a las relaciones con el Gobierno español (no con el pueblo de España), la presencia de la presidenta Sheinbaum en Barcelona y el saludo con el presidente Pedro Sánchez pueden considerarse como la reactivación de facto de las relaciones diplomáticas o la cancelación del “modo avión” que desde 2019 mantenían ambos Gobiernos, por la denegación española a la solicitud de perdón formulada por el presidente AMLO, con motivo de la etapa violenta de la conquista española de los pueblos originarios de América.
En un contexto de desconcierto internacional en el que resulta fundamental acentuar las afinidades y reconocer a los aliados, la presidenta Sheinbaum, sin renunciar a esa memoria histórica, ha optado por una vía más pragmática y constructiva: tender puentes sin olvidar el pasado, pero priorizando los intereses presentes y futuros de México.
El saludo con Pedro Sánchez en Barcelona es, en este sentido, un gesto cargado de significado, una muestra de madurez diplomática. La relación con España debe ser de igual a igual, basada en el respeto mutuo y en la cooperación en temas estratégicos: inversión, ciencia, cultura y, por supuesto, defensa de la democracia frente a los embates autoritarios que recorren el mundo.
Se dio un reencuentro con gobiernos latinoamericanos de izquierda: no siempre existe la oportunidad de reunirse con los mandatarios de América Latina que comparten visiones ideológicas y programas de gobierno de la izquierda democrática, en una coyuntura latinoamericana especial: el viraje electoral hacia la derecha en el continente durante los últimos dos años y la embestida político-mediática de la derecha internacional contra los gobiernos democráticos de izquierda en América Latina.
La convivencia con los mandatarios de España (Pedro Sánchez), Brasil (Lula da Silva), Colombia (Gustavo Petro) y Uruguay (Yamandú Orsi) permitió a la presidenta de México refrendar los puntos de afinidad, convergencia y coincidencia política con los jefes de Estado y de Gobierno que comparten la defensa de la democracia, la lucha contra la desigualdad social y la dependencia económica, pero, sobre todo, la defensa de la soberanía nacional, desde un punto de vista humanista.
En este sentido, la Cumbre de Barcelona fue de alto contraste respecto a la del pasado marzo en Miami, Florida, denominada “Escudo de las Américas”, que reunió bajo la convocatoria del presidente Donald Trump a 12 mandatarios latinoamericanos conservadores, y en la que México fue sentado injustamente en el banquillo de los acusados.
En cambio, en Barcelona, la doctora Sheinbaum fue distinguida y reconocida como la primera presidenta de México y la principal líder política latinoamericana.
Así, la Cumbre también sirvió como un contrapeso necesario al unilateralismo de la figura presidencial del país vecino del norte. Mientras en Miami se construyó un discurso de exclusión y señalamiento contra México, acusado injustamente de ser el epicentro de la violencia hemisférica, en Barcelona se reconoció a nuestra presidenta como una voz autorizada y respetada en el concierto internacional. Este contraste no es menor: refleja la existencia de dos modelos antagónicos de relacionarse con América Latina. Uno, basado en la coerción, los aranceles y la injerencia; otro, en el diálogo, la solidaridad y el respeto a la soberanía.
Se refrendaron el nacionalismo y la soberanía mexicanos: con un discurso impecable, directo y sencillo, la presidenta Sheinbaum refrendó la grandeza del nacionalismo mexicano y lo valioso de nuestra soberanía en un mundo globalizado, sí, pero acosado por los conflictos regionales y las guerras de expansión económica disfrazadas de cruzadas civilizatorias.
Destacan las propuestas de la mandataria mexicana de destinar el 10 por ciento del presupuesto militar mundial a la reforestación del planeta (planteamiento formulado en su visita a la ONU) y el pronunciamiento en contra de una posible intervención militar en Cuba. La propuesta ecológica de nuestra presidenta abona sin duda a los debates de altura respecto de las condiciones básicas de sustentabilidad del planeta, por lo que es una idea audaz que merece ser tomada en serio.
En un panorama de creciente militarización y gasto armamentista, la iniciativa de la mandataria mexicana recoloca el debate sobre qué entendemos por seguridad. Para México, la seguridad no es solo fronteras blindadas o ejércitos poderosos, sino también justicia social, protección ambiental y combate a la desigualdad.
Esta visión humanista, expuesta en Barcelona, conecta directamente con las demandas de las nuevas generaciones, que ven en la crisis climática la amenaza existencial más acuciante de nuestro tiempo.
En un mundo globalizado, la soberanía implica defender el territorio propio, pero también solidarizarse con los países similares, con los hermanos culturales.
La tercera propuesta fue igualmente valiosa: que México sea sede de la próxima Cumbre en Defensa de la Democracia. Esa designación sería un paso natural en la consolidación de nuestro país como actor global. México tiene mucho por aportar (su experiencia en la transición democrática, así como el carácter ejemplar de su último proceso electoral; su capacidad de mediación en conflictos regionales, y su tradición de asilo y protección a personas perseguidas políticas). Ser anfitrión de esta Cumbre sería un reconocimiento a esa trayectoria y una oportunidad para seguir construyendo puentes entre Europa y América Latina.